Buena presentación
Minuto a Minuto

 

 

- ANGAS O MANGAS -

-    ¡Ya no hay moral ni temor a Dios! – exclamé gesticulando con exageración.

-    No seas exagerado, es por imagen del negocio.

-    Pero si es una  cantinucha fea, qué imagen ni que nada, lo que pasa es que quieren regentear un par de gays, pero ya ni la chingan, que sean menos cínicos.

-    A ver, qué decía el anuncio a la mejor leíste mal.

-    Se solicita personal. Interesados presentar solicitud elaborada. Copia credencial de elector. Con muchos deseos de trabajar. Buena presentación. No gordos. No tripones. ¡Buena presentación!

-    No seas mal pensando, hay restaurantes que cuidan su personal.

-    Pero si  todo mundo sabe que es una cantina para gays.

-    ¿Cómo para gays? ¿Qué no en las cantinas lo que hay son  ficheras?

-    Pues eso dicen…

-    ¡Eso dicen, eso dicen… viejo rabo verde! Mira mejor cállate que ni creas que se me ha olvidado que andabas de güílo con la teibolera esa la tal “Barbie”. Y decías que mi hermana era la que estaba inventando todo porque nunca le has caído bien, pero tu propia hija te vio salir del motel con la vieja esa. ¡Dios mío, lo que he tenido que sufrir contigo, viejo desgraciado! Pero eso sí, muy teibolero y en la casa no cumplías viejo payaso.

-    ¿Pero eso qué tiene que ver con lo que estamos platicando? Y ya te dije que nunca tuve nada que ver con esa mujer a la que ni conozco;  ¡me confundieron! Y sí, en las cantinas hay ficheras, precisamente como la sobrina que se fue a fichar a Orizaba y la daban por perdida o secuestrada, ajá, ¡andaba prendida del tubo, no perdida! Y no fue sino que hasta se hizo amante del politiquillo ese que la sacó de trabajar sólo para dejarla después.

-    ¿Y eso qué tiene que ver con lo que estamos platicando, luego, luego a hablar mal de la propia familia. Estamos platicando de los gays que dices que solicitan para trabajar, ¿no?

Mi mujer no soporta que hable mal de su hermana porque durante mucho tiempo me restregaba  que ellos sí eran una familia unida, que sí eran una familia bonita que mi compadre no se qué, que mi compadre no sé cuando. Decidí darle vuelta al asunto, tal como los toreros ven pasar el pitón del animal que amenaza con abrirles las entrañas.

Nunca he sido de ir a cantinas,  me tomo mis alcoholes pero siempre en mi casa o en la de mis amigos. Recuerdo al “inspector” que así le decíamos porque no había cantina que no conociera. Cuando llegaba “el inspector” se apostaba a que no conocía la nueva cantina ubicada en casa de la fregada y entonces le preguntaban y, para sorpresa –  a mí me tocó una vez apostar y perder – el inspector decía el nombre del encargado, el tipo de botanas y la “calidad de la carne”. No había fichera que no lo conociera. Dicen que se casó con una de por Villa Isla y se fueron a vivir por ese rumbo.

Aquí en Tuxtepec veo cada vez más homosexuales así que no me extraña que tengan demanda en las cantinas, eso siempre lo he sabido, lo que me sorprende es esa babosada de pedirlos “no gordos, no tripones, con buena presentación”, ¡cómo si no fuéramos el país con más obesos de América Latina!

Ser gordo es sinónimo de abundancia. Ahí están todos los empresarios gordos y así los dibujan en las caricaturas. Donde hay abundancia hay gordos, también en la pobreza, aunque sean panzas de lombrices. Los pastores y sacerdotes que se tiran a la buena vida, son gordos. Conductores de televisión gordos que debido a ello son famosos, como el gordo y la flaca y otros que al adelgazar pierden su gracia y hasta el trabajo, como ese tal “Rafita” que ya vino a un carnaval de Tuxtepec.

Yo no tengo predilección por un tipo de mujer, todas tienen su sabor. Y ya, a mi edad, uno no se pone exquisito con que sea una chamaca bien formada la que nos haga caso. Es más ya ni nos hacen caso estén como estén. Y cuando uno anda de borracho olvida que hasta la propia esposa está más buena que la fichera o teibolera a la cual le pagamos para que nos haga creer; “vende caro tu amor, aventurera” escribió el tlacotalpeño Agustín Lara.

-    Y ya que andas de juzgón – arremetía mi redonda y delicada esposa – es bueno que los hombres no estén gordos ni tripones, no sólo por salud sino por estética. Ahí tienes a tu yerno, el cabrón pesa más de 120 kilos ¡va a matar a mi hija! Con él si se aplica eso de que da doble placer.
-    Lo dices también por mi verdad – descubriendo la pedrada –

-    No, tú no estás gordo ni tripón mi amor, tú estás esponjocito. ¡Por eso tú si puedes ir a pedir trabajo pinche viejo huevón!

Ante la nueva embestida me hice el que no oyó para llevar la fiesta en paz. Pienso en todos los gordos de Tuxtepec que no les piden adelgazar para seguir en el trabajo.    Somos un pueblo de gordos y tripones y ahora resultamos hasta discriminados.

-    Oye y pensándolo bien, - agarró vuelo de nuevo mi mujer -  ¿tú qué jijo de la chotería andas haciendo en esos lugares del pecado? ¿Ora resulta que se te hace agua la canoa pinche viejo feo? – me dijo mi  tierna esposa indignada de pensar en una doble vida de su amado esposo-

-    Mi amor, te estoy diciendo que pasé caminando y lo leí. Y no tienes que ofenderme al menor pretexto. Sabes bien que soy machín, te consta.

-    Mira, caras vemos cul… no sabemos

Por si angas o mangas en la noche iré a caminar al parque, hay una señora que ya la vi que lleva a su nieto a los juegos. Quiero impactarla con mi buena presentación, no más pá probarme que los esponjocitos tenemos pegue.

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