LA PRIMERA EXPRESIÓN DE LA POLÍTICAFrancisco Garzón Céspedes*
La primera expresión de la política debiera ser la confrontación moral, la confrontación ante todo en valores humanos.
Será imposible que la mejor de las ideologías, la más justa y de igualdades -que no de igualitarismos-, encuentre sus aplicaciones políticas más positivas si las masas y sus dirigentes no son seres, individual y colectivamente, con una condición humana en valores y comunicación sólidos; si no poseen una condición humana éticamente profunda, en interacción solidaria y en continuos mejoramientos.
Esta formación humanística de cimiento y eje, estas definiciones y elecciones en valores éticos vertebrales, deben imprescindiblemente propiciarse desde la más temprana niñez y a lo largo de todas las etapas de formación familiar y educacional, y sólo comenzarán a ser posibles de modo colectivo si existen políticas de Estado al respecto, todo lo que necesita de la oralidad, que es la comunicación por excelencia y el principal instrumento humano para la calidad de ser en sí y para la calidad de vida.
Políticas de Estado, a instrumentar, que asuman la definición más científica de la "oralidad" -la oralidad es una imagen hablada, un ser humano hablando, que establece un proceso de comunicación con uno o varios interlocutores presentes físicamente en un mismo espacio, trascendiendo el simple hablar en voz alta para hablar con el otro, y no para el otro, en búsqueda de comprender y de ser comprendido; tal y como lo he venido conceptualizando desde hace unas dos décadas-, y, a la par, que asuman la definición más científica de "comunicación" -término que no debe ser utilizado por extensión y que es mucho más que el informar, difundir, expresar o relacionar...
Políticas de Estado, a instrumentar, que conciencien a cada individuo de la sociedad, y a la sociedad toda colectivamente, acerca de las formas de la oralidad y de sus características y leyes milenarias -y por igual contemporáneas-, acerca de sus presencias, y acerca de cómo garantizar estas presencias en la formación y el desarrollo más pleno de la niñez -ver el Manifiesto Universal por los Derechos de las Niñas y los Niños a la Oralidad y a los Cuentos, un derecho, por ejemplo, El Derecho a la Oralidad que la Declaración Universal de los Derechos del Niño no contempla no obstante ser absolutamente fundamental, prioritario, urgente, imprescindible para la humanidad toda y su más completa y mejor existencia.
La oralidad, que nos hizo los humanos que somos, que nos permite ser con más totalidad los humanos que somos, que no está referida sólo esencialmente a las tradiciones orales ni es esencialmente sólo algo del pasado; la oralidad que obviamente existe en nuestras sociedades de escritura y medios audioviduales que tanto creen conocerla mientras en realidad la desconocen y desvalorizan y la postergan; la oralidad no va a desaparecer porque es intrínseca a la comunicación humana y no puede ser sustituida, ni lo será nunca, por los prodigiosos avances tecnológicos. La oralidad es suma de vida. La oralidad es la suma de cada vida en comunicación con la suma del otro o de los otros. Y es, debiera ser, la proyección de razón y sentimiento, conocimiento y sensibilidad, más humana de adentro y para la construcción afuera con los otros.
Esta formación humanística de cimiento y eje, estas definiciones y elecciones en valores éticos vertebrales, deben imprescindiblemente propiciarse desde la más temprana niñez y a lo largo de todas las etapas de formación familiar y educacional, y sólo comenzarán a ser posibles de modo colectivo si existen políticas de Estado al respecto, todo lo que necesita de la oralidad, que es la comunicación por excelencia y el principal instrumento humano para la calidad de ser en sí y para la calidad de vida.
Políticas de Estado, a instrumentar, que asuman la definición más científica de la "oralidad" -la oralidad es una imagen hablada, un ser humano hablando, que establece un proceso de comunicación con uno o varios interlocutores presentes físicamente en un mismo espacio, trascendiendo el simple hablar en voz alta para hablar con el otro, y no para el otro, en búsqueda de comprender y de ser comprendido; tal y como lo he venido conceptualizando desde hace unas dos décadas-, y, a la par, que asuman la definición más científica de "comunicación" -término que no debe ser utilizado por extensión y que es mucho más que el informar, difundir, expresar o relacionar...
