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03 de septiembre de 2021

Por el diseño y manufactura de una nave no tripulada capaz de volar durante 30 minutos y desplegar planeadores en su trayecto, el equipo UNAM Aero Design se convirtió en el primer conjunto mexicano en subir al podio del SAE Aero Design Internacional, al obtener el segundo lugar del concurso realizado en Florida, Estados Unidos.

Los 44 integrantes del conjunto universitario, provenientes de 12 distintas carreras de la UNAM, compitieron con 24 representativos de instituciones de los Estados Unidos, Polonia, Egipto, Canadá y México, entre otros países. El ganador de la competencia fue el equipo Nimbuzz 2000, Georgia Institute of Technology, EU.

La nave creada por los estudiantes mide tres metros de envergadura (de la punta de un ala a la otra) y requirió de una planeación precisa para el control de vuelo, ingeniería eléctrica, manufactura; pruebas de vuelo, las cuales se realizaron y documentaron en Tlaxcala, para posteriormente enviarlas a la competencia.

Ejecución del proyecto

La SAE es una asociación global que reúne a más de 128 mil ingenieros y expertos técnicos relacionados con las industrias aeroespacial, automotriz y de vehículos comerciales que fomentan el aprendizaje y desarrollo de estándares de calidad; además, relacionan a profesionales con el sector educativo a través de su Fundación.

Michel Alberto Gordillo Andrade, Fernando Manzo Mirabal, Brandon Ulises Pérez Delgado y Ruy Roa Villavicencio, integrantes del conjunto de la UNAM, comentaron los desafíos que superaron junto con sus compañeros en esta competencia internacional.

“Es un gran orgullo representar no solo a la Universidad, sino a México. Nuestro país ha tenido en los últimos años un notable crecimiento en cuanto al sector aeroespacial y nosotros queremos ser parte de ese proceso… Han sido años difíciles, nos esforzamos demasiado, con pandemia incluida, muchos retos, tuvimos una gran presentación dentro de la competencia y estoy muy feliz por eso”, comentó Roa Villavicencio, estudiante de Física en la Facultad de Ciencias.

Para Michel Alberto Gordillo Andrade, de la Facultad de Ingeniería (FI) haber representado a la Universidad significó un gran honor y orgullo. “La UNAM nos dio un lugar y las herramientas para desarrollarnos, todo el conocimiento que se ha generado para estas competencias es un proceso complicado y agradecemos a todos aquellos que han participado en este equipo de trabajo porque formas parte de algo más allá de ti mismo”.

Los jóvenes recordaron que el equipo “UNAM Aero Design” se creó hace seis años, cuando aún no existía la carrera de Ingeniería Aeroespacial, por lo que el éxito que tuvieron en el encuentro internacional es fruto del aprendizaje de aquellos quienes participaron en ese proyecto.

Fernando Manzo Mirabal, estudiante de Ingeniería Eléctrica y Electrónica en la FI, detalló que para la competencia tuvieron aproximadamente un año a partir de la preparación, elaboración de la planeación y presentación del proyecto y su funcionamiento.

Lo primero en el trabajo, explicó el estudiante, es el reporte donde se debe indicar, además de las características del equipo, las instrucciones de vuelo, la capacidad de carga, el área donde realizará la práctica, el tipo de carga que lleva y su liberación, que en este caso son botellas o algún otro objeto que la nave debe soltar en un sitio determinado. Además del tipo de planeadores que (según las reglas del concurso) deben ir sujetos a la nave principal.

Roa Villavicencio consideró que la parte más difícil es el diseño del avión, de acuerdo con lo que pide la competencia internacional. “Esa es la parte más complicada, hacer los cálculos, predicciones y asegurarnos que todo esté en orden; y la parte que esté en físico todo debe ser muy bien planeado”.

Los jóvenes destacaron que en el proceso la planeación es importante, pues no se cuentan con los recursos para construir varios equipos de prueba, de ahí que aquellos que se concretan deben contar con una planificación altamente detallada y esto es lo que hace más sencilla la etapa de construcción.

