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17 de diciembre de 2019

Estrellas, erizos, lirios, galletas y pepinos de mar constituyen la Colección Nacional de Equinodermos “María Elena Caso Muñoz”, única en el país y la más importante de América Latina, bajo resguardo del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la UNAM.

Este valioso acervo, con 80 años de existencia (1939), tiene aproximadamente 112 mil ejemplares y cerca de 800 especies representadas, informó Francisco Solís Marín, investigador y desde hace 15 años curador de la colección.

Estos organismos invertebrados de piel espinosa ofrecen servicios ambientales. Por ejemplo, los pepinos de mar arrecifales frenan la acidificación marina, y junto con las estrellas de mar son los “arquitectos” del fondo oceánico, pues remueven la arena haciendo que el oxígeno se permee, subrayó.

Los equinodermos son un grupo singular de invertebrados que vive únicamente en aguas marinas, desde la superficie hasta el fondo oceánico. “Nos especializamos en fauna mexicana, en un país con más de 11 mil kilómetros de costa lineal. Cada año encontramos en aguas nacionales tres o cuatro especies nuevas”.

Anualmente, la Colección Nacional recibe entre cinco mil y seis mil ejemplares, colabora con otras colecciones del mundo e intercambia ejemplares con Estados Unidos, Francia, Alemania y Australia. Además, ha nutrido a especialistas de América Latina y ha formado a estudiantes de Perú, Cuba y Colombia.

Aquí “básicamente se realizan estudios taxonómicos para caracterizar cada ejemplar, y 10 por ciento del trabajo es complementado con estudios de biología molecular, donde se analizan especímenes con ADN”, expuso Solís Marín.

El universitario resaltó que las colecciones científicas son como bibliotecas, pues generan listados (botánicos o faunísticos) necesarios para conocer las especies que existen en determinadas zonas y proteger las que tengan mayor endemismo.

Equinodermos, piel de espinas

Los equinodermos son organismos invertebrados marinos. Su nombre “Echinodermata” proviene de los vocablos griegos “echinos” (espina) y “derma” (piel), debido a las estructuras calcáreas espinosas en su piel.

Están conformados por cinco clases: Crinoidea, conocida como lirios de mar; Ophiuroidea: ofiuroideos, estrellas quebradizas o estrellas serpientes; Asteroidea o estrellas de mar; Echinoidea o erizos de mar; y Holothuroidea o pepinos de mar.

En todos los océanos este grupo tiene más de siete mil especies vivientes; en México tenemos 818 reportadas, reveló el experto.

Acerca del nombre de la colección, Solís Marín indicó que honra a María Elena Caso Muñoz, doctora en biología, hija del exrector Antonio Caso, investigadora del entonces Centro de Ciencias del Mar y Limnología, y una de las fundadoras del ahora Instituto (ICML).

Inició sus estudios con equinodermos en los años 40 del siglo pasado y comenzó la colección con menos de 100 ejemplares. Ahora cuenta con una base de datos digitalizados y ejemplares catalogados, concluyó.

Boletín UNAM-DGCS-892/2019

 

AMAZONIA, 16 de diciembre de 2019 — Agencia de Noticias UN-

La región depende de harinas convencionales como el trigo, provenientes del interior del país, cuya entrada solo es posible por avión, lo cual encarece más la materia prima, factor que afecta la economía de las familias.

El químico Emerson Corredor, coordinador de Laboratorios de la Sede Amazonia de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), señala que, por ejemplo, en Leticia se venden panes de entre 300 y 500 pesos, pero pequeños, lo que provoca inconformismo entre los consumidores. “En esa cadena, si las personas dejan de comprar el pan –producto esencial de la canasta familiar– se afecta la pequeña y mediana empresa leticiana”.

Por eso su trabajo consiste en buscar especies promisoras que se puedan utilizar, en este caso, para reemplazar parcialmente la harina de trigo, de manera que se reduzcan los costos de producción de panes, tortas o galletas.

Uno de los aportes importantes del trabajo adelantado por el químico Corredor es que constató que al cocinar el bore, sin dejarlo hervir –a unos 80 oC de cocción–, es posible neutralizar la sustancia urticante responsable del picor o ardor que lo hace un poco desagradable cuando se consume de manera directa.

