
BOGOTÁ D. C., 19 de diciembre de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Este proceso, conocido como Carbon Capture and Storage, por sus siglas en inglés, toma los gases de combustión de la industria, separa el CO2, lo transporta e inyecta en yacimientos con profundidades superiores a 300 m (800 m aproximadamente), en cuyas condiciones de presión y temperatura, tiene el comportamiento parecido a un líquido y llena el volumen libre de la roca.
Para ello, la ingeniera, asesorada por los profesores Farid Bernardo Cortés, Camilo Franco Ariza, Agustín Cardona Molina y Francisco Carrasco Marín, y por otros colegas del grupo de investigación Fenómenos de Superficie Michael Polanyi trabajó en el proceso e-CCS (Enhanced Carbon Capture and Storage en inglés) o proceso mejorado de captura y almacenamiento de carbono, el cual fue planteado por primera vez en el mundo a raíz de esta tesis doctoral.
Con esta otra forma de capturar geológicamente dióxido de carbono (CO2), se esperan disminuir los índices de emisiones de CO2 de origen industrial, las cuales tienen efectos nocivos para diversos ecosistemas y contribuyen con el fenómeno del calentamiento global.
“El calentamiento global está asociado en un porcentaje considerable a la gran cantidad de emisiones diarias de CO2 y los métodos para estabilizar estas emisiones aún no son suficientes”, asegura la investigadora.
“En este proceso la idea fue plantear una configuración diferente y mejorada con nanotecnología que permitiera almacenar el gas a menor profundidad y sin la etapa previa de separación de CO2, que representa más del 70 % del costo de un proyecto CCS y por tanto dar mayor viabilidad para su implementación en un futuro”, aseguró la académica.
“La diferencia con el proceso e-CCS radica en que el gas de combustión, sin separación previa del CO2, se inyecta al yacimiento y la separación selectiva y almacenamiento del CO2 en estado gaseoso se da en el lugar por medio de las interacciones entre la roca y el CO2 gracias a los nanomateriales”, concluyó la investigadora.
La principal ventaja es que se elimina la etapa de captura/separación de CO2 y se inyecta directamente el gas de combustión en yacimientos superficiales.
En esta investigación se sintetizaron y caracterizaron nanopartículas específicas para el proceso e-CCS, se soportaron sobre rocas características de yacimientos y se evaluaron en el proceso de retención selectiva de CO2 en la superficie (adsorción) a condiciones atmosféricas y de yacimiento.
El trabajo fue el resultado de un convenio de doble titulación de la UNAL con la Universidad de Granada, el cual contó con apoyo de los grupos de investigación en Fenómenos de Superficie Michael Polanyi en Medellín, materiales de carbono en Granada (España) y Bio-sourced Materials-Institut Jean Lamour en Epinal (Francia).
Según cifras de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), entre otras entidades y expertos a nivel mundial, sugieren que a partir de la aplicación del proceso CCS se podría estabilizar a mediano plazo las emisiones de CO2 de origen industrial.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

19 de diciembre de 2019
En el mundo se calcula que 31 por ciento de los fallecimientos son consecuencia de enfermedades del corazón, lo que las convierte en la primera causa de muerte, afirmó Álvaro Contreras, y académico de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.
Hoy es cada vez más frecuente ver pacientes de cardiología jóvenes, pues hay personas hipertensas desde los 20 años de edad, que llegan al servicio de urgencias con infarto en evolución. “Esta es la cosecha de lo que hemos sembrado al ser el primer país con mayor obesidad infantil, con falta de información y de medicina preventiva”, dijo el cardiólogo intervencionista.
La falta de acceso a la información y a los servicios de salud, así como las dietas poco balanceadas, son algunos factores que contribuyen a la alta incidencia, principalmente en países en vías de desarrollo.
Hasta la década de los 90 las enfermedades infecciosas eran las primeras causas de muerte en el país, pero a partir del año 2000 fueron desplazadas por las afecciones de las arterias del corazón, la insuficiencia cardiaca y la hipertensión, entre otras.
La hipertensión está infradiagnosticada, alertó el universitario; “sólo una tercera parte de los hipertensos sabe que lo son, y peor aún, menos de una tercera parte tiene un buen control de su padecimiento”.
