16 de agosto de 2014
En boga está el tema de las reformas en nuestro país. Como ejemplos puedo mencionar: la educativa, con sus maestros cada vez más renuentes a que se les evalúe para medir su calidad profesional; la laboral, con tantas opiniones encontradas por parte de una sociedad cada vez más mermada por la corrupción del estado a todos los niveles; la hacendaria, que es sinónimo de empeoramiento de la calidad de vida de las clases bajas y mejoramiento de la de las altas cada que se realizan movimientos "inteligentes" en esta materia; y, la que me parece más trascendental en estos caóticos días, la reforma energética.
Mucho se dice en todos los lugares: reuniones familiares, entornos laborales, universidades, bares, etc. pero... ¿En realidad estamos diciendo algo más que repetir las palabrerías que escuchamos en los medios de comunicación masivos? ¿Estamos opinando con objetividad y sabiduría sobre este tema que todos los políticos parecen masticar con gran experticia? Bajo estas circunstancias creo que el enfoque debe tomar un giro radical.
Mucho se habla del petróleo, hidrocarburos, CFE, etc. La verdad es que perdemos de vista algo fundamental: la reforma energética debe plantear medidas radicales en todo lo concerniente a fuentes de energía renovables. Nada o muy poco se dice a este respecto. No hay una política clara en México que de luz a temas tan importantes sobre el desarrollo de tecnologías para el aprovechamiento de las fuentes de energía alternativas con las que contamos o podríamos contar.
Nada se nos dice concretamente sobre el aprovechamiento de la energía eólica, la geotérmica, la solar y la hidráulica, por mencionar algunas. Todo se enfoca en el petróleo y lo útil que es para producir hidrocarburos que a su vez son usados para producir energía eléctrica entre otros productos. Si hubiera políticas claras y de vanguardia sobre estos temas tendríamos un panorama muy distinto en México con respecto a la tan mencionada reforma energética.
No hay una cultura ni tecnología adecuadas en nuestro país para, por ejemplo, aprovechar el gran potencial para la generación de energía eléctrica que representa el aprovechamiento de la fuerza del viento mediante la activación de turbinas. No se capitaliza la gran magnitud de los vientos en puntos claves del territorio nacional donde pueden ser instaladas dichas turbinas junto con la infraestructura adecuada para su funcionamiento. No estamos aprovechando la energía geotérmica que es la energía en forma de calor existente en las capas inferiores de la corteza terrestre que puede darnos gratas sorpresas si contáramos con el desarrollo de mecanismos para su explotación. La generación de electricidad por parte de la utilización de celdas solares que captan energía por medio de materiales fotoeléctricos que la transforman en electricidad lista para su uso en hogares, empresas y ciudades, no tomamos en cuenta la gran
potencia que representa el sol en este respecto. Es energía que estará presente durante mucho tiempo más (aproximadamente por lo menos otros 7,500 millones de años) etc., etc.
Nunca se plantea el riesgo que representa el uso preponderante del petróleo. Nadie comenta lo nocivo y peligroso que es que sigamos atados a esta forma de energía. Estamos acabando con el planeta a nivel internacional. México debería estar a la vanguardia y proponer estos temas como centrales en el marco de esta reforma tan polémica ya de por sí, pero no en todos los puntos importantes, como ya se dijo aquí. Años atrás científicos especializados han dado a conocer los riesgos de seguir empecinados como humanidad en depender del petróleo como fuente principal de combustible y energía. Personas como el astrónomo Carl E. Sagan que se preocuparon por concientizar a las naciones y sus dirigentes para tomar un cambio de actitud y de políticas públicas en este respecto que nos atañe a todos como ciudadanos del mundo. Mucho se logró, pero queda mucho por hacer. Y si pensamos en este país nos damos cuenta que ni siquiera nos lo estamos planteando. Otras formas de energía nos darían más autonomía como nación hablando de generación de energía, estaríamos contribuyendo al mejoramiento del medio ambiente que urge se le tome más en cuenta, se volvería imperante la creación de instancias gubernamentales para el desarrollo de tecnologías dando esto paso a una nueva era de ciencia en México. Daríamos trabajo a muchos científicos que se van del país por falta de interés en ellos y sus investigaciones. Y no sólo habría más trabajo para científicos sino para muchos otros profesionistas especializados en diferentes disciplinas y oficios.
Tomemos pues posturas realmente críticas basadas en datos científicos, en experiencias que podemos observar y estudiar provenientes de otros países. Dejemos de lado las demagogias y lemas "patrióticos" que no son más que cantos apológicos a la ignorancia nacional, quitémonos el "petróleo de los mexicanos" que corre por nuestras venas llenas de odio hacia quien nos lo quiere "arrebatar". Dejemos un rato de lado las propuestas que hacen el ing. Cárdenas o Peña Nieto, que proclaman Beltrones, Madero, Noroña y López Obrador y menos aun cuando éste último declara en video, en días recientes, que no hace falta tanta tecnología para extraer petróleo, él hace una pregunta muy contundente: “¿De cuándo a acá hace falta tanta tecnología para extraer el petróleo?”… simplemente es algo ridículamente abrumador, es la ignorancia hecha política. Mejor centrémonos en el tema desde puntos de vista más reales y fundamentales. Que si el articulo tal debe modificarse, que si los partidos políticos tienen sus propuestas, que si en los medios se habla y se discute.... Se sabe claramente que el petróleo seguirá siendo la fuente principal de energía a nivel mundial y no habrá cambio alguno en este aspecto hasta que desarrollemos adecuadamente alternativas viables pero ¿Qué ocurriría si empezáramos a pensar y hacer las cosas de manera realmente diferente? ¿Qué si nuestros actos fueran eficaces y audaces? Sería mucho mejor darnos cuenta de que el petróleo esta mejor ahí abajo, seguir sacándolo para quemarlo representa un futuro lúgubre e incierto para las generaciones posteriores. Mejor dejémoslo bien enterrado donde está y abramos nuestras
mentes. Dejemos las demagogias y las habladurías de los poderosos. Centrémonos en estudiar, leer a los especialistas y así tendremos un más amplio terreno donde plantear nuestras opiniones.... opiniones basadas en verdadero conocimiento vanguardista.
Es tiempo de empezar a pensar como ciudadanos de un mundo moderno, si, moderno pero que desgraciadamente también es decadente. Y es decadente en gran medida debido a nuestra adicción como humanos al petróleo.
Digamos entonces: NO A LA PRIVARTIZACIÓN DE IDEAS, NO A LA VENTA DE MENTES AL MEJOR POSTOR, NO AL CERRAMIENTO QUE PROPONE LA CLASE POLÍTICA Y SUS CHARLATANERÍAS.
Al final del día la reforma en materia de energía es eminente. Preparémonos para adoptar una postura.
Entendamos, analicemos, leamos... ya después opinemos.
Lalo Mandragore
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