Brandon Ulises Pérez Delgado, estudiante de Ingeniería en Mecatrónica, dijo que el equipo ha participado en tres categorías de la SAE nacional e internacional, una de ellas es la Avanzada, que fue en la que obtuvieron el segundo lugar en junio pasado. Anteriormente lo hicieron en la categoría regular, en México y en Estados Unidos.

“Pertenezco a ‘UNAM Design’ desde mi primer semestre (2019) y quedé impresionado, he conocido a personas muy preparadas, quiero ser como ellos y seguir avanzando. Algo de lo que tiene este proyecto es que las personas que trabajan aquí tienen el deseo de seguir creciendo y es parte de lo que aporta esta organización. Representar a la Universidad es regresarle un poco de lo mucho que nos da ella y el país”, añadió el joven de la FI.

Debido a la pandemia no pudieron participar de forma presencial, por lo cual lo hicieron a distancia y se enteraron del premio al seguir la ceremonia vía YouTube; ahora esperan recibir los reconocimientos y medallas obtenidos.

Con su triunfo los universitarios fueron invitados a participar en la SAE Aero Design Brasil, considerada la mayor competencia en las categorías avanzadas de la organización, después de la de Estados Unidos.

Boletín UNAM-DGCS-724/2021

24 de agosto de 2021

Debido a que la ganadería es la tercera actividad que más gases de efecto invernadero (GEI) genera en nuestro país, Rafael Olea Pérez, académico de la Facultad de Medicina, Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM, elaboró una herramienta llamada Calculadora de Carbón con la cual se mide las unidades de GEI en kilogramos de dióxido de carbono equivalente (CO2-e, unidad de medición de los gases de efecto invernadero), frente a los kilos de proteína o carne viva que se producen de bovinos, por hectárea, al año. 

Se calcula que la ganadería aporta 10.3 por ciento de gases de efecto invernadero, sólo superado por los que producen el transporte -25.1 por ciento- y la creación de energía -24.1 por ciento-, expuso el experto.

Al explicar estas cifras del Inventario Nacional de Emisiones de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero, el especialista en Desarrollo Sustentable en la Producción Pecuaria advirtió que reducir estas emisiones es fundamental para evitar que continúe el calentamiento del planeta, y los veterinarios son actores claves en esta tarea y para ayudar a aumentar la producción ganadera.

El universitario y también maestro en Reproducción Animal realiza evaluaciones a diferentes sistemas de producción ganadera en el trópico de México -principalmente en Veracruz, Campeche, Tabasco y Yucatán- en los cuales analiza cuántas emisiones se generan por esta actividad y la cantidad de carne que se produce por hectárea.

Olea Pérez estima las emisiones que se generan si se deja que las vacas sólo pastoreen, así como los kilos de animal vivo por hectárea que se obtienen.

También calcula qué sucedería si se incluyen en la dieta forrajes ricos en “taninos”, sustancias presentes en algunas leguminosas tropicales que disminuyen la generación de metano en el rumen de bovinos y se mantiene la misma producción de carne.

De igual forma, cuantifica otra estrategia que incluye también el manejo reproductivo de los animales -para que las vacas tengan más crías-, lo que reduce las emisiones y aumenta la productividad.

Adicionalmente realiza cálculos de otro esquema que incluye pastoreo, suplementación estratégica con grano, manejo reproductivo, lo que en conjunto permite disminuir la emisión de GEI por kilo de animal producido y aumentar la producción por hectárea.

“Incluso, es mejor si a las vacas se les saca un segundo producto como la leche, es mayor la reducción de emisiones y mayor el ingreso del productor”, dijo.
 
