"Ordonnance"
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En francés, la palabra “ordonnance”, aparte de significar una orden (como la que recibe un militar o la que emana de los órganos judiciales para ser ejecutada en una forma inmediata), curiosamente también significa “receta” o prescripción médica.

receta_medicaLas razones por las que se aplica este significado al documento que entregamos los médicos a los pacientes, cuando finaliza el acto de consultar indicando un tratamiento, obedece precisamente a la necesidad de seguir puntualmente una recomendación terapéutica. En español se denomina receta (del latín recipere, que quiere decir “reciba usted” y prácticamente era dirigida al farmacéutico que preparaba los medicamentos). Como un verdadero instrumento que el médico debe empuñar partiendo de una gran cantidad de conocimientos que literalmente es vaciado, sintéticamente en unas cuantas letras, desgraciadamente ha ido perdiendo validez y seriedad a lo largo del tiempo. De hecho, en las escuelas y facultades de medicina no existe una materia que enseñe cómo hacer una receta. Constituye un motivo de vergüenza que, cuando una persona tiene “mala letra” lo primero que se expresa a manera despectiva es: “tienes letra de doctor...” pero lo peor del caso es que efectivamente la mayoría de los médicos ignoramos aspectos determinantes del acto de recetar.

Cuando vemos a una persona sana, no nos atrevemos a dejarla ir sin haber prescrito por lo menos unas “vitaminas”, alcanzando el máximo de los desenfrenos cuando se escriben cantidades increíbles de medicinas, sin tomar en cuenta las prescripciones de otros médicos. Este problema no se circunscribe a nuestro medio, sino que tiene alcances a nivel mundial; pero las legislaciones en este sentido son extremadamente complicadas, pues el avance de la medicina y la seguridad que brindan pruebas clínicas en investigación farmacológica, nos dan a los médicos un cierto grado de confianza como para poder recomendar tratamientos bajo la perspectiva de un riesgo bajo; sin embargo, siempre existen las probabilidades de que se generen problemas de salud como resultado negativo de la farmacoterapia, ya sea por no alcanzar el objetivo del tratamiento y sobre todo, a la aparición de efectos secundarios no deseados. Por esta razón, el médico que receta siempre debe tener presente cuatro puntos esenciales que no pueden estar desligados: la necesidad; la efectividad; la seguridad y el costo de los medicamentos.

Del mismo modo, cuando acudimos al médico siempre debemos pedir explicaciones puntuales sobre estos cuatro aspectos. Con esta conducta, no solamente podremos evaluar el conocimiento y la experiencia del profesional que nos atiende, sino que, además, será más fácil seguir las indicaciones para obtener el mejor de los beneficios.

Definitivamente recetar no es tarea fácil, ya que independientemente de que muchas personas se expresan de los médicos como “atinados” (siendo que el diagnóstico de una enfermedad no constituye precisamente un acto de puntería o de “buen tino”), la cantidad, calidad y experiencia en conocimientos que debemos tener los médicos es inconmensurable.

Entonces debe prescribirse específicamente el medicamento necesario, efectivo, seguro y con el menor costo, sin precisamente “ordenar”, como lo hacen en Francia, sino haciendo las indicaciones pertinentes.

Bajo estas condiciones, se debe entender que, el médico que sabe más, receta menos medicamento.

* El Dr. José Gabriel Ávila-Rivera es egresado de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, con especialidad en Dermatología y Epidemiología, pertenece"Proyecto de Salud Ambiental y humana"  (PROSAH) Departamento de Agentes Biológicos de la Facultad de Medicina de la BUAP.

Imagen: medisalud.wordpress.org

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