Alimentación complementaria para lactantes sería viable
Minuto a Minuto

BOGOTÁ D. C., 12 de agosto de 2021 — Agencia de Noticias UN-

En la etapa de alimentación complementaria, que se da después de la lactancia materna exclusiva, algunos niños presentan alteraciones nutricionales durante la transición hacia los alimentos sólidos. Estas pueden representar un alto riesgo de desnutrición aguda, retraso en la talla o exceso de peso, por lo que las intervenciones alimentarias complementarias son fundamentales para modificar estos desenlaces nutricionales a corto y largo plazo.

En la última década, la alternativa BLW –o destete dirigido por bebés– ha ganado una gran aceptación, sobre todo en Reino Unido y Nueva Zelanda, pues tiene como esencia la autonomía de los niños y su capacidad de autorregulación al momento de comer, con la posibilidad de mejorar la aceptación de nuevos alimentos, como los vegetales, regular la ganancia de peso y disminuir alteraciones metabólicas a largo plazo.

Esta estrategia se enmarca no solo en la alimentación sino también en la crianza respetuosa, en la cual se le da al niño mayor autonomía en su proceso de desarrollo, con el principio de que “sí puede regular lo que come en la lactancia materna puede hacerlo con otros alimentos, siempre y cuando se le dé la libertad para ello”.

“Después de 2008 la alternativa empezó a ser más popular, sobre todo en Reino Unido, donde sus promotores aseguran que esa libertad para el niño lo incentiva a escoger mejores alimentos y no tendrá sobrepeso, obesidad u otros factores llamativos en una realidad de obesidad infantil”.

Así lo muestra la investigadora Julia Helena Arcila Posada, médica especialista en Pediatría de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien realizó una exhaustiva revisión literaria sobre esta estrategia para los lactantes.

“Hicimos una revisión de la literatura sobre el BLW, en la que analizamos alrededor de 40 artículos del mundo científico relacionados con estos métodos versus el método por cuchara”, detalla.

Evidencia científica

Un estudio canadiense sobre la elección de los alimentos en esta estrategia señala que aunque hay características similares con la alimentación tradicional, en la alternativa se introducen vegetales y proteína animal de manera más temprana.

Otros estudios sobre comportamiento alimentario del BLW y las diferencias en cómo se adapta el niño a la alimentación familiar, consideran que esta estrategia sí favorecería una adaptación más rápida a la dieta familiar. Puede ser una alternativa en contexto de crianza que permita la autonomía del bebé, pero como complemento y no como una única opción.

Según la investigadora, alrededor de esta práctica hay dos preocupaciones puntuales, una relacionada con un alto riesgo de atoramiento por parte de los niños, y otra por una posible ingesta insuficiente de micronutrientes.

Sin embargo, los estudios no han encontrado evidencia suficiente de que esta alternativa representa un riesgo para los niños. “Esto ocurre en parte porque el pequeño aprende desde el principio a tomar los alimentos y llevárselos a la boca, es decir que sabe regular mejor la ingesta de alimentos, mientras que los bebés alimentados con cucharas no desarrollan esa capacidad de regulación porque en general no tienen el control”, subraya la doctora Arcila.

Un estudio que evaluó a 30 niños encontró diferencias significativas respecto a la absorción de micronutrientes entre quienes eran alimentados con BLW y los que lo hacían de la forma tradicional. Aquellos con la estrategia de alimentación complementaria tuvieron una mayor prevalencia de ferropenia (disminución del hierro en el organismo), por lo que se recomienda que los padres les suministren alimentos ricos en hierro para suplir su carencia.

Sí, pero bajo condiciones seguras 

La alimentación complementaria, como proceso biológico, tiene un impacto determinante en el crecimiento y neurodesarrollo de los niños después de los 6 meses de edad, así como en su programación metabólica e inmunológica.

“Cuando se hace inadecuadamente, porque se realiza de manera prematura o tardía, o porque no incluye los nutrientes necesarios, puede generar alteraciones del crecimiento y neurodesarrollo como desnutrición, sobrepeso, talla baja o deficiencias de micronutrientes –que se reconocen como problemas de salud pública– además de una mayor prevalencia de cuadros infecciosos, enfermedades metabólicas y cardiovasculares y enfermedades alérgicas, entre otras”, advierte la investigadora.

Señala además que quienes estén interesados en aplicar esta alternativa de alimentación con sus niños lactantes deben tener en cuenta que los alimentos deben estar muy bien preparados, y que sean seguros y fáciles de agarrar por el menor.

“Así mismo se debe contar con un entorno muy limpio, pues el niño tomará todo con las manos. En caso de que no se tengan las garantías que faciliten esa salubridad –como carencia de agua potable u otras limitaciones–, es más recomendable que se les den alimentos como papillas o listos para su consumo de la forma tradicional, con cuchara”, concluye la especialista.

fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co