NECROFILIA
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Laura volteó a verlo pícara, sabía que aunque fingiera no estarle poniendo atención lo tenía atento a su relato y eso la hacía sentirse satisfecha… volviendo a sacudirse la tierra de la ropa ya más como una manía que porque realmente sirviera para algo, siguió hablando:

-Los lógicos, en primer lugar sólo se pueden realizar aquellas acciones en las que los participantes de la relación estén de acuerdo en llevar a cabo, y que éste consentimiento sea legal…

-¿Cómo?

-Sí, por ejemplo, un exhibicionista puede andar desnudo dentro de su casa, a solas o delante de su pareja si ésta esta de acuerdo, pero no puede andar así en la calle en donde los demás no tienen ninguna necesidad de andar viendo nada que no deseen y mucho menos un cuerpo desnudo más allá de su belleza o fealdad; otro ejemplo, a alguien puede excitarle golpear a otro, esto se llama sadismo, si a la otra persona le gusta ser maltratada durante el acto sexual, se llama masoquismo, no hay nada que decir, son una pareja perfecta y no es un delito ni un problema para nadie, pero si ésta segunda persona no lo disfruta, entonces la primera, el sádico, no puede obligarle a nada ya que esto sería un delito.

-¿Y eso es todo el límite?

Pregunta Pedro ya genuinamente interesado y dejando de lado las flores para verla directamente; Laura vuelve a sacudirse la ropa como si de algo sirviera.

-No, los menores de edad no pueden participar de ningún acto sexual ni por su propia voluntad, porque su consentimiento no es legal, ni por la fuerza, porque en ambos casos se considera violación, lo mismo ocurre con los discapacitados mentales, como las personas con parálisis cerebral, con retraso mental o con síndrome de Down. Tampoco pueden obligar a nadie a realizar un acto que denigre su integridad física o emocional, porque esto también constituye un delito, claro, si no se está de acuerdo en participar, por eso el exhibicionismo público es un delito, lo mismo que el vouyerismo, que es la acción de observar el acto sexual de otros sin su consentimiento o mientras se cambian de ropa, etcétera. Y claro, tampoco se puede disponer sexualmente de un cadáver, ese se llama necrofilia y también es un delito…

La cara de Pedro iba de la curiosidad a la sorpresa y sin darse cuenta ya iban caminando juntos por el sendero cuando peguntó.

-¿Porqué?

-Pues porque el muerto ya no puede dar su consentimiento… es un abuso… lo peor es cuando las personas que viven esta expresión comportamental, al no tener acceso a un cadáver lo fabrican… matan a alguien para poder usarlo sexualmente, como me pasó a mí y esto además es un homicidio.

-Ya entendí porqué tanto bla, bla, bla. Estás tratando de explicar tu muerte… ¿eres nueva en este campo santo verdad?... no te preocupes, ya te acostumbrarás… esto no es tan malo como los vivos creen…

Y tomándola amablemente del brazo la condujo por un nuevo sendero de tumbas mientras le decía:

-Ven, sígueme contando… te va a ayudar a comprender.

En la próxima entrega abordaremos la masturbación; no te lo pierdas y recuerda escuchar mi programa “Sexo Sentido” todos los jueves a las 8 de la noche en el 105.9 de F.M., va a estar tan bueno como promete…

Jesús Tamariz Saldaña ( Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. ) es Licenciado en Psicología por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, realizó estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Mayor Palafoxiano.

Bibliografía

Aguilar Gil José Ángel, Máyer Hernández Beatriz, compiladores. Hablemos de sexualidad: lecturas. Mexfam. México 1996.

Aguirre, Eduardo Alfonso. Educación sexual, lo que l@s jóvenes deben saber sobre sexualidad. edt. Ducere S.A. de C.V. México. 2001

Andreae, Simón. Anatomía del deseo. Biblioteca muy interesante. Edt. Televisa. México. 2004

Victoria Romero, Blanca Verónica. Sexualidad, amor y envejecimiento. Dirección general de fomento editorial. Buap. México. 2004