En general, los hombres tienen mayor incidencia de eventos cardiovasculares y empiezan a presentarlos a partir de los 40 años. Las mujeres en edad fértil tienen menos riesgo, por el efecto cardioprotector de los estrógenos, pero los cambios en el estilo de vida, así como el tabaquismo y el alcoholismo, hacen que esta ventaja se vaya diluyendo.
“Cuando ellas llegan a la menopausia, la incidencia de riesgos cardiovasculares se equipara con la de los varones, pero cuando las mujeres se enferman del corazón tienen un peor pronóstico que ellos”, subrayó Álvaro Contreras, adscrito al Centro Médico Nacional Siglo XXI.
Prevenir este tipo de enfermedades es una de las estrategias más redituables y exitosas para mejorar la salud, insistió. Esto implica llevar un estilo de vida saludable: comer adecuadamente, acudir al médico y hacer ejercicio.
Síntomas
Los síntomas relacionados con estas afecciones son: dolor de pecho, falta de aire, dolores frecuentes de cabeza, palpitaciones, desmayos e intolerancia al ejercicio. “El punto es que si ya llegamos al momento en que nos generan síntomas, ya es tarde. Las personas mayores a 18 años deben acudir a revisión con el médico general por lo menos una vez al año, revisar que no haya un soplo, que la presión arterial sea normal, medir el índice de masa corporal y hacer exámenes de laboratorio para verificar los índices de azúcar y colesterol”.
El universitario pidió también hacer conciencia de que la salud de los niños es responsabilidad directa de los padres y deben estar pendientes de su peso, pues la obesidad los somete a un riesgo elevado de padecer enfermedades a lo largo de su vida.
El especialista explicó que el proceso de envejecimiento de la población mexicana también aumenta la incidencia de eventos cardiovasculares, pues el riesgo de un paciente de 80 años es casi 10 veces mayor que el de uno de 40.
Finalmente, reiteró que los niños que desde kínder o primaria tienen sobrepeso y malos hábitos alimenticios, tendrán problemas de salud conforme envejezcan, “de ahí la importancia de la prevención”.
Boletín UNAM-DGCS-896/2019

18 de diciembre de 2019
Muchos de los mensajes que se envían a través de las redes sociales son tan veloces, que cuando reflexionamos sobre lo que queremos decir, ya lo dijimos; este medio es tan expedito que muchas veces no pasa por el plazo de asimilación que requiere la comunicación, afirmó Juan Villoro, colaborador de la Revista de la Universidad de México.
En la actualidad las formas de comunicación son tan vertiginosas que muchas veces la reflexión no anteceda al texto; la prontitud al enviar un mensaje cambia el contenido del mismo, dijo el escritor, académico y Premio Iberoamericano de Letras 2012.
“Cuando algo te indigna o irrita sientes la necesidad de reaccionar. La indignación exige una respuesta hacia afuera, una condena, decir ‘no estoy de acuerdo’, y es tan fácil picar un botón para sentir que ya ‘hice algo’. Pero esta forma de comunicación nos lleva a una serie de espejismo”.
Vigilantes, no amigos ni seguidores
En los linchamientos cotidianos que se dan por las redes o en las votaciones de algunas plataformas, la mayoría de las personas no investiga los motivos, pero se enardecen ante lo que leen.
¿Y qué sucede con la recapacitación, el arrepentimiento o la reconsideración?, cuestionó el premio Internacional de Periodismo Rey de España 2010.
“Muy rara vez alguien manda un mensaje para decir ‘ya entendí’. En la lógica de las redes el arrepentimiento se ve como falla moral, se cree que la persona no es congruente y no sostiene lo que piensa. Pero la reconsideración no necesita publicarse, es tuya”.
Las redes sociales digitales funcionan como un disfraz, pues los disfraces no sirven para ocultarnos, sino para decir las cosas que no nos atrevemos, remarcó.
En cuanto a los amigos por las redes, Villoro reflexionó que son amigos ficticios: “esa falacia de seguidores se inventó para que nuestro narcisismo se sienta recompensado, la palabra perfecta para quienes nos leen por estos medios es ‘vigilantes’”.
