
05 de febrero de 2022
Identificar la infección específica del sistema nervioso central (SNC) en cada paciente con cáncer permitiría aplicar las terapias más adecuadas para cada caso y así reducir el índice de mortalidad, que hoy asciende al 41,2 %.
Así lo advierte el médico Michael Andrés Ariza, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien en su tesis para la Especialización en Neurología caracterizó las infecciones del SNC de pacientes con inmunosupresión asociada con tumores sólidos y neoplasias hematolinfoides.
El síndrome clínico más frecuente fue la meningitis (57,6 %) y los gérmenes predominantes, Staphylococcus y enterobacterias, y también se detectaron infecciones virales, micóticas y parasitarias.
El propósito de su investigación fue “evaluar los gérmenes con mayor impacto en las infecciones del SNC de los pacientes con trasplante de células hematopoyéticas (TCH o TOS) que consultan al Instituto Nacional de Cancerología de Colombia, procedentes de diferentes partes del país, y describir las variables demográficas, clínicas y paraclínicas al igual que los desenlaces más frecuentes de este grupo poblacional”.
El estudio, pionero en Latinoamérica, fue realizado con 85 pacientes del Instituto Nacional de Cancerología entre 2010 y 2020, más del 60 % de los cuales son hombres y procedentes de Cundinamarca. Se eligieron pacientes en todos los rangos de edad con diagnóstico confirmado de cáncer sólido o hematolinfoide, con líquido cefalorraquídeo positivo para algún microorganismo.
“Los pacientes oncológicos siguen en aumento y en Latinoamérica no había ningún estudio enfocado en las infecciones que adquieren”, destaca el especialista de la UNAL. Por eso, su estudio se centró en caracterizar este tipo de infecciones en pacientes con distintos tipos de cáncer, desde linfomas hasta tumores de mama.
“Las infecciones adquiridas por estos pacientes, cuya edad promedio es de 37 años, dependen del agente transmisor y de la respuesta que estos puedan dar: los que no tienen problemas de inmunidad responden y se mejoran, pero quienes tienen baja respuesta inmune son significativamente afectados. Los tratamientos como quimioterapias y radioterapias bajan la inmunidad, por lo que se vuelven vulnerables a los gérmenes”, detalla el doctor Ariza.
Al respecto, detalla que los pacientes estudiados presentaban neoplasia de órgano solido (70,6 %) o hematolinfoide (29,4%) con predominancia de tumores intracraneales; el 50 % de ellos tuvieron manejo neuroquirúrgico previo, 56 % quimioterapia y 34,1 % radioterapia.
En desarrollo del estudio se determinó que cada uno de los grupos de pacientes son susceptibles a gérmenes específicos. Por ejemplo, la meningitis bacteriana –no asociada con procedimiento quirúrgico– se ve implicada especialmente en leucemia linfoide crónica (LLC), mieloma múltiple (MM), cáncer de pulmón y linfoma no Hodgkin, seguidos en frecuencia por el cáncer de mama, intestino y tracto urinario. En pacientes pediátricos se describen infecciones por múltiples agentes con factores de riesgo por el uso de terapia antitumoral, intervención quirúrgica y tratamiento intraventricular.
Sospecha clínica oportuna, fundamental
Dado el pronóstico de las infecciones que afectan el SNC, es fundamental la sospecha clínica oportuna, ya que no es frecuente que este grupo de pacientes exprese clínicamente un compromiso neurológico, lo mismo que aquellos con una inmunidad alta.
En ese sentido, el investigador explica que la presencia de fiebre, respuesta inflamatoria sistémica y marcadores serológicos de respuesta aguda son poco frecuentes en esta población, por lo que tal condición no permite descartar con adecuada veracidad dicha posibilidad diagnóstica.
De igual manera, considera que se debe estar atento a cualquier síntoma en un paciente con antecedente oncológico, incluso si no reviste severidad, pues es de esperarse que en la mayoría de estos pacientes los signos meníngeos tampoco se presenten.
Según el especialista de la UNAL, “estas situaciones pueden desencadenar errores diagnósticos, especialmente cuando el personal de salud encargado no esté habituado a convivir con estas patologías. “Los pacientes con tumores intracraneales o metástasis al SNC llevan consigo características especiales, pues sus infecciones tienen una etiología directamente asociada con la instrumentación quirúrgica, y es evidente que los gérmenes son diferentes en este subgrupo”.
“Además, las infecciones son solo una parte del diagnóstico diferencial, pues en estos pacientes se debe apartar que los síntomas neurológicos estén asociados con su patología de base (efecto de masa, síndrome de secreción inadecuada de hormona antidiurética, hidrocefalia, focalización, convulsiones, etc.) y su localización específica dentro del encéfalo, más que a un proceso infeccioso asociado”.
El especialista en neurología reitera que es fundamental conocer las infecciones en pacientes oncológicos para brindarles tratamientos diferenciados según su diagnóstico y las terapias que reciben, y advirtió que se hallaron infecciones diferentes a las identificadas en otros países, lo cual se podría explicar por las características de país tropical.
En su opinión, este trabajo es una primera mirada a este tipo de infecciones, pero la idea es plantear, tanto nuevos estudios con más pacientes, como medidas terapéuticas que contribuyan a reducir la alta mortalidad que se presenta hoy.








