Revelación onírica (Artículo)
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31 de julio de 2021

El mundo iluminado

 

¿Es posible estar presentes en dos lugares al mismo tiempo? Muchos son los relatos, tanto literarios como populares, que describen este tipo de experiencias. La bilocación, es decir, el estar en más de un sitio a la vez, comúnmente ha sido atribuido a personalidades que gozaron del bien de la santidad, como es el caso de Agustín de Hipona, Teresa de Ávila y Francisco de Asís, incluso a Cristo mismo se asegura que se le vio en dos sitios a la vez, al mismo tiempo y en edades diferentes, es decir, como hombre y niño a la vez. De la misma manera, se ha dicho que el demonio posee estas facultades, siendo sus fines, como es predecible, malignos.

En el ámbito de lo popular, lejos de lo religioso, los fenómenos de bilocación han sido consignados en semejanza con los sueños astrales, es decir, con las experiencias extrasensoriales que permiten una disociación del ser que, a diferencia de los santos, no tiene meramente una finalidad divina, sino más humana. Es decir, cuando los santos conseguían la bilocación o presenciaban la de Cristo, el milagro y la prueba de fe estaban de por medio, caso contrario sucede con los sueños astrales y experiencias extrasensoriales cuyo objetivo es difuso; salir del cuerpo propio mientras se duerme podría ser a la vez un mero divertimento, así como un viaje hacia el conocimiento de uno mismo, pues el que viaja es capaz de verse a sí mismo durmiendo y sin perder la consciencia de que al mismo tiempo ha adquirido una nueva forma inmaterial.

Uno de los ejemplos más llamativos, como inesperados, de las experiencias extrasensoriales o sueños astrales lo encontramos en el año de 1692 en un poema escrito por sor Juana Inés de la Cruz y que lleva por título “Primero sueño”. Hoy en día, no se tienen noticias de si ella tenía pensado escribir un segundo sueño, pero de lo que sí hay una certeza absoluta es que se trata del primer poema filosófico de la literatura mexicana y su complejidad es tal que todavía se duda del significado de algunos de los novecientos setenta y cinco versos que lo componen.

Sor Juana Inés de la Cruz es una escritora conocida por muchos, pero leída por pocos. Son muchos los mitos y lecturas a conveniencia que se han hecho de ella, sin embargo, no es necesario centrarnos en ello por ahora, y baste con que nos enfoquemos en seguir descifrando la intención de su magnánimo poema, en el cual algunos han leído referencias a la cábala, así como a referencias herméticas del antiguo Egipto. Los primeros versos del complejo poema son estos: «Piramidal, funesta, de la tierra nacida sombra, al cielo encaminaba de vanos obeliscos punta altiva, escalar pretendiendo las estrellas». ¿Qué significan? Sencillamente que la noche está llegando y que la oscuridad se apropia del mundo. Es en esta oscuridad en la que el protagonista del poema, por decirlo en términos simples, dormirá, dando paso a la liberación de su alma.

Leamos unos versos más: «El alma, pues, suspensa del exterior gobierno en que ocupada en material empleo, o bien o mal da el día por gastado, solamente dispensa, remota, si del todo separada no, a los de muerte temporal opresos, lánguidos miembros, sosegados huesos, los gajes del calor vegetativo, el cuerpo siendo, en sosegada calma, un cadáver con alma, muerto a la vida y a la muerte vivo […] Y por mirarlo todo; (el alma) nada veía, ni discernir podía, bota la facultad intelectiva en tanta, tan difusa incomprensible especie que miraba desde el un eje en que librada estriba la máquina voluble de la esfera, el contrapuesto polo, las partes ya no sólo, que al universo todo considera serle perfeccionantes a su ornato no más pertenecientes; mas ni aun las que ignorantes; miembros son de su cuerpo dilatado, proporcionadamente competentes».

Alumbremos los anteriores versos. El cuerpo, que es la cárcel, duerme, y el alma, que ha adquirido su libertad ve a su cuerpo dormir mientras se eleva hacia las regiones superiores en las que el conocimiento de las esencias se halla. ¿Qué es lo que el alma conoce allá arriba? No lo sabemos porque ni siquiera ella es capaz de asimilarlo; «Y por mirarlo todo; nada veía» son las palabras de sor Juana. Preguntémonos ahora: ¿Qué es lo que llevó a una monja católica de la orden de las jerónimas a escribir un poema filosófico cuya descripción del mundo se asemeja más a la visión de los antiguos paganos? La respuesta no es sencilla de hallar, acaso imposible hacerlo y si bien son muchos los lectores de sor Juana que aseguran que al final del sueño no hubo una visión concreta, lo cierto es que esto no parece así, y para muestra, leamos su final: «Consiguió al fin, la vista del ocaso el fugitivo paso y en su mismo despeño recobrada esforzando el aliento de la ruina, en la mitad del globo que ha dejado el sol desamparado, segunda vez rebelde determina mirarse coronada, mientras nuestro hemisferio la dorada ilustraba del sol madeja hermosa, que con luz juiciosa de orden distributivo, repartiendo a las cosas visibles sus colores iba restituyendo entera a los sentidos exteriores su operación, quedando a la luz más cierta el mundo iluminado, y yo despierta.»

Los versos finales, en oposición a los iniciales, son la descripción de la llegada del día, del fin del sueño y del regreso del alma al cuerpo que la encierra, y es en el verso novecientos setenta y cinco que sabemos que quien soñaba era mujer y posiblemente se trate de sor Juana. ¿Qué es lo que quiere decir nuestra monja mexicana con aquello de “el mundo iluminado y yo despierta”? Las interpretaciones usuales consideran que únicamente amaneció, pero también sería posible proponer que luego del largo viaje astral aquella alma ha regresado a este mundo oscuro con una nueva luz de consciencia. Después de saber esto, regresemos al inicio: ¿es posible estar en dos sitios al mismo tiempo? Quizás a través del sueño, sin embargo, pareciera que más difícil es todavía estar en un sólo lugar y con plena consciencia, abandonando toda esperanza de vivir una revelación onírica.

Miguel Ángel Martínez Barradas, académicamente tiene estudios de posgrado en literatura. Profesionalmente se ha dedicado al periodismo, a la edición de textos y a la docencia. Como creador tiene publicaciones en poesía y fotografía. En cuanto a sus intereses investigativos, éstos se centran en la literatura y filosofía grecolatinas; el Siglo de Oro español; el hermetismo; y la poesía hispanoamericana.
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