Masca la Iguana
Barrera: “persona non grata”
Luis Fernando Paredes Porras
Nadie me respeta…
Mandibulín
José Manuel Barrera Mojica no tuvo que esperar el final de su trienio como Presidente Municipal de Tuxtepec, Oaxaca, para provocar que el pueblo sienta y emita lo que debió hacer el director de la Kenedy School de la Universidad de Harvard, el profesor David Ellwood, para impedir que el reciente expresidente mexicano fuera parte del cuerpo académico de dicha institución, declarar a Felipe Calderón, “persona non grata”.
El periodista Sergio Aguayo, recién expuso la contradicción de los principios de la universidad de Harvard al contratar como docente al expresidente, argumentando que los valores institucionales son la antítesis de lo que fue y es para México Felipe Calderón; para Aguayo, el exmandatario federal es responsable de crimen de lesa humanidad y se lamenta de que la universidad lo considere un político ejemplar, cuando existen todos los elementos para declararlo “persona non grata”.
Sin profundizar lo que para la diplomacia significa “persona non grata”, para el uso de esta frase en latín por parte del pueblo, basta tan sólo sentir y pensar lo que José Manuel Barrera Mojica ha despertado en el pueblo de Tuxtepec y en el estado de Oaxaca, porque a los políticos estatales les queda grato que el pueblo considera “persona non grata” a Barrera, ya que ha logrado sembrar, cosechar y seguir sembrando la semilla de la indignación y el repudio.
Baste el ejemplo de que Barrera aprovechó, este 27 de diciembre, durante lo que dijo ser su segundo informe de gobierno, para solicitar que el pueblo le brindemos el beneficio de la duda,- aunque no lo expresó así - y ante todo, respeto, “porque la autoridad requiere respeto”, pues de acuerdo a las notas periodísticas de distintos medios, al edil le alcanzó la salud para decir: “hago todo lo que puedo, lo mejor que puedo. Quiero seguir haciendo esto hasta el fin. Si al final tengo la razón, entonces lo que se ha dicho en mi contra no valdrá nada”; y alertándonos de los riesgos que se corren por las críticas que hacemos a su actuar también dijo que “si se tratara de contestarlas tendría que cerrar mi oficina para todos los demás asuntos” y como queriéndose amarrar el dedo, la mano, el brazo, el torso y todo él, remató reprochando las críticas, sacando su estoica existencia ya que según él, nuestro proceder: “ilustra todas las dificultades que todo político enfrenta en el ejercicio de su vocación”.
No se usted, pero yo no le concedo el beneficio de la duda, y al no hacerlo tampoco sucederá algo distinto, pero quiero asomarme por este balcón para orear tres asuntos: 1) que la oficina no es “su oficina”, es la oficina del pueblo que él ocupa temporalmente y que toda construcción que haya hecho, toda compra que realizó con dinero del pueblo para esa oficina, es del pueblo y que una de las cosas que le reclamamos es que precisamente no atiende en nuestra oficina, nuestros asuntos. 2) No se trata de hacer un trabajo lo mejor que puede uno, se trata de saber, poder y querer, de ser competente, pero parece ser que el edil sufre un delirium cuando menosprecia el sentir del pueblo diciendo que nos demostrará que nuestras críticas, nuestro enojo, nuestra indignación, nuestras demandas “no valdrán nada” – para él, que siente y piensa que está en lo correcto desde ahora no han valido nada, sólo espera que nos demos cuenta y tal vez le pidamos disculpas y lo hagamos mártir - ¿puede imaginar lo que para Barrera significa ser la autoridad, el valor y funcionalidad del diálogo y la democracia cuando menosprecia lo que el pueblo le ha venido diciendo durante dos años?; y 3) nos regala una estampa maravillosa de lo que significa ser “político con vocación”, el político que hace “lo que puede” haciéndome recordar la reciente columna “Espacio en blanco” de Denise Dresser titulada “Porque pueden” refiriéndose a los políticos que sufrimos en México:
“Puede ser abogado privado y político, boxeador y político, playboy y político, personaje de Big Brother y político, incompetente y político. Puede presentarse en su oficina o no. Puede presentarse en el Pleno del Congreso o no. Puede representar a aquellos que lo eligieron o no. Puede cumplir con el trabajo para el cual supuestamente fue designado o no. Cobrará su cheque mensual de cualquier manera. Cobrará su bono anual de cualquier modo…El comportamiento de muchos políticos y de muchos funcionarios en México revela un problema profundo. Un problema estructural. Un problema cultural. Pocos saben ser "funcionarios públicos"…México tiene un sistema político disfuncional poblado de políticos disfuncionales. Pocos saben ser "servidores públicos". Pocos saben las responsabilidades que entraña y la rendición de cuentas que debe – automáticamente – generar ese papel. Pero muchos saben servirse con la cuchara grande; saben cómo montarse sobre su puesto y aprovecharlo; saben cómo estirar el erario y exprimirlo. Saben cómo hacerlo y pueden hacerlo… De allí que hoy la clase política se comporte como se comporta. No sabe ni necesita hacerlo de otra manera. No paga un precio por ignorar a la ciudadanía de cuyo bolsillo vive…Quienes tienen y ejercen el poder en México están más preocupados por mantener su franquicia, que por servir a la población. Están más interesados en otorgarse bonos por su desempeño, que en el desempeño mismo. Están más empeñados en preservar los privilegios que les otorga una democracia descompuesta, que en hacer lo necesario por arreglarla. Y se comportan así porque no hay nada ni nadie que los detenga, que los cuestione, que los pare, que los sancione, que los castigue. Se comportan así porque pueden.