Después de cocinarlo lo puso a secar y lo molió hasta convertirlo en la harina con la que elaboró los cupcakes de bore, un producto innovador que hizo que el profesor Diego Alejandro Torres Galindo, del Departamento de Física de la UNAL, lo utilizara como ejemplo durante el taller “Train the trainers” (entrenando entrenadores) realizado como parte de la programación de los 30 años de conmemoración de la Sede Amazonia, en el que participaron 25 egresados de la Institución.

Sedes de frontera, líderes en innovación

El docente Torres explica que el objetivo del taller es que las personas tengan conocimientos básicos en emprendimiento para identificar aquellos líderes –en este caso egresados– interesados en el tema, y que gracias a ellos se puedan adelantar talleres más grandes en todas las sedes de la UNAL.

La iniciativa forma parte de la contundente apuesta que la Universidad viene realizando con alumnos y profesores en el emprendimiento basado en el conocimiento, gracias a la cual ya se tienen experiencias de spin off y start up. De hecho, comenta que en este momento las sedes Bogotá y Manizales se han embarcado en la conformación de unidades de aceleración de proyectos y emprendimiento.

El profesor Torres mencionó que “una de las grandes recomendaciones de la Misión de Sabios es precisamente que la producción de conocimiento básico es importante para que el país no se rezague, pero ese conocimiento debe estar unido a tres retos: conservación de la biodiversidad, sostenibilidad y una mayor inclusión de la población; en ese sentido, las sedes de frontera están llamadas liderar estos procesos, la invitación es que nos unamos para que esto pase”.

Según el último reporte del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), en Colombia el 87 % de los emprendimientos que surgen por oportunidad tienen un líder con formación de posgrado.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

16 de diciembre de 2019

Interesado en desarrollar compuestos que puedan brindar beneficios en la salud y el medio ambiente, el doctor José Albino Moreno Rodríguez, profesor investigador del Departamento de Química General de la Facultad de Ciencias Químicas de la BUAP, ha desarrollado un nanomaterial en polvo que acelera la cicatrización en heridas causadas por quemaduras, úlceras varicosas y otro tipo de lesiones.

Con un trabajo científico, iniciado hace más de una década, el doctor Moreno Rodríguez se ha dado a la tarea de analizar las propiedades cicatrizantes de algunas plantas como Tepezcohuite (Mimosa tenuiflora) o Llantén mayor (Plantago major), esta última conocida como maleza y que crece en cualquier tipo de suelo.

En su laboratorio, Albino Moreno observó que gracias a la porosidad de nanomatrices inorgánicas, en este caso de óxido de zinc (ZnO), se podían encapsular las sustancias activas de plantas, las cuales obtuvo mediante el método Soxhlet. Asimismo, realizó las caracterizaciones del nanomaterial a través de métodos como difracción de rayos X, espectroscopía infrarroja, microscopía electrónica de barrido y de transmisión, entre otros análisis.

Posteriormente, para verificar la eficacia del compuesto, el investigador de la BUAP hizo pruebas en modelos animales: a un grupo le aplicó el extracto, a otro el óxido de zinc y a un tercero el nanomaterial, este último logró una regeneración celular cinco veces más rápida en las heridas, respecto a los otros materiales aplicados.

“La novedad de este nanomaterial es que la cicatriz no deja huella y acelera la regeneración de la piel. Los resultados se fueron registrando todos los días y así se demostró que el nanomaterial cicatrizaba cinco días antes que la herida del grupo control”, señaló el doctor Albino Moreno.

Este desarrollo también derivó en el artículo: “Estudios preliminares de caracterización y acción cicatrizante de nanomatrices de ZnO con extracto de Plantago major en piel de rata”, publicado en la Revista Mexicana de Ciencias Farmacéuticas.

El investigador señaló que la aceleración de la cicatrización también se registró en pruebas realizadas en pacientes con pie diabético, con ulceraciones varicosas, heridas de columna bífida, paño y acné.

“El nanomaterial aceleró la cicatrización 80 por ciento más rápido que el proceso natural de regeneración cutánea, sin la aplicación de otros productos”, añadió. No obstante, el doctor Albino Moreno advirtió que estas pruebas han sido a nivel laboratorio y aún faltan más estudios para descartar reacciones secundarias, aunque hasta el momento no se han reportado en los modelos animal y en las pruebas en humanos.