Nueva visión veterinaria

“Ya no podemos soltar a los animales a que coman lo que quieran y cambiar bosques por pastizales. Los veterinarios tenemos que enseñar cómo conectar la cría de pollos y cerdos con la agricultura para que el pastoreo no sea solo deforestar y el estiércol no sea un contaminante, sino aprovechar lo que hay y reciclar lo que no se convierte en carne, leche o huevo. Esta es una nueva visión de la veterinaria.
 
“No es sólo hacer una dieta que incluya más grano, sino ver los recursos que se tienen localmente para no destruir el hábitat; en lugar de que la ganadería deforeste áreas verdes locales, sea el custodio de nuestro paisaje rural”, aseguró.

Olea Pérez aseguró que la cantidad de emisiones de GEI que se emiten varía, según las especies que se crían.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura para producir un kilogramo de proteína en forma de carne de bovino se emiten 295 kilogramos de CO2-e y para un kilo de proteína en forma de leche, 87 kilogramos.

Para un kilo de proteína en carne de cerdo: 55 kilos, y para un kilogramo de proteína en forma de huevo se generan 35 kilogramos de esta misma equivalencia en GEI.

Olea Pérez explicó que como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible nuestro país se planteó reducir, para el año 2030, 22 por ciento este tipo de gases a partir de recursos nacionales, y hasta 36 por ciento sí se reciben fondos externos.

Mejor digestión y manejo de excretas

El especialista en Adaptación, Mitigación y Resiliencia del Sector Agropecuario ante el Cambio Climático detalló que México trabaja en la restitución de praderas para que sean más productivas y haya forrajes que mejoren la digestión de los animales.

“Es aprovechar mejor el recurso y que los nutrientes en los rumiantes no solo generen metano durante la fermentación anaerobia, sino también mayor productividad, así se produce más con menos rúmenes y menos metano, que es el principal gas que se emite en la ganadería”, expuso.  

Otra estrategia está enfocada en el manejo de las excretas de los animales que se divide en dos vertientes: fermentar el excremento y producir metano intencionalmente para generar energía. La segunda más integral es producir fertilizantes verdes, a partir de lo que no pudo digerir el animal y se utiliza como nutrientes para las plantas.

Esta es una visión global, si se consideran todas las emisiones de GEI del sector pecuario, desde la producción de la dieta hasta el manejo de estiércol. La fermentación entérica, agregó, representa 44 por ciento de las emisiones que genera la ganadería, cifra razonable si se considera que los rumiantes consumen vegetal fibroso –que no pueden digerir los humanos- para convertirlos en alimentos de alta calidad como pueden ser carne y leche.

“Los veterinarios tenemos muchas cosas qué hacer en la enseñanza: dotar a los profesionales a que aprendan a manejar potreros, enriquecer forrajes, aprovechar lo mejor posible el grano, que reciclen las excretas para regresar fertilidad al suelo, fomentando así círculos virtuosos de nutrientes en el entorno rural.

“También en la investigación: el metabolismo del rumen es un campo amplío para redirigir la fermentación y reducir la producción de metano. No se trata de disculpar a la ganadería por sus emisiones, sino de tomar acciones, ser proactivos y poder plantear soluciones para este sector económico”, concluyó el especialista universitario.

Boletín UNAM-DGCS-688/2021

16 de agosto de 2021

En México, la brucelosis es una enfermedad que no ha sido erradicada y su prevalencia muestra variaciones con los años. Es producida por bacterias del género Brucella, de la cual se conocían seis especies y ahora son 16. Investigadores del Instituto de Ciencias de la BUAP (ICUAP) desarrollaron un diagnóstico molecular, a través de un PCR múltiple, para identificar el DNA de Brucella y distinguir el tipo de especie causante de la infección. Con ello, las cepas se someten a pruebas de sensibilidad a los antibióticos para dar el tratamiento apropiado y erradicarla del paciente.

“Actualmente ya damos este servicio al usuario en el Laboratorio de Patogenicidad Microbiana y a los hospitales. Es un método realizado en aproximadamente seis horas para su extracción y corrimiento, el cual da resultados rápidos y efectivos. Con esta información, el paciente recibirá un tratamiento adecuado y evitará complicaciones posteriores; es decir, pasar de una fase aguda a una crónica”, destaca la doctora Elsa Castañeda Roldán, del Centro de Investigaciones en Ciencias Microbiológicas del ICUAP.

