Las dos revoluciones mexicanas
Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

raymundo garcia 2.jpgLas dos revoluciones mexicanas

Raymundo García García*


Al centenario de la revolución mexicana, Ha quedado en claro las dos revoluciones: la política liberal de Madero que continúa hoy; y la social del zapatismo, que se mira violenta, subersiva



La revolución mexicana tuvo un inicio de tipo liberal, sustentada en la libre voluntad del pueblo para decidir quién ejercería el poder como presidente de la república para el periodo 2010- 2016. Sin embargo, la raigambre del pueblo mexicano sustentada en una dimensión social reconocida en particularmente en los Sentimientos de la Nación, no podían quedar fuera de la convocatoria al movimiento armado a estallar el 20 de noviembre de 1910, adelantado en Puebla el 18 de noviembre en la casa de los Serdán. El estímulo no fue otro, que el reconocimiento de un acto de justicia formal, que no social; devolución de tierras a las comunidades que fueron despojadas.

Dentro de un proyecto de país como el juarista-porfirista de corte liberal ortodoxo; al cual los reclamos sociales del partido liberal mexicano, sumado a las masacres en las  huelgas de Cananea y Río Blanco, ofrecer dentro de un movimiento de tipo político liberal, como fue, llamar a la revolución para destronar a un gobierno que cayó en la tentación de usurpar el poder, por una elección cuya competencia fue ahogada con el encarcelamiento del candidato presidencial opositor  -Madero-. Hace que se vea que, la idea revolucionaria de 1910, no era otra acción que seguir la tradición de las revoluciones y levantamientos del siglo XIX, para moldear a México como Estado moderno semejante a Estados Unidos.

El simple levantamiento armado sólo por la reivindicación política de respeto al modelo democrático liberal, de elecciones libres; produjo que la elite política de ese momento lo comprendiera y llegara a los acuerdos de Ciudad Juárez a escasos días de iniciada la lucha: El presidente considerado ilegitimo saldría del país; uno de los suyos custodiaría la silla presidencial en la capital para que no osaran los zapatistas en utilizarla –por su cercanía al DF-; se llevaría a cabo el protocolo de legitimación de la asunción al poder por Francisco I. Madero, a través del procedimiento de una elección. Dentro de la lógica del derecho y de la concepción liberal de la sociedad vigente de ese momento la revolución del 20 de noviembre terminó con la asunción al poder ejecutivo de forma Constitucional el 6 de noviembre de 1911. Este movimiento y su conclusión cambió al Estado mexicano, claro que no.

El virus socializante introducido en el punto tercero del Plan de San Luis Potosí, que ofrecía la restitución de tierras, provocó que Emiliano Zapata, el 28 de noviembre del 1911, izara en Plan de Ayala, suscrito en territorio poblano, que fue la bandera de la otra revolución, la revolución social propia del zapatismo; y que por ello, no es casual, que esa revolución, sea bandera de los grupos sociales, campesinos, urbanos, populares, guerrilleros, armados y también de revolucionarios académicos o teóricos, que claman un México con justicia social. Esta  revolución, no obstante de haber sido apagada por el Carrancismo en su Plan de Guadalupe en 1913, fue el reavivada por el mismo Carranza, quien se la adjudicó en el Plan de Veracruz el 12 de diciembre de 1914, adelantando el derrocamiento de la revolución zapatista que buscaba institucionalizarse en Aguascalientes en 1915.

Al nacimiento del PRI como PNR en 1929, con el nacionalismo revolucionario se adjudicó a la revolución robada al zapatismo por el carrancismo, se montó en ella y la cabalgó medio siglo; pero en 1983, con la construcción del Estado neoliberal mexicano, el mismo PRI con su mayoría en las Cámaras de diputados y senadores, sepultó dicha revolución para adherirse al proyecto originario de Madero y de la legitimación del poder en el ejercicio de la libertad individual de elegir, como el tercer gran momento de la Construcción de México como Estado moderno liberal, después de la Independencia, la Revolución de Ayutla y la Constitución de 1857. El capítulo económico de la reforma de 1983, se mira como el  reencuentro con el proyecto constitucional original de 1824, copia del modelo constitucional Norteamericano. ¿Qué  revolución celebramos?
 

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.

Más de la obra de Raymundo García García:
  1. Facebook
  2. Twitter
next
prev
next
prev

Hay 1387 invitados y 3 miembros en línea

  • Luis Manuel Pimentel