Revolución digital
Desde la invención del libro como objeto, que antecede a la creación de la imprenta, no había ocurrido un cambio tan significativo en la forma en que nos acercamos a la lectura y a la escritura, como sucede ahora con la revolución digital.
“Nos encontramos en la orilla de una nueva época, somos los bárbaros de una nueva civilización y aun no sabemos del todo a dónde vamos a llegar. Hay enormes virtudes, pero también problemas, porque tenemos una existencia paralela, espectral, hay un adelgazamiento de nuestra experiencia en lo que es un acto de presencia”, concluyó.
Boletín UNAM-DGCS-894/2019

BOGOTÁ D. C., 18 de diciembre de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Esta investigación, adelantada por el doctor Rubén Darío Arenas, ocupó el primer lugar en el XVII Congreso Colombiano de Residentes de Neurología 2019.
El síndrome de oftalmoplejía dolorosa es un trastorno neurológico que refiere un cuadro clínico de dolor de cabeza constante en una o varias partes, o alrededor de un ojo, con parálisis del movimiento ocular. Una de las causas más frecuentemente diagnosticadas es el síndrome de Tolosa-Hunt, que se caracteriza por la inflamación del seno cavernoso –un gran grupo de venas del endocráneo–, que no tiene una causa clara y no es de origen infeccioso.
Al respecto, el doctor Arenas resalta que “la idea de la investigación surgió de tres pacientes que llegaron al Hospital Universitario Nacional (HUN) en un periodo de seis meses, con una enfermedad neurológica que comprometía la movilidad de los ojos y se acompañaba de un dolor de cabeza frecuente.
“Descubrimos que esta sintomatología va más allá de Tosola-Hunt, y por eso estos pacientes deben tener un estudio más profundo y ser sometidos a biopsias para descartar enfermedades más graves como tumores, metástasis, infecciones que pueden ser tan graves como la tuberculosis, infecciones por hongos o procesos inflamatorios que tienen un manejo diferente”, subrayó.
En ese sentido, comenta que “el propósito de esta investigación también fue diferenciar todas las causas que no corresponden al síndrome de Tolosa-Hunt, pues al revisar la literatura solo el 15 % o menos de las personas que padecen oftalmoplejía dolorosa tienen un síndrome de Tolosa-Hunt diagnosticado con biopsia, mientras que el 75 % tiene un diagnóstico alternativo”.
Los pacientes –de cualquier edad– con síndrome de oftalmoplejía dolorosa presentan inmovilización de los ojos por la parálisis de uno o más nervios que generan o facilitan la contracción de los músculos; de manera simultánea presentan dolor periorbital, o sea en el ojo o sus alrededores. Con este síndrome también puede disminuir la sensibilidad en la parte superior de la cara, por el compromiso de estos nervios.
Como se registran alrededor de 30 causas que pueden provocar dicho síndrome, el tratamiento se orienta al manejo específico de la causa. En ese 15 % de pacientes diagnosticados con Tolosa-Hunt, el tratamiento más sencillo es la aplicación de medicamentos antiinflamatorios llamados glucocorticoides.
Casos clínicos
Al estudiar los casos clínicos se pudo establecer la sintomatología atípica propia del síndrome de oftalmoplejía dolorosa y descartar el síndrome de Tolosa-Hunt.
El primero de ellos fue el de una mujer joven que no tenía ningún antecedente clínico, quien asistió a consulta porque tenía visión doble acompañada de dolor de cabeza. Se trató con medicamentos glucocorticoides sin una mejoría notoria. Luego se hizo análisis del líquido cefalorraquídeo, que es el que rodea al cerebro, y se encontró que la paciente tenía un linfoma, por lo cual recibió tratamiento oncológico y se descartó el Tolosa-Hunt.
El segundo correspondía a un hombre de 58 años hipertenso, quien también consultó por visión doble y dolor de cabeza. Al diagnosticarlo se encuentra pérdida de sensibilidad de un lado de la cara y parálisis ocular. Después de exámenes y análisis se comprobó que esa sintomatología está asociada con metástasis fruto de un tumor primario en el páncreas o en el sistema biliar, por lo que el paciente recibe tratamiento oncológico.