La brucelosis causa síntomas como fiebre de 39 a 40 grados centígrados por las tardes-noches, debilidad, malestar general, pérdida de peso, dolores de cabeza intensos y diaforesis. En varios pacientes los síntomas son leves, por lo que es posible que no se considere el diagnóstico o se confunda con otras infecciones, como gastrointestinales.

Sin embargo, “la bacteria es intracelular facultativa y puede introducirse a través de la sangre a cualquier órgano, como hígado, vaso, riñón, pulmón, corazón, formar granulomas en médula espinal o, incluso, alojarse en el cerebro. Por eso es peligroso dejar avanzar esta enfermedad hacia la cronicidad”.

De aquí la importancia de buscar factores de virulencia que generan adherencia e invasión, así como alternativas en el tratamiento microbiano de esta zoonosis, señala Castañeda Roldán, responsable del Laboratorio de Patogenicidad Microbiana, donde se proporciona a las personas diagnósticos de tipo microbiológico, serológico y molecular.

 

Creación de un medio de cultivo

Una de las principales aportaciones de las investigaciones coordinadas por Elsa Castañeda Roldán, doctora en Ciencias Ambientales por la BUAP y la Universidad de Montpellier II, en Francia, es la creación de un medio de cultivo para detectar esta infección bacteriana: “BRUCELLA BUAP”, comercializado a hospitales y laboratorios de análisis clínicos.

“Es un producto derivado de un proyecto Conacyt, en donde se buscaba una formulación base, desde el hemocultivo hasta pruebas especiales para la tipificación de las cepas aisladas de diversos ambientes (humanos, animales, agua, suelo y alimentos). Este medio de cultivo aporta los nutrientes que requiere el microorganismo para crecer y eso nos agiliza el diagnóstico, en comparación con medios comerciales”.

El método desarrollado en la BUAP permite aislar la bacteria en 36 horas, mientras que otros productos demoran de 120 horas a un mes. “Es una ganancia en tiempo importante para dar un resultado microbiológico”.

“BRUCELLA BUAP” surgió en 1998-2000 y se distribuyó al IMSS, ISSSTE y clínicas particulares para su validación. Actualmente, se encuentra en proceso de marca registrada.

Brucelosis ambiental

La brucelosis es una de las principales enfermedades zoonóticas a nivel mundial, con más de 500 millones de casos reportados anualmente alrededor del mundo. Es causada por varias especies de Brucella, que infectan principalmente al ganado vacuno, porcino, caprino y ovino, además de los perros. Se adquiere por consumir alimentos contaminados, como carne o lácteos no pasteurizados, así como por contacto directo con animales infectados.

Los doctores Fabiola Avelino Flores, Edith Chávez Bravo, Elsa Castañeda Roldán y Ricardo Munguía Pérez, integrantes del Cuerpo Académico 309 “Patogenicidad Microbiana”, estudian este microorganismo patógeno en la línea de investigación denominada brucelosis ambiental, la cual involucra diversos ecosistemas: agua, suelo, animales y productos alimenticios.

En dichos estudios, el grupo de investigación caracterizó los componentes físicos, químicos y biológicos de los diversos ecosistemas, que fungen como reservorios temporales donde las bacterias se mantienen en estado latente, hasta que encuentran un hospedero.

En 1921 se reportó el primer caso de brucelosis en Puebla. Los científicos de la BUAP han estudiado las áreas endémicas de esta enfermedad: municipios poblanos que forman parte del eje neovolcánico, principalmente la región Libres-Oriental, donde se cría el ganado bovino, caprino y ovino, principales transmisores de esta zoonosis, para saber cómo es el manejo de estos animales y por qué no se ha logrado controlar la enfermedad.

