
BOGOTÁ D. C., 23 de diciembre de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Así lo advirtieron varios emprendedores en la Mesa sobre Crecimiento con Equidad que tuvo lugar en la Hemeroteca Nacional de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), donde expusieron una serie de dificultades latentes para sacar adelante sus iniciativas, entre las que también se mencionan el mercadeo y el acceso a las nuevas tecnologías.
Este evento forma parte de la Gran Conversación Nacional promovida por el Gobierno con el objetivo de facilitar el diálogo con la ciudadanía y recibir propuestas en torno a cinco temas: equidad para mejorar la economía y el empleo; educación; corrupción; paz con legalidad y medioambiente.
A la Mesa, que también contó con la presencia de delegados de organismos de control, del Departamento Nacional de Planeación (DNP) y de organizaciones de transparencia, asistieron varios emprendedores de los sectores agrícola, industrial, tecnológico y de industrias creativas.
“Recurrentemente el financiamiento es el problema común que se ha visto en todas las mesas: cómo lograr verdadero acceso, el plazo, las tasas, el acceso real es lo principal”, destacó José Manuel Restrepo, ministro de Comercio, Industria y Comercio e integrante de la Mesa, que deja abiertas sus puertas al diálogo y a la construcción de espacios de concertación.
La sesión fue moderada por el analista Ricardo Ávila y el profesor Beethoven Herrera –economista y profesor emérito de la Facultad de Ciencia Económicas de la UNAL–, para quien “una barrera que afecta el surgimiento, el escalonamiento y el crecimiento son los altos impuestos y trámites difíciles que, según varios emprendedores, no se ven reflejados en inversión o en el desarrollo de programas que puedan capacitarlos en áreas contables, administrativas y de marketing o nuevas tecnologías”.
Otro de los objetivos que se dilucidó fue ordenar el ecosistema y articular tanto a los actores y como las políticas de emprendimiento desde las entidades del Gobierno (como iNNpulsa, adscrita al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo), idea que surgió después de escuchar las inquietudes de los emprendedores, quienes recordaron que el acceso al mercado y su promoción (cuarto punto) supone otro desafío, que es cómo acercarse a estas cadenas para articularse al mercado.
Teniendo en cuenta que varios de los emprendedores provienen de áreas rurales, en el quinto punto se hizo énfasis en el fomento, relacionado con el acceso a compras públicas, a tecnología y provisión de bienes públicos para apoyar los proyectos por parte del Gobierno. Al respecto, el ministro consideró que “desde el punto de vista sectorial o por tipo de actores (TIC, creativo, rural, turismo), el emprendimiento requiere la revisión de ciertos aspectos particulares”.
Por su parte el viceministro de Desarrollo Empresarial, Saúl Pineda Hoyos, otro de los integrantes del panel en la Mesa, destacó que “es importante que pongamos en valor el ejercicio que distintas entidades del Gobierno estamos haciendo con toda la información recogida por la Alta Consejería, iNNpulsa y el Fondo Emprender, porque todo esto va a ser importante para construir la política pública de emprendimiento”.
A su turno Diego Molano, director del Departamento Administrativo de la Presidencia de República, destacó que “lo que se busca es que frente a estos cinco temas, y con base en unas preguntas, cualquier ciudadano pueda formular propuestas que sean consideradas. Estas iniciativas son sistematizadas, elaboradas y recibidas por los miembros de las mesas y los moderadores, de modo que se puedan discutir para encontrar soluciones al respecto, y por supuesto que sea un ejercicio participativo, democrático y amplio”. Así mismo invitó a la comunidad académica a acceder a la página www.conversacionnacional.gov.co para dejar sus propuestas.
Además del ministro y del viceministro, el evento contó con la presencia de Clara Elena Parra Beltrán, consejera presidencial para la Competitividad y la Gestión, e Ignacio Gaitán, presidente de iNNpulsa.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

BOGOTÁ D. C., 21 de diciembre de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Esta fue una de las conclusiones a las que llegó la geógrafa Karem Acero Pinzón, magíster en Medio Ambiente y Desarrollo del Instituto de Estudios Ambientales (IDEA) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, quien tras adelantar una investigación en la zona, concluyó que “existen evidencias de islas con las mismas características de Isla Múcura que han desaparecido y pueden proyectar un escenario futuro preocupante si no se toman las medidas necesarias”.
