Unirse a la vela (Artículo)
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06 de noviembre de 2021

El mundo iluminado

A pesar de que tenemos ojos, somos incapaces de ver. Confundimos las sombras con la luz, damos por hecho que las formas que palpamos son ciertas y que los reflejos sobre el inmenso océano que la realidad es, son testimonio de nuestra existencia, mas basta con que la superficie se agite levemente para que las ondas desfiguren las líneas y venzan los colores. Así nos llega la muerte, así nos sorprende la incertidumbre, mientras estamos confiados en lo ilusorio.

Sumergirse en el océano de la realidad conduce a una región verdaderamente oscura, ni siquiera la noche con su negrura de plomo se le asemeja, produce temor, y es por ello que la mayoría prefiere mantenerse flotando en la superficie semejantes a maderos extraviados de lo que otrora fuera un imponente navío. La superficie de la realidad es muy cómoda con respecto al frío de las profundidades abisales, por eso casi nadie quiere bajar, a pesar de que quedarse arriba, a flote, no asegura nada; ir a la deriva, sin rumbo y aguardando la muerte entre uno que otro placer efímero es la “felicidad” de la mayoría.

Descender al fondo del abismo implica esfuerzo, renunciar al tan preciado aire a cambio de posiblemente nada, pues no hay nadie que haya descendido hasta lo más hondo de la realidad y vuelto con parabienes confirmándonos que allá, lejos de esta superficie de espejismos, encontró la tierra prometida de la felicidad. Aquí arriba todo es artificial, la única verdad es que somos insectos pegados a una telaraña esperando a ser comidos por un venenoso artrópodo y por eso es que el diario vivir a veces nos resulta tan complejo. Nos hemos inventado tantas responsabilidades y aceptado a la fuerza tantos compromisos que nos olvidamos de nosotros mismos, del engaño de esta superficie de olas y de la necesidad de descender hacia lo verdadero.

El mañana es traicionero y por eso no tenemos que confiar en él, ahora mismo es el momento para actuar, lo sabemos, pero anteponemos miles de excusas para no hacer nada por nosotros ni por los demás y para tener nuestra consciencia tranquila, pero lo cierto es que quien antepone cualquier excusa no puede tener ni consciencia ni tranquilidad. Excusas para todo, pretextos para justificar nuestra insensatez, así nunca dejaremos de ser maderos sobre el agua.

De la relación entre las excusas y la vida mística existe un bellísimo libro llamado “El lenguaje de los pájaros”, también conocido como “La conferencia de los pájaros”. El autor del mencionado libro es un poeta persa que en vida se dedicó a la medicina y que supuestamente vivió más de cien años hasta que los mongoles lo asesinaron, su nombre es Farid al Din Attar y existió entre los siglos XII y XIII. De la vida de Attar no se sabe casi nada, pero de su obra se conoce mucho, la mayoría de sus escritos pertenecen al ámbito de la poesía y sólo una de sus obras, la

dedicada a la vida de los santos musulmanes, está escrita en prosa. Debido a que Attar fue practicante del sufismo es que su obra por entero está dedicada a la reflexión y vivencia del misticismo oriental, como lo deja ver en “El lenguaje de los pájaros”, poema simbólico cuya historia se centra en unas aves que en una ocasión se reúnen para planificar su viaje al palacio de Simorg, el ave divina, sin embargo, conforme se van enterando de las dificultades que el viaje implica, las diferentes aves van poniendo excusas para permanecer en su estado de mediocridad.

El ave principal del poema es una abubilla, la cual es un símbolo de la sabiduría por su cercanía con el rey Salomón, y de las muchas palabras que esta ave les dice al resto de los pájaros basten las siguientes para vislumbrar la majestad del poema: «Rompe tu inmunda coraza natural y establécete en el interior de la caverna de la unidad. Estás atado al cadáver de este mundo y has sido así alejado del otro. Delante de nosotros hay más de cien mil velos de luz y de oscuridad. La residencia de Simorg no la pueden alcanzar la ciencia ni la inteligencia. El alma más pura no sabría describirlo ni la razón, comprenderlo. ¿Para qué serviría el alma si no tuviera un objeto para amar? ¿Para qué serviría la vida si no se amara?»

El poema de Attar es muchísimo más extenso y las ideas anteriores no son más que para ilustrar el tono y dirección del poema, el cual, al pertenecer a la mística sufí, está repleto de símbolos que el lector deberá de descifrar a fin de poder abandonar la superficie en la que vergonzosamente flota a consecuencia de sus excusas. Regresando al poema y a las enseñanzas de la abubilla, ésta describe que el camino al palacio de Simorg está compuesto por siete valles, los cuales son: la búsqueda, el amor, el conocimiento, la independencia, la unidad, el asombro y la muerte. A medida que se avanza por los valles y se acerca uno a lo divino, el camino, irónica e inesperadamente, se torna más doloroso, pues no hay manera de adentrarse en lo imperecedero sin pasar por el aniquilamiento de uno mismo.

La búsqueda de lo inconmensurable, de lo sagrado, de lo portentoso puede hacerse en todas direcciones, pero siempre sin excusas. Hacia arriba, en un altivo palacio flanqueado por milicias asesinas; hacia abajo, en un abismo marino habitado por hambrientas bestias; o hacia enfrente como la mariposa de la que la abubilla del poema da cuenta, mariposa enamorada de la luz que un día encontró una vela encendida en torno a la que revoloteaba sin cesar hasta que, después de tomar consciencia de su aniquilamiento, se arrojó a la pequeña flama quemando sus alas, inmolando su cuerpo y liberándose del cadáver del mundo.

Las aves que fueron a buscar a Simorg en el poema de Attar eran treinta mil, pero al final únicamente lograron atravesar los siete valles un número de treinta. Los pájaros, como la mariposa, comprendieron que su relación con el mundo era ficticia mientras hicieran de la excusa su salvación. Pájaros, mariposas u hombres, qué importa. ¿Flotamos en los maderos de las excusas? ¿Revoloteamos en torno a la llama? Aniquilarnos es unirse a la vela.

Miguel Ángel Martínez Barradas, académicamente tiene estudios de posgrado en literatura. Profesionalmente se ha dedicado al periodismo, a la edición de textos y a la docencia. Como creador tiene publicaciones en poesía y fotografía. En cuanto a sus intereses investigativos, éstos se centran en la literatura y filosofía grecolatinas; el Siglo de Oro español; el hermetismo; y la poesía hispanoamericana.
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