Vacuna contra el VPH, más efectiva cuando se aplica oportunamente
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05 de abril de 2022

En la actualidad existen tres vacunas contra el virus de papiloma humano (VPH), el cual se puede transmitir por contacto directo –relaciones sexuales– o indirecto –caminar descalzo, compartir zapatos, toallas o equipos deportivos–, y solo se detecta después del primer año de haber sido adquirido.

“Los VPH son un grupo de virus capaces de producir infecciones que no se ven a simple vista y se caracterizan porque generalmente son de larga evolución y pueden producir infecciones clínicas, ya que se aprovechan de la baja inmunidad del huésped".

Así lo explica el médico Jairo Amaya Guío, especialista en Obstetricia y Ginecología y profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien afirma que “a la fecha se han identificado más de 200 genotipos –agrupados en géneros y nombrados con letras griegas– que pueden producir lesiones cutáneas, las cuales se manifiestan en forma de papilomas y aumentan la predisposición al cáncer. “Hasta ahora se han clasificado 14 tipos de papilomavirus de alto riesgo (cancerígenos), entre ellos el VPH 16 y el 18”.

La mayor efectividad de la vacuna se da cuando se aplica antes de iniciar relaciones sexuales, pues cuando estas ya se han iniciado puede aplicarse, pero su eficacia es menor, advierte. Por ejemplo, en mujeres mayores de 25 años su eficacia es mucho más baja que si se aplica a niñas menores de 15 años.

“Los síntomas varían según el tipo de VPH y el tejido infectado; se manifiestan como verrugas, que son más comunes en áreas expuestas como el dorso de las manos, los pies, rodillas y codos, y suelen ser asintomáticas, pero su evolución puede ser impredecible”.

Explica además que “en salud pública esta infección es importante por los contagios asociados con el desarrollo de cáncer de cuello uterino, de ano o de orofaringe […] los estudios han demostrado que las vacunas son seguras y que la mayoría de los eventos adversos serios reportados no tienen relación con estas”.

Las investigaciones adelantadas hasta ahora también han demostrado que la vacuna –que se aplica intramuscularmente– previene la adquisición de la infección y el desarrollo de lesiones después de la exposición viral. Además, produce una inmunidad de memoria que impide que nuevas infecciones ingresen al cérvix.

Sobre las tres vacunas: cuadrivalente, bivalente y nonavalente, el doctor Amaya explica que “estas se diferencian por el número de genotipos que cubren. En Colombia está disponible la cuadrivalente, conocida como gardasil, que protege contra las infecciones spir y los genotipos de VPH 16 y 18.6, que causan 7 de cada 10 cánceres de cuello uterino en el mundo, además de los genotipos 6 y 11, que se asocian con la presencia de verrugas genitales (condilomatosis).

Las infecciones por VPH son muy comunes en mujeres entre 20 y 25 años y compromete al 5 % de la población. En algunos países existe un segundo pico que aparece después de los 50 o 55 años. El 8,6 % de los cánceres en mujeres está relacionado con el VPH, y en hombres el 0,8 %.

Así mismo, infecta el cuello del útero en más del 80 % de mujeres que han iniciado relaciones sexuales y produce anormalidades en este tejido que se pueden detectar mediante una prueba de ADN de VPH. Del 2 al 5 % de estas mujeres desarrollarán lesiones más graves que pueden progresar a cáncer y que se detectan oportunamente mediante la citología.

Internamente afectan el cuello del útero y se detectan con una citología –del 2 al 5 % de las mujeres muestran un cambio en este examen– o por medio de una prueba molecular para detectarla.

Cuándo aplicarla

Las tres vacunas contra el VPH disponibles se fabricaron mediante tecnologías genéticas y no son infecciosas, pues no están hechas de la proteína del virus.

“Se deben administrar antes de la primera actividad sexual, y la mayoría de las veces involucra solo a las niñas, pues favorece la prevención del cáncer de cuello uterino; indirectamente brinda protección a los hombres como resultado del efecto de rebaño”, destaca el profesor Amaya.

Por último, recalca que “quienes se hayan vacunado deben recibir el mismo esquema de pruebas recomendado para la población no vacunada, por lo que se debe seguir haciendo seguimiento por medio de citologías y pruebas”.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co