Uno de los problemas en las áreas donde se cría el ganado es la falta de control de las heces, secreciones, residuos de leche y orina de los animales infectados, que quedan dispersos en los lugares de pastoreo y se diseminan por toda la zona, lo que provoca la contaminación de suelo y agua.

En este análisis sobre la influencia de la contaminación agropecuaria en la transmisión de esta enfermedad, “hemos encontrado que no hay un manejo adecuado de los animales y no hay un cuidado específico del ecosistema, en el caso de cuerpos de agua o del suelo”, informa Castañeda Roldán.

Si bien en el estado de Puebla se reportan pocos casos -317 en 2016 por la Secretaría de Salud-, instancias internacionales reconocen que la incidencia de la brucelosis puede ser 10 veces mayor a los indicados en los registros. Por lo tanto, es necesario continuar con los esfuerzos para su identificación, control y prevención. Este es el cometido de los científicos del ICUAP.

Fuente: buap.mx 

18 de agosto de 2021

La científica del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Paola Castillo Juárez, desarrolla un biofármaco a partir del diseño de cuatro péptidos (pequeños fragmentos de proteínas), los cuales una vez sintetizados probaron tener una eficacia por encima del 90 por ciento contra la replicación del coronavirus SARS-CoV-2, por lo que, al representar una alternativa viable para el tratamiento de la COVID-19, en breve se iniciarán los trámites de la patente.

El logro de esta investigación lleva implícita la vocación y el amor a la ciencia, ya que, como lo ha señalado la Secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez Álvarez, ésta es pieza clave para el logro de resultados.

Mientras que el Director General del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Arturo Reyes Sandoval, destacó que los pilares para la generación de estos conocimientos son las universidades y por la capacidad que tienen para hacer ciencia pueden realizar grandes contribuciones a la sociedad.

La experta en virología e inmunología de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) destacó que los péptidos -diseñados mediante herramientas bioinformáticas- se evalúan en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) directamente con el coronavirus aislado de pacientes. “Los resultados son sorprendentes debido a que las moléculas desarrolladas se enfocan en secuencias conservadas de las partes de la proteína del SARS-CoV-2, las cuales no cambian aun cuando el virus mute y dé origen a nuevas variantes”, afirmó.

En ese contexto, la doctora Castillo Juárez detalló que el péptido dirigido a la proteína S del SARS-CoV-2 evita los cambios conformacionales que se necesitan para que el virus entre a las células, mientras que la molécula enfocada al receptor celular de la enzima convertidora de la angiotensina 2 (ACE2) bloquea la unión de la proteína viral con este receptor.

Asimismo, abundó, los otros dos péptidos se unen para impedir que las proteínas M y E (de envoltura) del coronavirus se unan con otros blancos y de esa forma se evita la producción de las interleucinas proinflamatorias 6 y 1 beta, que interfieren en exacerbar la inflamación a causa de la respuesta inmunológica desregulada.

“Comprobamos que un beneficio más de los péptidos es que no son citotóxicos para la célula e inhiben la replicación viral; de acuerdo con resultados al contar las unidades formadoras de placa lítica (virulenta) observamos que disminuyen el título viral, además de impedir el desarrollo de inflamación, la cual está relacionada con el daño multisistémico”, explicó.

La investigadora informó que en breve iniciarán las evaluaciones con la variante Delta (de mayor transmisión y la cual actualmente tiene importante presencia en México). “Por estar dirigidos los péptidos a secuencias de las proteínas del virus que no cambian (conservadas) estamos completamente seguros que también van a ser muy efectivos contra esta variante”, sostuvo.

La doctora Castillo Juárez precisó que en la siguiente etapa del proyecto –que esperan concluir al término de 2021– probarán los péptidos in vivo (modelo animal) y a principios de 2022 prevén comenzar la etapa clínica y solicitar el apoyo del INER para evaluarlo con pacientes de ese centro hospitalario. Paralelamente al desarrollo de la patente, actualmente se encuentra en proceso la elaboración del artículo científico y al concluir el proyecto planean transferir la tecnología a alguna industria para elaborar un fármaco que coadyuve al tratamiento de la COVID-19.

