Las dos caras de la moneda en Asociaciones Civiles
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3 de diciembre de 2013

Apuntes y Aportes

Durante ya varios años he tenido oportunidad de conocer muy de cerca a varias Asociaciones Civiles y sus integrantes, que tienen en común una gran voluntad y vocación por ayudar a otras personas.

En algunos casos, quienes han decidido crear asociaciones civiles con algún fin social y no lucrativo, o hacen todo lo posible –y casi lo imposible también- para mantenerlas activas, lo han hecho a partir de experiencias personales o muy directas relacionadas con las actividades primordiales de la asociación, aunque no siempre es así, ya que he encontrado a varias personas que por razones ajenas a ellas se empezaron a involucrar en la asociación civil que representan y lo hacen con mucho empeño, dedicando gran parte de su tiempo a mantener o fortalecer la AC.

No obstante, casi en todos los casos que conozco también he podido darme cuenta que el sostenimiento de las asociaciones civiles depende en gran medida de las aportaciones que realizan sus presidentes, integrante de mesa directiva, asociados, amigos, etc., sin embargo, resultan insuficientes para todas las actividades que desarrollan por los costos de operación que implican estas actividades.

Asimismo, también he escuchado comentarios de diversas personas que consideran que las actividades que desarrollan las asociaciones civiles deberían realizarlas los gobiernos; sin embargo, creo que justamente el surgimiento de las organizaciones no gubernamentales se da para coadyuvar con el gobierno en distintos temas y actividades, o incluso surgen de la necesidad de atender temas y a personas que por una u otra razón, los gobiernos no atienden como es requerido.

Esto no implica, por supuesto, que la sociedad civil de manera organizada pueda o deba hacerse cargo de tareas que corresponden al Estado, ni mucho menos deben verse como la opción para que el Estado se “desentienda” de temas o personas.

En este sentido, creo que debe buscarse un justo medio para que las asociaciones civiles coadyuven con los gobiernos, sobre todo si –previo estudio o análisis- se determina que las actividades que desarrollan o los servicios que prestan las AC’s son más eficientes, confiables y económicos si se brindan a través de ellas que a través de alguna instancia o dependencia gubernamental, lo cual implicaría que los gobiernos apoyen a estas asociaciones para que puedan prestar sus servicios en las mejores condiciones posibles.

Las Asociaciones Civiles están obligadas a comprobar ante sus asociados, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la sociedad en general, la manera en que emplea los recursos con los que funciona y realiza sus actividades, por lo que considero que son cuidadosas en la administración de los recursos que llegan a captar.

Asimismo, una mejor coordinación entre gobiernos y sociedad civil organizada, permitirá atender de manera oportuna algunos temas y a personas que en este momento los gobiernos no atienden como se quisiera. El reto primordial en este sentido, es que las asociaciones civiles encuentren las opciones correctas para el financiamiento de sus actividades y que no se limiten a las aportaciones de sus socios, pues resultan insuficientes y en muchos casos, muy desgastantes para quienes participan en ellas, pues lo hacen con mucho ánimo y voluntad, pero su operatividad requiere otro tipo de recursos también.

Hasta pronto.

JUAN CARLOS TREJOJuan Carlos Trejo Arenas ha desempeñado diversos cargos en el servicio público en el estado de Puebla, conduce actualmente Voces y Sentimientos de Puebla a través de Sabersinfin.com.