Políticas de Estado, a instrumentar, que conciencien a cada individuo de la sociedad, y a la sociedad toda colectivamente, acerca de las formas de la oralidad y de sus características y leyes milenarias -y por igual contemporáneas-, acerca de sus presencias, y acerca de cómo garantizar estas presencias en la formación y el desarrollo más pleno de la niñez -ver el Manifiesto Universal por los Derechos de las Niñas y los Niños a la Oralidad y a los Cuentos, un derecho, por ejemplo, El Derecho a la Oralidad que la Declaración Universal de los Derechos del Niño no contempla no obstante ser absolutamente fundamental, prioritario, urgente, imprescindible para la humanidad toda y su más completa y mejor existencia.
La oralidad, que nos hizo los humanos que somos, que nos permite ser con más totalidad los humanos que somos, que no está referida sólo esencialmente a las tradiciones orales ni es esencialmente sólo algo del pasado; la oralidad que obviamente existe en nuestras sociedades de escritura y medios audioviduales que tanto creen conocerla mientras en realidad la desconocen y desvalorizan y la postergan; la oralidad no va a desaparecer porque es intrínseca a la comunicación humana y no puede ser sustituida, ni lo será nunca, por los prodigiosos avances tecnológicos. La oralidad es suma de vida. La oralidad es la suma de cada vida en comunicación con la suma del otro o de los otros. Y es, debiera ser, la proyección de razón y sentimiento, conocimiento y sensibilidad, más humana de adentro y para la construcción afuera con los otros.
*Francisco Garzón Céspedes (Cuba/España) fundó y dirige la CIINOE (Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica)
Más de Francisco Garzón Céspedes:
- Cortafuego
- La cafetera bebió el café
- Erótico de costa: La historia del mar y la caverna
- Conciencia de identidad
- Para los que habitan solos
- Siete definiciones de la soledad
- El pájaro de la mesa de noche
- Para los que están solos
- Definiciones de la soledad
- El pájaro del ciprés
- Declive
- Arquitecto
- Levita, asciende, cuelga
- Si tan siquiera aquel propósito
- Retrato homenaje
- Cuentos del Dios lúcido
- La oralidad y la literatura, o lo que es lo mismo, la comunicación y la expresión...
- Oralidad, oralidad escénica y comunicació: sus relaciones con la infancia, con la formación y con la lectura
- Mi madre tenía la sabiduría del contar amoroso
- Manifiesto universal por los derechos de las niñas y los niños a la oralidad y los cuentos
- Documento. Primeras repercusiones del Manifiesto universal por los derechos de las niñas y los niños a la oralidad y los cuentos
- Una sacerdotisa
- El vuelo de la falda
- Cuentos del Ogro
- Se necesita mucho amor
- Amor, no dejar como tarea a los espíritus
- Francisco Garzón Céspedes responde el cuestionario Proust (1987)
- Las interacciones en la oralidad
- Palabra desacostumbrada
- El amor no tendría que depender
- Gato en cuentos
- La visualización/ El jadeo salvaje del cuento
- Perro en cuentos hiperbreves con trabalenguas
- Lobo en cuentos hiperbreves
- Ana Mercedes Vivas, poemas que narran entre la espada y la pared
- Dragón en cuentos hiperbreves
- Cuatro de los cuentos de pequeños horrores y pequeños deslumbramientos de hombre y animal
- Amor, no a la contaminación de la conciencia
- Pensamiento. La sabiduría comienza...
- Hiperbreves para fin y año nuevo
- Cuando un amor de pareja es cierto...
- Un amor de pareja para volver a fundar el mundo
- Sudor de Amor
- Amor contra soledad
- De la serie: Cuentos de a Cuatro como Talismanes
- La primera expresión de la política
Facebook Social Comments