Isla Múcura forma parte del archipiélago de San Bernardo, que pertenece al Parque Nacional Natural Islas Corales del Rosario y San Bernardo (PNNCRSB), un parque submarino que alberga la plataforma más extensa de coral del Caribe continental colombiano y “donde solo Isla Mangle e Isla Maravilla –que ya no es un terreno emergido como sí lo es una montaña– forman parte de los territorios del parque en el sector del archipiélago de San Bernardo”, señaló la investigadora.
“Múcura, como terreno emergido, no forma parte del Parque, pero los ecosistemas que se encuentran allí sí son valores objeto de conservación del área, por ello la jurisdicción y compañía permanente de la Institución en la Isla”, aclaró la geógrafa.
Por medio de actividades pedagógicas con la comunidad se evidenciaron cuáles son los ecosistemas (arrecife de coral, fondos blandos o sedimentarios, praderas de pastos marinos, litoral rocoso, lagunas costeras, bosque de manglar y bosque seco tropical) que componen la Isla.
Otro de los objetivos de la investigación consistió en identificar la relación que la gente tenía con los ecosistemas a través de los beneficios que estos le brindan a la comunidad. Apoyados en la percepción de ellos se identificaron los efectos generados por el aumento progresivo del nivel medio del mar y cuáles podrían ser los ecosistemas afectados.
Estos beneficios –también llamados servicios ecosistémicos– están relacionados con la provisión a través de las maderas de manglar, la diversidad de peces como alimento en los arrecifes coralinos, la función reguladora de barreras de protección contra la erosión brindadas por los pastos marinos, los arrecifes de coral y los manglares y algunos servicios culturales como el turismo de playa, la educación ambiental y la observación de aves.
“Lo que hicimos fue mirar en los siete ecosistemas cuáles eran los servicios ecosistémicos que se podían ver degradados o disminuidos por el fenómeno del ascenso del nivel medio del mar”, comentó la magíster Acero. Después de relacionarlos con información obtenida de la población a través de talleres, entrevistas, encuestas y cartografías participativas, se obtuvieron 82 servicios.
Una de las conclusiones es que “el 61 % de los 82 servicios ecosistémicos de la Isla se van a ver disminuidos o degradados por el fenómeno del ascenso del nivel medio del mar. El ambiente, definido como la relación entre las culturas y los ecosistemas, evidenció para la cultura afro que habita en la isla la existencia de una relación más estrecha y un mayor conocimiento de los ecosistemas de manglar, las lagunas y los arrecifes coralinos”, indicó la investigadora.
Pese al panorama tan complejo, ella sostiene que “los procesos de educación ambiental han logrado generar cambios en la comunidad y su relación con los ecosistemas; sin embargo, como son procesos, deben mantenerse en el tiempo para no retornar al punto inicial donde no se medían las consecuencias de los actos humanos sobre la naturaleza”.
Por último, la investigadora agrega que una de las problemáticas que agrava la situación de exposición al fenómeno que sufre la población en la isla –y relacionada con la justicia espacial– es la distribución inequitativa de la tierra y la falta de claridad de esta. “En un isla que mide alrededor de 31 ha, hay 3 complejos turísticos ocupando 27 ha, un hostal que reconoce como dueño al Estado en 1 ha y al tiempo, 200 personas en Puerto Caracol que ocupan solo 2 ha del territorio”, concluyó la investigadora.
En Colombia las zonas de mayor afectación por el aumento del nivel del mar corresponden a la costa Pacífica, la costa Caribe y las áreas insulares como Malpelo, Gorgona, San Andrés y Providencia y los archipiélagos de San Bernardo y las Islas del Rosario.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

BOGOTÁ D. C., 20 de diciembre de 2019 — Agencia de Noticias UN-
La investigación, liderada por el profesor Édgar Cristancho Mejía, del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias de la UNAL Sede Bogotá, tuvo como objetivo determinar si en el Pacífico colombiano la comunidad estudiantil de primaria y básica está supliendo las necesidades nutricionales según los índices propuestos por el Ministerio de Salud mediante Resolución 003803 de 2016.
Al respecto, el docente comenta que “en la resolución se establecen los niveles nutricionales que deben tener los niños en edades escolares, pero la normativa solo tiene tres años y no se sabe si actualmente los menores están cumpliendo el requerimiento calórico, lo cual quisimos determinar, además de hacer una serie de pruebas nutricionales y asociarlas con la actividad física”.