Bien sé que nadie niega ni podrá negar que José Manuel Barrera hasta antes de que fuera edil de Tuxtepec, como médico tiene méritos y que, ayudando desde su profesión, como médico, su nivel de competencia es otro, muy distinto al hombre incompetente que nos pide hoy el beneficio de la duda, porque no se niega ni se podrá negar que José Barrera nos ha demostrado en dos años que es un pésimo servidor público … aunque puede ser, no lo sé, tal vez, a la mejor, quien sabe, no pase lo mismo este último año de su hasta ahora, nefasta administración.
Y ya que habla del respeto que se le ha perdido como funcionario público – lo cual en realidad nunca ha tenido porque lo perdió a las horas de ocupar nuestra oficina- , Barrera puede pretextar su sentimiento para que le cante a los regidores que le hacen el feo, a los funcionarios que dicen que todo es culpa de él y a los integrantes de la coalición que bien quisieran no haberlo nunca conocido, para cantar o al menos silbar la canción de Paquita la del barrio, que a la letra dice….
“No me vengas con el cuento / que eres todo un caballero / que conozco bien tu modo / no te hagas el educado / si estás queriendo conmigo / atáscate ahora que hay modo…./ piérdeme el respeto / déjate de cosas / y hazme te lo ruego / las proposiciones más indecorosas / piérdeme el respeto mi querido amigo / que muero de ganas / porque se apapachen / tu cuerpo y el mío…
No se usted, pero si Barrera logra un día funcionar para el bienestar público, yo no lo tomaría como la prueba de que el hombre tuvo la razón y que ahora debe sentirse orgulloso del logro ni de habernos ganado la revancha, porque para lo que se nos alquiló es para hacer las cosas bien, no a medias, bien, no con mediocridades porque “es lo que puede hacer”, sino con calidad, con eficiencia y eficacia y así debe hacerlo porque es su deber y porque nuestras críticas y quejas valen, porque el pueblo requiere respeto y porque en este momento su presencia en nuestra oficina no nos es grata, ni su actuar, ni sus asesores, ni sus malandros, ni sus resultados, ni su debilidad, ni la secuela que dejará pudiéndola rastrear por años, porque hasta el momento, lo que ha hecho José Manuel Barrera Mojica para el pueblo vale…
Dice la iguana que ella recuerda que una pariente suya fue declarada entre la comunidad reptiloide como “reptil non grata” porque en las películas, Godzilla se la pasa desmadrando la ciudad a diestra y siniestra, y que ella recuerde, este animal jamás pidió “el beneficio de la duda”, pero la iguana sabe bien diferenciar entre una película y la realidad, y a la mejor, puede ser, no lo sé, tal vez, a la mejor, quién sabe, en la próxima cinta, Godzilla vaya en contra de su naturaleza y todo cambie logrando que la ciudad la declare hija predilecta. De ser así, la iguana quiere estar en la premier porque aunque milenaria, cree que no ha visto todo y porque siendo empática, sabe que Godzilla, al igual que todos los reptiles, hacen lo que pueden y también, requieren respeto.