Fuente: ipn.mx
13 de agosto de 2021

El cáncer es un padecimiento en aumento entre la población, afectando incluso a adultos jóvenes. Con el paso de los años, sus factores de predisposición también han variado, por lo que su prevalencia se relaciona estrechamente con tener una mayor cantidad de tejido adiposo, una alimentación inadecuada, falta de ejercicio y consumo de alcohol y tabaco.

El estilo de vida incide en la expresión de genes; es decir, en su forma de funcionar y pueden presentarse cambios en la actividad de un gen —sin cambiar la secuencia del DNA correspondiente—, uno de esos cambios es la adición de un grupo metilo, proceso llamado metilación. Este fenómeno permite tener marcas específicas en el genoma, las cuales se pueden comparar entre el tejido sano y enfermo de diversas patologías.

Con el estudio de la metilación en diversos tumores se ha descubierto que algunos genes presentan variaciones en su patrón de metilación. Por lo tanto, el inicio y progresión del cáncer también puede ser el resultado de alteraciones que no producen una modificación en la secuencia del DNA, pero sí en la actividad de los genes. Por ello la doctora Elena Hernández Caballero, académica de la Facultad de Medicina de la BUAP, analiza el proceso de metilación en la secuencia de algunos genes involucrados en el cáncer de mama: DACT2, PHF20L1, HDAC2 y DEK.

Para ello, la integrante del Cuerpo Académico de Biomedicina utiliza técnicas de conversión de DNA con bisulfito de sodio y PCR sensible a metilación (método para identificar metilación en fragmentos de DNA). “De esta forma, cuando nosotros obtenemos este fragmento podemos realizar su secuenciación para compararlo con una secuencia de DNA genómico en una base de datos; si al realizar la revisión de la secuencia del fragmento de DNA de interés, encontramos diferencias en las bases susceptibles a metilación, entonces podemos decir que esa región tuvo un cambio por metilación”.

Contrario a lo que pudiera pensarse, la metilación es un proceso reversible y este puede modficarse con estilos de vida saludables, ya que el ejercicio y una alimentación adecuados, por ejemplo, pueden reprogramar la metilación del DNA especialmente en enfermedades metabólicas, señaló la académica.

Campo de estudio

El gen DACT2 es un supresor de tumor que regula la proliferación celular. Después de analizar su patrón de metilación en 80 muestras de tejido mamario, Elena Hernández Caballero, doctora en Ciencias por el Instituto Politécnico Nacional, comprobó que 15 tejidos sanos (el grupo control) no presentaron modificación, validando así la diferencia en la metilación de este gen entre tejido sano y tejido enfermo. En el resto de las muestras mostró que conforme avanzaba el estadio tumoral, se incrementaba la cantidad de estas con metilación, sobre todo en el estadio 3.

Por lo tanto, esta investigación pretende localizar biomarcadores en tejido tumoral que luego puedan buscarse en otros tejidos. “Uno podría buscar los cambios de metilación a nivel de células de sangre para no tener que ser invasivos, sin llegar a la biopsia”, refirió la investigadora de la Facultad de Medicina.

Asimismo, la académica analiza un oncogen, DEK, en una línea celular de cáncer de mama. “Cuando un oncogen sufre un cambio en la metilación de su promotor, se incrementa su expresión y eso promueve que las células proliferen de manera desregulada, lo cual se traduce en un tumor”.

En este trabajo en desarrollo, se analizan los cambios en expresión y metilación del gen DEK al exponer a las células a un antioxidante presente en el té verde, la Epigalocatequina-3-galato, mejor conocida como EGCG. El propósito es que, de obtener resultados positivos, este compuesto pueda ser sugerido como un coadyuvante en la terapia médica.

Fuente: buap.mx