Agregó que “en el estudio se tomaron muestras de sangre para determinar si hay algún nexo entre niveles de hierro y rendimiento académico; sin embargo para llegar a una conclusión primero se debe establecer el consumo de hierro con la dieta y la reserva de este en las muestras que aún están congeladas en el laboratorio”.
¿Por qué importa tanto el hierro?
El hierro (Fe) es una parte constitutiva de la hemoglobina, una proteína que captura el oxígeno en los pulmones y lo lleva a los tejidos. Si los niveles de hierro son bajos, no hay hemoglobina y se transporta menos oxígeno al cerebro, con lo cual este no puede funcionar a su máxima capacidad.
“Esto tiene consecuencias tanto físicas –pues los niños no podrían correr igual– como intelectuales, porque el cerebro también requiere muchísimo oxígeno y energía. Uno se da cuenta de esto cuando lleva dos o tres horas estudiando, por ejemplo, y el hambre que produce el estudio no permite concentrarse”, señaló el profesor Cristancho.
Melissa Ostos, nutricionista de la UNAL e integrante del grupo de investigación, señaló que “los estudios previos han demostrado que las personas que presentan anemia tienen menor rendimiento académico, ya que esta es una enfermedad en la cual glóbulos rojos no tienen la capacidad adecuada para transportar oxígeno en la sangre”.
Pruebas físicas con resultados inesperados
Las pruebas se realizaron en el Instituto Tecnológico Agroambiental del municipio de Tadó, al suroriente de Chocó, con niños entre 10 y 17 años de los grados sexto a once, quienes en su mayoría provienen de áreas rurales.
El primer paso fue constatar si ellos se encontraban en buen estado físico para realizarles una prueba: “luego de la revisión médica, a los estudiantes vinculados se les realizaron las valoraciones nutricional y física”, cuenta el docente.
Según las entrevistas y la percepción del equipo frente a los tiempos de comida de los niños en el colegio y la alimentación en sus hogares, se determinó que “el consumo diario de nutrientes y los tamaños de la porción son deficientes y la calidad nutricional no es adecuada ni suficiente, mientras que el consumo de carbohidratos y grasas es mayor” aseguró la nutricionista Ostos.
“Esperábamos ver niños con desnutrición, pero encontramos algunos malnutridos en exceso, con evidente obesidad y sobrepeso, y probable malnutrición por déficit de micronutrientes, es decir que las vitaminas y los minerales no son suficientes en la dieta. Además, la cantidad de proteína animal y vegetal era mínima, lo cual apoya el bajo porcentaje de masa muscular y por lo tanto el insuficiente rendimiento físico que presentaron”, recalcó la doctora.
Sumado a esto, el profesor Cristancho indicó que “la zona tiene varios factores que no ayudan a que las condiciones sean favorables, como la presencia de grupos armados al margen de la ley y la contaminación de las fuentes de agua con mercurio causada por la minería ilegal”.
“En las muestras de sangre, el análisis previo muestra exceso de glóbulos blancos, que indican infección o parásitos de cualquier orden, lo cual puede estar asociado con el limitado acceso al agua potable en la institución” explicó el académico.
Las evaluaciones físicas también entregaron resultados poco favorables. Angélica Rico, fisioterapeuta de la UNAL, indicó que “en la prueba de flexibilidad las capacidades físicas no fueron las que esperábamos para una población que es reconocida por su capacidad aeróbica y potencia en las piernas”.
“La nutrición no está relacionada solo con la ingesta de alimentos, sino que debe ir acompañada de la actividad física; si no se dan estas dos condiciones esenciales, se aumenta la probabilidad de tener a futuro enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes e hipertensión”, recalcó la fisioterapeuta.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

21 de diciembre de 2019
En México, es necesario que sociólogos hagan estudios sobre la respuesta de la población ante la alerta sísmica, que funciona desde 1991, afirmó Allen Husker, del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM.
Aunque las reacciones exageradas son poco frecuentes, un pequeño porcentaje de la población responde de manera “imperfecta” ante una alerta, lo que podría traer consecuencias graves, explicó.
“Se ha trabajado para crear una cultura sísmica con las alertas y simulacros, pero en realidad las personas se asustan al escucharlas, incluso más que cuando se presenta el movimiento. Quedan paralizadas ante el sismo y a veces hasta saltan por las ventanas por el temor de que su edificio colapse”, detalló.