Por otra parte, esta tecnología es empleada en otros materiales que han sido aplicados y registrados como patentes, destacando el ingreso de alrededor de unas 20 solicitudes en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). Parte de estos desarrollos también han orientado sus resultados en la eliminación de sustancias tóxicas como los colorantes textiles, que no se degradan con la luz del Sol sino que requieren de otras compuestos para eliminarse. En este caso, el doctor Albino Moreno también propone la utilización de nanomateriales.

El nanomaterial, señaló, degrada en 20 minutos colorantes que comúnmente tardan semanas. Otra de las ventajas que mencionó el investigador, es su aplicación pues con una sola vez es suficiente para que el nanomaterial libere gradualmente los activos que permiten que los colorantes se eliminen.

De esta forma, el doctor José Albino Moreno, junto con sus estudiantes e investigadores colaboradores, demuestran que el conocimiento tradicional puede mantener una sinergia con la ciencia para desarrollar tecnologías que permitan dar solución a problemas reales.

Fuente: buap.mx 

16 de diciembre de 2019

La reproducción de tortugas marinas podría verse afectada por el cambio climático, pues la temperatura define su sexo: por debajo de los 28 grados se producen machos, y arriba de los 29 grados, hembras. “Las altas temperaturas parecen provocar un sesgo hacia la producción de más hembras”, afirmó Raquel Briseño Dueñas, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la UNAM.

El cambio climático, junto con la pesca incidental, el saqueo de nidos, la destrucción y contaminación de su hábitat, así como el incremento en el nivel del mar, son las principales amenazas para estos animales, dijo la coordinadora del Banco de Información de Tortugas Marinas (BITMAR) de esa entidad universitaria.

“Desde la UNAM apoyamos iniciativas locales, intervenimos en centros de poblaciones rurales que siempre han estado cerca de las playas y de las tortugas, con la intención de orientar, fortalecer y empoderar a estos grupos comunitarios, para que valoren este patrimonio natural, lideren iniciativas de protección y obtengan beneficios desde la conservación de especies y hábitats”, enfatizó.

El BITMAR investiga el impacto del incremento de la temperatura en el desarrollo de embriones de los quelonios, y para ello ha instalado sensores térmicos en playa Las Cabras, en el municipio de Escuinapa de Hidalgo, Sinaloa. “Hemos tenido que reubicar las nidadas, pues en meses de mayor anidación tenemos temperaturas que son letales”, dijo.

En el campamento tortuguero FONATUR-Sinaloa también se aplican marcadores satelitales a especímenes adultos, pues mediante telemetría es posible conocer los lugares a donde migran después de que se reproducen y anidan sus huevos.

“Queremos saber si la migración es selectiva por género, o si hembras y machos concurren a los mismos sitios”, expuso Briseño.

Debido a estudios sobre su comportamiento, se sabe que las tortugas ocupan diferentes entornos, por lo que es necesario cuidar tanto las playas como los hábitats marino-costeros.

La especialista indicó que las tortugas quedan atrapadas en redes o palangres usados para la pesca de otras especies, pero también son capturadas de manera ilegal. “Se debe hacer conciencia entre los pescadores para que entiendan que si no respetan vedas y épocas de reproducción, acabarán con las especies”.

En México existen seis de las siete especies de tortugas marinas existentes en el mundo. Las laúd (Dermochelys coriácea) y carey (Eretmochelys imbricata) son las más vulnerables y requieren ser una prioridad.

Actualmente, dijo la investigadora, nuestro país participa en iniciativas a nivel continental para su preservación. “Tiene la obligación de informar la condición de las poblaciones de tortugas, las acciones que realiza para disminuir sus amenazas y las medidas para su recuperación, pues ha suscrito acuerdos internacionales como la Convención Interamericana para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas, y la Convención sobre la Diversidad Biológica, entre otras.

Mención honorífica por esfuerzos de conservación

Por su labor de más de cuatro décadas para preservar las tortugas marinas, Raquel Briseño Dueñas obtuvo mención honorífica del Premio Nacional de la Conservación 2019, en la categoría de Área Académica e Investigación, que otorga la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP).

El reconocimiento es también por su trabajo para establecer el Banco de Información de Tortugas Marinas (BITMAR) en 1988, esfuerzo pionero para sistematizar datos al respecto, así como las acciones de distintas universidades en las playas mexicanas para cuidar los hábitats de reproducción. Además, por elaborar un directorio de personas e instituciones que participan en su cuidado. Hoy esta información ya es recabada por el gobierno mexicano.

