Adolescentes que practican natación serían propensos a la anemia
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BOGOTÁ D. C., 08 de enero de 2019 — Agencia de Noticias UN-

Así lo explica Angie Lorena Sánchez, magíster en Fisioterapia del Deporte y la Actividad Física de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), quien realizó un estudio con 58 deportistas, 29 atletas y 29 nadadores, entre los 14 y 18 años de edad, lo que sugiere un primer acercamiento, según la literatura, a esta población.

La investigadora explica que este síndrome anémico disminuye los niveles de hemoglobina/hematocrito afectando el transporte de oxígeno hacia los tejidos y la eliminación de CO2 por parte de estos.

“Es más frecuente entre los deportistas que realizan esfuerzos más prolongados, lo que, por un lado, aumenta las necesidades de hierro, y por otro, dificulta su absorción”, comenta la magíster.

Para un deportista, la anemia representa un incremento del trabajo cardíaco para suplir esta deficiencia, lo que origina sensación de cansancio ante un ejercicio físico y menor capacidad de recuperarse tras el esfuerzo.

Aunque en la investigación no hubo mayores diferencias en la composición de la sangre de los dos tipos de deportistas, la diferencia radica en que los atletas, por ser más livianos, presentaron mayores valores hematológicos, lo que hace que tengan una reducción en su gasto metabólico menor al de los nadadores.

“Esto hace que un atleta se canse menos que un nadador. Además, se debe considerar que el agua es más densa y viscosa que el aire, luego los nadadores tienen que hacer más resistencia por debajo del agua que lo que debe romper un atleta con la fricción del aire”, explica.

En la literatura se menciona que los nadadores adultos presentan mayor destrucción de los glóbulos rojos por la presión hidrostática, mientras que en los atletas puede ocurrir la destrucción mecánica de los glóbulos por la presión que ejerce la planta del pie y por la fricción entre las células, por el elevado flujo sanguíneo típico en deportistas.

La investigadora comenta que “queríamos despejar la duda acerca de cuál de las dos disciplinas genera más destrucción de los glóbulos rojos, por lo que se hizo un estudio observacional de tipo transversal, con niños voluntarios que nacieron y entrenaron a 2.600 m, con una permanencia igual o mayor a los tres años de vida deportiva”.

Con la colaboración de un nutricionista se obtuvo la composición corporal de los participantes, importante para determinar cuál de los dos tipos de deportistas tenía menos grasa y cuál más masa grasa, datos que influyen en los resultados.

“Medimos la masa total de hemoglobina –que es una proteína de la sangre–, una variable que ayuda a determinar si el niño tiene las capacidades para resistir frente a deportes de mayor exigencia. Este se hizo con el método de reinalación de monóxido de carbono, según el peso y la talla del deportista”.

También se determinó la fracción de carbógeno globina, que se toma del lóbulo de la oreja antes y después de la reinalación de monóxido.

A pesar de que los valores hematológicos son muy similares, la reserva de hierro disminuyó significativamente en los nadadores. El mayor recambio de mitocondrias en los músculos del torso y de miembros superiores en los nadadores llevaría a fijar el hierro en moléculas diferentes a la hemoglobina, como los citocromos y la mioglobina, lo cual podría explicar los valores de ferritina, proteína que almacena el hierro en las células.

“Si poblacionalmente los nadadores han presentado valores hematológicos más bajos que los atletas, entonces en ellos la destrucción celular sucedería con mayor intensidad y por lo tanto sería necesario considerar este aspecto en la ingesta de hierro en la dieta, para evitar un retiro prematuro del deportista o el desinterés por esta disciplina por cuenta del cansancio”, concluye la investigadora.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

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