Tras revisar los sistemas de alerta en la Ciudad de México y California, el universitario concluyó que éstos no contemplan la parte humana, “y eso es lo que hace falta, pues los que estamos involucrados somos sismólogos”. Los resultados de sus investigaciones, hechas en conjunto con Elizabeth S. Cochran, del U.S. Geological Survey, fueron publicados en la revista Science.
Alerta desde 1991
El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano opera para la Ciudad de México desde 1991, y para Oaxaca desde 2003, y trata de ampliar su rango de acción.
Aquí, para avisar a la población se usan bocinas y algunas aplicaciones en teléfonos inteligentes, mientras que en California se utilizan sólo los móviles, con consecuencias diferentes de alertamiento, precisó Husker.
Por ejemplo, “si en Los Ángeles alguien que reciba la alerta se distrae mientras maneja por una de las muchas carreteras de alta velocidad, podría generar un accidente que afecte a muchos más conductores”.
En tanto, en la CdMx es adecuada la posición de la alerta, porque se encuentra relativamente lejos de la costa, donde se originan los sismos de magnitud considerable; entonces, el tiempo en que viajan las ondas sísmicas permite una anticipación de 30 segundos y hasta poco más de un minuto.
Sin embargo, en el sismo del 19 de septiembre de 2017, debido a la cercanía del epicentro, la alerta sonó a la par que el movimiento telúrico.
“El alertamiento en México se basa en magnitud, pero debería ser por la intensidad, es decir, cómo lo sentirá la gente: si está cerca del epicentro la intensidad es enorme, si está lejos, es bajo, y en ese parámetro debería apoyarse”, subrayó el especialista.
Husker recordó que el sismo del 19 de septiembre de 2017, con epicentro en Puebla y magnitud de 7.1, se sintió muy intenso por la cercanía, mientras que el del 7 de septiembre del mismo año, con epicentro en Oaxaca, se percibió menos por la lejanía, aunque la magnitud fue de 8.2.
Alarma, una preparación mental
El universitario resaltó que la gente se molesta porque suena la alarma sísmica, pero no se percibe el temblor. Explicó que debido a que en nuestro país la alerta suena por cualquier movimiento de magnitud 5 o más, la cantidad de alertamientos es considerable, pero no se perciben porque el epicentro es lejano y la intensidad al llegar a la CdMx es muy baja.
La población exige información rápida sobre los sismos, pero debe difundirse que la alarma es una forma de prepararse mentalmente ante una inminente sacudida, como ocurre en Japón. “Desafortunadamente, aquí la mayoría de la gente no toma en cuenta las medidas de protección civil, además el ruido ambiental a veces hace difícil escuchar la alarma”, reconoció.
No se ha demostrado claramente que alguna de las más de 40 alertas públicas emitidas en la Ciudad de México durante los casi 30 años de historia del sistema haya salvado alguna vida, se lee en el artículo de Science. Pero no por una falla en el sistema, sino porque no ha ocurrido un sismo con la intensidad suficiente para causar daños extremos como colapsos, y que pruebe su eficacia, “excepto el del 19 de septiembre de 2017”, precisó el experto.
Finalmente, subrayó que cada alerta tiene diferentes funciones. Por ejemplo, en Japón una aplicación automatizada frena el flujo de los trenes, y en California se detiene el tránsito rápido del área de la bahía.
Boletín UNAM-DGCS-901/2019

20 de diciembre de 2019
Algunos metros por debajo del fondo marino, en la cuenca de Guaymas, Sonora, prolífica en ventilas hidrotermales, científicos de la UNAM encontraron estructuras minerales colonizadas por organismos que podrían arrojar información sobre las primeras formas de vida en el planeta.
El hallazgo se realizó a dos mil metros de profundidad bajo el nivel del mar, y los microorganismos encontrados tienen metabolismos tan singulares que ofrecen información sobre cómo se diversificó la vida en el planeta, reportaron en la revista Scientific Reports, de Nature, Carlos Mortera, Fernando Núñez Useche y Carles Canet Miquel, investigadores de esta casa de estudios que participan en el proyecto del International Ocean Discovery Program (IODP).
Usualmente el agua en la zona es muy caliente, con temperaturas de hasta 270 grados, pero en la región estudiada había infiltraciones frías (cold seeps), asociadas a emanaciones de metano; estas características favorecen la presencia de organismos quimiosintéticos que no dependen del oxígeno y que están adaptados a ambientes hostiles, similares a los que pudieron existir durante las primeras etapas de vida del planeta, explicaron.