El tercer caso correspondía a un hombre de 66 años con los mismos síntomas iniciales pero con un aliciente raramente visto en el síndrome de Tosola-Hunt: parálisis de los dos ojos. A través de una biopsia se pudo establecer que su diagnóstico sí era de Tolosa-Hunt, aunque se trataba de un caso atípico de este.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

BOGOTÁ D. C., 17 de diciembre de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Así lo evidenció Rosy Paola Cárdenas Sandoval, fisioterapeuta y doctora en Ingeniería, Ciencia y Tecnología de Materiales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien advierte que en fisioterapia existen muchos vacíos e inquietudes sobre los efectos del ultrasonido terapéutico utilizado para tratar las lesiones de los ligamentos.
“Los fisioterapeutas acudimos al ultrasonido y lo aplicamos de forma mecánica sin saber muy bien qué está pasando dentro de la célula, es decir la unidad estructural y funcional que va a reparar el tejido que se rompe”, señala la investigadora, integrante del Grupo de Investigación Mecanobiología de Órganos y Tejidos de la UNAL, para quien la pregunta sobre cómo se estimulan estas células desató su investigación de doctorado.
Para resolver esa inquietud y darle soporte al trabajo que se hace con el ultrasonido, la doctora Cárdenas, quien adquirió entrenamiento en cultivos celulares, diseñó un experimento que consistió en cultivar fibroblastos aislados del ligamento colateral de la rodilla de ratas Wistar para obtener células y estimularlas biofísicamente con ultrasonido.
Los cultivos de ligamentos se separaron en tres grupos que se expusieron a diferentes frecuencias: 1.0 W/cm2 –dosis baja de ultrasonido– 2.0 W/cm2 –dosis alta– y un grupo control que no recibió tratamiento, para comparar los efectos. En los dos primeros, el ultrasonido se aplicó cada 24 horas durante 5 días.
En el procedimiento se tuvieron en cuenta dos factores: las propiedades biológicas de la célula –asociadas directamente con el proceso de cicatrización– y otras variables mecánicas que tienen que ver más con la estructura de la célula.
En las variables biológicas, la investigadora encontró que el grupo de ligamentos cultivados que recibió dosis baja estimuló la “proliferación”, un proceso biológico en el que las células se dividen y migran al sitio de la lesión favoreciendo la cicatrización.
Entre tanto, en el grupo que recibió dosis altas el ultrasonido este no estimuló los procesos de proliferación y migración, pero sí aumentó la producción de proteínas tipo colágeno, aspecto importante que favorece los procesos de cicatrización, pues estas permiten conformar tejido nuevo.
En cuanto a las variables mecánicas, los hallazgos arrojaron que tanto en la baja como en la alta dosis de ultrasonido se altera la estructura interna de la célula denominada “citoesqueleto”, que se podría explicar como una red de proteínas que se ensamblan y desensamblan según su proceso biológico.
Sobre este hallazgo, la investigadora Cárdenas señala que “esto confirma que el ultrasonido estimula mecánicamente la célula de una manera positiva. Es un descubrimiento para todo el campo de la fisioterapia porque resuelve una inquietud de años y le da soporte al tratamiento con ultrasonido”.
Pruebas in vitro
Hasta ahora la investigación solo se ha probado en modelos experimentales con animales en cultivos in vitro, pero a futuro se espera probarla en ligamentos humanos, para lo cual sería necesario hacer ensayos clínicos y evaluar qué pasaría con la reparación de los ligamentos en términos de tiempo y dosis.
Esta investigación permite predecir que cuando los pacientes llegan de manera tardía a consulta y tienen adelantado un proceso de cicatrización se podrían aplicar dosis altas de ultrasonido que estimularían la producción de proteínas y fortalecerían el tejido. Por el contrario, si el paciente llega de forma oportuna a consulta, cuando la lesión está activa, se podrían estimular las células aplicando dosis bajas de ultrasonido, lo cual mejora tanto el racionamiento fisioterapéutico de los profesionales como los procesos de recuperación de los pacientes.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co