Miedo al error
Minuto a Minuto

4 de abril de 2013
No hay padre o madre que quiera que su hijo o hija sea un fracaso, sea de media tabla de logros o se le conciba como mediocre, ¡No! Un hijo no puede ser así, por el contrario, debe formarse un niño que siga los lineamientos sociales y que encuentre en el triunfo, en el éxito, en la conquista la ovación y el respeto de todos gracias a los esfuerzos que su empeño y educación ha formado.
No cabe en la mente, la idea de que los niños vayan a la escuela a obtener una nota de 7,8 ó 9 y mucho menos un panzazo con 6, es importante que los niños obtengan 10 y si no lo hicieren así por lo menos que caigan en el intento de conseguirlo.

No es correcto que un empleado no se esfuerce por conseguir los méritos y decoros que se entregan en una oficina, una empresa, una fábrica o cualquier lugar de trabajo, es importante demostrar que es habilidoso, está capacitado y tiene motivación para salir adelante en su empleo.

Es un total desprestigio que no se sepa un poquito de todo o incluso saber mucho de todo, no es permitible que a estas alturas del 2013, no se domine desde la física cuántica hasta la literatura moderna, pasando por los resultados del futbol y los eventos más significativos de la telenovela.   

En esta era de la información, no se tiene porque no estar informado, no hay escusas ni pretextos, es importante saber de todo.  En tiempo de producción fisiócrata cuando las personas repartían lo que cosechaban entre todas las personas de la granja podía pasarse por alto que no se enterase de lo que ocurría en otros lados del planeta, pero ahora, con nuestra producción global de teorías monetaristas con empleados multivalentes y versátiles, no se puede no saber, es una falta a la dinámica social.

Es un caos no saber, ¿usted se ha quedado pensando rápidamente que decir para estar al corriente – ¿y a la altura?- de lo que sus colegas presenciales hablan? ¿No cree que es malo quedarse atrás en la conversación? La información es útil, no puede darse el lujo de no estar al corriente.

Pero venga, ¡vamos más allá!: saber implica hacer, así pues, la praxis nos lleva a poner en práctica todo aquello que conocemos y como sabemos de mucho es evidente que podemos hacer de todo. Somos ingenieros, arquitectos, terapeutas, amos de casa, choferes, plomeros, chefs, comediantes, filósofos, deportistas profesionales, astronautas, salvavidas, músicos, mecánicos, todo eso y más en una sola persona.  

Estamos rodeados de todólogos especialistas y como consecuencia de ello, ante la influencia social y el deseo propio del éxito, no podemos quedarnos atrás. ¿Qué implicaría quedarnos atrás? Simplemente dejar de ser parte de la elite todologista rezagándonos en oportunidades y beneficios.

Pero  ¡ay de ti si te equivocas! ¡Ay de ti todólogo especialista si cometes un error! Te enseñaron a triunfar no a equivocarte, te enseñaron a llegar a la cima no a levantarte del piso, te enseñaron a que tengas un mentalidad de ganador no a que simpatices con los perdedores,  te enseñaron que quien se chinga más le va mejor no a que compartas tu tiempo, eso significa no producir.

Hemos caído aparentemente en un atmosfera  donde las personas tienen el deseo de ser felices y conseguir objetivos y metas profesionales por medio del trabajo lo cual es muy loable, no obstante, muchos de esos deseos están llenos de miedo, miedo a que no logre ser rico, a que no tenga la familia ideal, a que no sea famoso, a que no se tenga poder y control del futuro.

Ese miedo conlleva en sí mismo estrés para conseguir la meta, terror por el agrado social, ansiedad por el futuro planeado, angustia por quedar bien, ansia por ser el mejor incluso pisando personas. Estamos  en la época donde tenemos un intenso y profundo miedo al error.

Personales como Chuckie, Eso el Payaso, Freddy Kruger, varios políticos nacionales e internacionales dan miedo pero  ¡uff! miedo a equivocarse en mi vida, en las elecciones que haga sobre mi vida, ¡wow! Eso sí que da más miedo que todos los otros personajes. Y es tal el grado de miedo que tenemos hoy en día a equivocarnos  que no nos atrevemos a salir del guion de lo establecido.

Siguiendo patrones estoicos asumimos el papel que en el teatro de la vida nos toca vivir: -señor abogado usted es serio no puede reírse-, -señor director usted es el jefe no puede ser amigo de sus colaboradores-, -amigo mío, debes escoger lo más fino, lo más caro, lo de mayor renombre-, escuchamos voces que nos invitan a la felicidad, a sentirse productivo, a sentirte bien con tu persona, pero eso si no te vayas a equivocar eh.

El error es visto y asumido como algo desagradable, no deseado, resultado del descontrol y eventualmente un traspié en la vida, es el “chin” mexicano, es en términos familiares el hijo no deseado de nuestros planes felices.

Así, la concepción del error remite a fracaso, que según la RAE es un suceso lastimoso, inopinado y funesto pero el alcance del termino va más allá, en la significancia no solo es un fracaso externo accidental es producto de la incapacidad del ejecutor, es decir, un fracasado, y es normal que se asuma así, pues la sociedad premia con todo la visión de ganar y castiga hasta sutilmente el error.

“Se aprende más de la derrota que del triunfo” choca con el dicho “A mal paso darle prisa” ¿será que le restamos importancia al error? O por otra parte ¿será que el error no es tan malo? Lo que no cabe duda hasta aquí es que el error te da una nueva realidad y la persona decide qué hacer con ella: o te lamentas por lo que no conseguiste lo que querias o asumiendo el error le sacas provecho a las nuevas opciones que trae consigo.

¿Y tú, buscas tus metas por el deseo de hacerlo o por el miedo a errar? Sea como fuere al menos yo me quedo con esta frase: “Posiblemente los peores errores de nuestra vida, son los que no cometemos” unos errores el día de hoy me caerían nada mal.

WilderWilder Santa Ana Pérez conduce el programa Verdades Gourmet que se transmite los miércoles a las 21:00 hrs. a través de www.sabersinfin.com