04 de agosto de 2014
“…la difícil tolerancia –para quienes, como nosotros, españoles y latinoamericanos, tenemos una tradición dogmática e intransigente tan fuerte– debería ser la virtud más apreciada…”:Mario Vargas Llosa
Se olvida con frecuencia que “No todo lo que es legal necesariamente es ético”. Es decir, aunque no esté prohibido por la ley no por eso está permitido o es correcto, pues hay lenguajes que encajonan perfectamente dentro de las leyes pero que sin embargo, desmejoran las relaciones cordiales, debilitan la convivencia ciudadana, destruyen el tejido social o enrarecen el ambiente político. Y es que “ley” y “ética” se mue-ven en planos distintos: lo legal nos dice “lo que está permitido o regulado por las leyes”, en tanto que lo ético nos muestra “lo que se debe hacer o lo que es correcto hacer”. Así, aunque los tribunales y jueces no emitan una condena legal, es posible –por razones éticas o morales– “condenar” y dar una sanción moral (escarnio o des-precio público) a palabras groseras o frases incendiarias, hasta el punto de que para ellas existe ya, un acertado calificativo muy castizo: “impolíticas”. Definitivamente, el lenguaje en lugar de desunir, dividir y descomponer debe ser factor de unidad, fortalecimiento y cohesión del tejido social, en todas y cada una de las tres dimensiones de la política, así:
1. Cuidar el lenguaje en la política como proceso: Politics, es decir, en los procesos políticos-electorales donde la confrontación se da entre opositores y contradictores no entre rivales, adversarios o enemigos a muerte. Estos comportamientos se originan por comparar la competencia electoral con la guerra y seguir la errada creencia de que “en la guerra todo se vale”. Hay que tener bien claro que esos “otros” (oponentes, competidores, contendientes) proponen exactamente lo mismo aunque por otros medios… y que ese “otro” NO es un enemigo que hay que acabar a toda costa y que se debe enfrentar con lenguaje provocador, ofensivo o malintencionado. (2) Cuidar el lenguaje en la política como resultado: Policy, aunque el comportamiento de los actores en esta dimensión es consecuencia di-recta del lenguaje utilizado en la primera, en ésta hay que invitar a todos los ciudadanos –no solo a los que votaron por el ganador– para hacer políticas públicas que solucionen los problemas de todos los ciudadanos y no sólo de algunos, pues es el gobernante de todos ellos. (3) Cuidar el lenguaje en la política como estructura: Polity, ya que no se vale cerrar las puertas de la convivencia ciudadana a quienes fueron -o son aún- oposición, tampoco ofenderlos o referirse a ellos con lenguaje despectivo, despreciativo, displicente o ridiculizando a ciudadanos de otras regiones, estados o municipios y menos compararlos, pues toda comparación es odiosa.
Como se ve, el lenguaje en Politing es im-portante, sobre todo por nuestra escasa tolerancia latina que bien describe Vargas Llosa en la frase que encabeza este apartado. Por eso, se debe cuidar la expresión de despedida ¡Cuídese!, pues –como bien lo asegura García Márquez– puede significar una amable atención o… ser una terrible amenaza.
Carlos Salazar Vargas (carlosalazarvargas.com) es conferencista y consultor internacional en “Políticas Públicas” y “POLITING”. “Profesor Visitante” en Universidades de Inglaterra (Oxford, Cambridge, LSE:London School of Economics and Political Science, RIPA: Royal Institute of Public Administration, Essex, Sussex y Liverpool) en Centroamérica (UCA: Universidad Centroamericana, en Managua, Nicaragua y la UNAH: Universidad Nacional Autónoma de Honduras en Tegucigalpa, Honduras) en Suramérica (Universidad Libre, Colombia) y en México (Universidades Iberoamericanas). Actualmente, es docente en el ITAM (Mx), en la Escuela Libre de Derecho y en el Centro Fox. Consultor de la UNESCO y Presidente de CAS&A: Carlos Salazar & Asociados (www.politing.com.mx) firma dedicada a la consultoría, la capacitación y la investigación en “Políticas Públicas” y “POLITING”. Colabora en revistas y periódicos de México, Colombia, Centroamérica y España.