En 1994, Briseño Dueñas obtuvo financiamiento de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) para elaborar un inventario de las playas de anidación de las tortugas en México.

Es cofundadora del primer campamento tortuguero en Sinaloa. Desde 1975 a 2019 ha realizado gestiones, como proponer la inclusión de la playa El Verde, en el Decreto de Zonas de Reserva de Tortugas Marinas de 1986, así como en la elaboración de la ficha para la declaratoria como sitio Ramsar 1349.

Boletín UNAM-DGCS-889/2019

BOGOTÁ D. C., 14 de diciembre de 2019 — Agencia de Noticias UN-

A corto plazo, se percibe alteración del sueño, dificultades con la alimentación y cambios en la tensión arterial, y a largo plazo pueden presentar sensibilidad aumentada al dolor y una respuesta hormonal exagerada al estrés.

Estas consecuencias, producidas por la exposición al dolor por procedimientos médicos durante estancias hospitalarias prolongadas, también pueden acarrear, durante el proceso de crecimiento, problemas de comportamiento y aprendizaje, déficit de atención, trastornos psicosociales, alteraciones motoras, dificultades de adaptación, síndromes de dolor crónico y somatización.

De ahí la importancia de educar a médicos y enfermeros en el manejo del dolor, advierten las médicas Cyndy Margarita Atencia Herrera y Claudia Patricia Devia Neira, especialistas en Perinatología y Neonatología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quienes advierten que los recién nacidos, en especial los prematuros, no solo son capaces de sentir dolor, sino que además son más sensibles que los niños y adultos.

Las investigadoras analizaron cómo se maneja el dolor en esta población tan susceptible, con el fin de diseñar una intervención educativa al personal de salud asistencial, ya que según cifras de estudios realizados en países como Corea, China, Estados Unidos, India y Brasil, entre otros, solo el 50 % de los profesionales de la salud han reportado manejar el dolor en recién nacidos. 

Las unidades de recién nacidos del Hospital Universitario San Ignacio, la Fundación Hospital de la Misericordia y el Instituto Materno Infantil Concepción Villaveces de Santos, en Bogotá, fueron la fuente principal de este análisis, para el cual se revisaron 75 historias clínicas y se aplicaron dos estrategias de intervención educativa: una grupal y una individual, a través de una encuesta electrónica a 70 personas que trabajan con recién nacidos hospitalizados, con el fin de orientarlos en los procedimientos que se pueden realizar para mitigar el dolor de las intervenciones, la importancia de los protocolos escritos y claros y el conocimiento de las medidas farmacológicas y no farmacológicas.

Dosis y procedimientos

“Las farmacológicas se basan en el suministro de dosis adecuadas –por kilo de peso– de fármacos por vía oral, intravenosa o tópica. Entre las no farmacológicas se resaltan procedimientos como evitar el ruido, disminuir la luminosidad, respetar los ciclos de sueño, poner música, practicar masajes, suministrar lactancia y aplicar la técnica canguro”, señalan las investigadoras.

La intervención educativa mostró cambios sustanciales, ya que, por ejemplo, se elevó notablemente la adherencia en el registro del dolor en las historias clínicas, al pasar de un 1,3 % antes de la intervención a 54,4 % después de la intervención. Además los procedimientos terapéuticos incrementaron en 34 % después de la intervención, lo cual es significativo.

También observaron que la posición canguro y la lactancia no forman parte de las estrategias rutinarias para prevenir el dolor en recién nacidos que van a ser sometidos a procedimientos hospitalarios dolorosos como venopunciones, aspiraciones, punciones de talón, inserción de sondas, ecografías, valoraciones de oftalmología y ecocardiogramas.

Sin embargo, las investigadoras recomiendan que estas medidas sean impulsadas en las unidades de recién nacidos de los tres centros hospitalarios analizados, pues tienen amplios efectos benéficos para la salud, son económicos y de fáciles de implementar.

En relación con el estudio, las investigadoras resaltan que “se propone que, con base en los resultados, cada unidad hospitalaria que analizamos pueda elaborar un modelo de manejo del dolor enmarcado en protocolos internacionales diseñados para este fin”.

En tal sentido, advierten que es necesario educar y capacitar a médicos y enfermeros que no manejan el dolor en esta población por múltiples causas, entre las cuales se encuentran: subestimar la sensación dolorosa del recién nacido y desconocer los mecanismos para su evaluación o la limitación del manejo a procedimientos de máximo dolor.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co