El hallazgo supone un importante avance en el conocimiento de la zona, que por su complejidad geológica y biológica es considerada un laboratorio natural.
Las ventilas y su microbiota
Las ventilas hidrotermales, ubicadas cerca de los límites entre placas tectónicas, son fisuras en el fondo marino, de las que sale agua que es calentada geotérmicamente, enriquecida con compuestos químicos inorgánicos. Desde la profundidad de la corteza oceánica es expulsada a manera de géiser submarino.
En su artículo, los universitarios presentan los resultados de estudios sobre las interacciones entre la microbiota, los sedimentos y componentes químicos aportados por las ventilas. La cartografía del fondo marino revela detalles geológicos de una zona antes desconocida, que debido a su forma fue llamada Ringvent (ventila de anillo), con aproximadamente 500 metros de diámetro.
Canet Miquel, del Centro de Ciencias de la Atmósfera, expuso que el sitio de exploración se encuentra en un santuario submarino, protegido por el Gobierno de México, y los microorganismos encontrados en la región son formas de vida con metabolismos tan singulares que ofrecen información sobre cómo se diversificó la vida en el planeta.
“Estos lugares, con temperaturas de moderadas a elevadas y un aporte continuo de compuestos químicos inorgánicos, proveen un ambiente similar al que, suponemos, dio origen a la vida o modelos análogos a sistemas biológicos en otros planetas”.
Ringvent es un ecosistema donde la actividad hidrotermal ha generado grandes anomalías térmicas, y la biota hidrotermal incluye gusanos tubulares gigantes, extrañas almejas, caracoles y crustáceos de aspecto amenazador, todos en un equilibrio de interrelaciones, dijo.
“Estos sitios son difíciles de encontrar y caracterizar, pero proporcionan enlaces importantes que hacen falta para comprender la evolución de los sistemas hidrotermales”, precisó Canet Miquel.
Mapa del fondo marino
En 2013, los investigadores de la UNAM fueron invitados por Andreas Teske, de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, al taller "From Mantle to Microbes at a hydrothermal spreading center: Workshop for development of a deep-sea drilling proposal in Guaymas Basin".
Propusieron que antes de utilizar un barco de exploración profunda, como el Challenger (que perfora hasta tres mil metros de sustrato, pero destruye las primeras capas del sedimento marino), se llevarán a cabo dos campañas preliminares de investigación, una con el buque oceanográfico universitario El Puma (2014) y otra con el buque alemán Sonne 241 (2015).
El objetivo era hacer un mapa (cartas batimétricas), a fin de seleccionar sitios para hacer perforaciones y extraer núcleos de sedimentos, destinados a estudios mineralógicos, geoquímicos y biológicos, y sus interacciones, expuso Mortera, del Instituto de Geofísica.
“Este proceso fue clave para comprender el origen de la vida. ¿Cuáles son las condiciones que la sustentan en el hostil subsuelo marino de Guaymas? Si uno va de un punto a otro encuentra condiciones diferentes y diversas especies microbianas. Así, al final se puede abordar el origen de la vida como un conjunto, con las condiciones geológicas y químicas variables”, subrayó.
El también titular del Laboratorio de Cartografía Oceánica, en el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, recordó que en 2016 el equipo universitario desarrolló un mapa detallado del fondo marino, en el que se señalaron las ventilas hidrotermales y estructuras anulares donde se realizó el estudio recién publicado.
Hacia 2017 extrajeron diversas muestras; 70 kilogramos de fragmentos de ventilas submarinas fueron enviados a Canet Miquel, a quien se le encargó el estudio de la composición mineralógica, química e isotópica de los depósitos minerales submarinos
Núñez Useche, del Instituto de Geología, detalló que las muestras analizadas fueron extraídas en 2016 y en ellas es posible identificar los orificios centrales de donde emanan los gases y el calor provenientes del subsuelo marino.
“El fluido caliente brota a través del conducto central y genera un patrón concéntrico de minerales, donde lo más externo es lo más antiguo, y lo más interno lo más reciente. Nosotros estudiamos cada una de estas mineralizaciones –composición química y mineral—”, indicó.
En el proyecto también participa Augusto Rodríguez Díaz, del Instituto de Geofísica, y se ha sumado Ligia Pérez Cruz, coordinadora de Plataformas Oceanográficas de la UNAM, quien participa en la campaña de perforación profunda, que proporcionará muestras y datos del subsuelo marino profundo.
Boletín UNAM-DGCS-899/2019