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21 de enero de 2019
El próximo 4 de febrero termina el mes lunar más largo del 2019, que inició el pasado 6 de enero y tendrá una duración de 29 días, 19 horas y 41 minutos, mientras que el más corto será del 1 al 30 de agosto, con una duración de 29 días, 7 horas y 26 minutos.
El mes lunar o sinódico es el periodo que transcurre para que la Luna de una vuelta completa alrededor de la Tierra, explicó Daniel Flores Gutiérrez, editor del Anuario del Observatorio Astronómico Nacional, del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM.
En cuanto al eclipse lunar del próximo 20 de enero, el universitario comentó que comenzará como eclipse parcial a las 21 horas 35 minutos, su totalidad iniciará a las 22 horas 41 minutos y concluirá el día 21 a las 0 horas 51 minutos, hora del Centro.
Este eclipse, destacó el experto, podrá observarse en toda la República Mexicana, y por ser lunar no existe ningún peligro para que la gente pueda verlo directamente y sin equipos especializados.
Este fenómeno se presenta cuando la Tierra se encuentra entre la Luna y el Sol, y durante el proceso nuestro satélite natural adquiere usualmente una coloración rojiza, indicó.
Mes lunar
En promedio, nuestro satélite natural da la vuelta completa alrededor de la Tierra en 29.5 días, pero debido a la velocidad a la que viaja según su posición en su trayectoria, y a que la órbita no es un círculo perfecto, sino una ligera elipse, el tiempo suele variar por horas, precisó el experto en cálculo de movimiento de los planetas, astronomía mesoamericana y meteorítica.
El hecho de que haya un mes lunar más largo se debe a que la Luna se encuentra en su apogeo, es decir, está en el punto más alejado de la órbita de la Tierra (donde la Luna se mueve más despacio), mientras que el ciclo más corto coincide con el punto en que está más cerca.
En la actualidad se dispone de gran cantidad de datos relacionados con el movimiento de los planetas, particularmente de nuestro satélite natural, y mucha de esa información es difundida por institutos y observatorios como los de la UNAM; eso posibilita su análisis y determinar de manera más precisa la duración de dichos meses, añadió Flores Gutiérrez.
La alta precisión de los datos, producto del intelecto humano, se deben a la disponibilidad de información astronómica para calcular con acuciosidad numérica el movimiento de la Luna, sus fases, y saber en dónde está a cada segundo, remarcó el maestro en ciencias.
“Los seres humanos somos producto de la naturaleza y por eso los ciclos lunares siguen siendo significativos aunque ya no somos cazadores ni recolectores. Por ejemplo, son importantes para sembrar las parcelas en el campo; en el Medio Oriente tienen trascendencia en el ámbito religioso, y su calendario lunisolar está estrechamente relacionado con la medición del tiempo en términos de fases lunares”.
Los cálculos, reiteró, han permitido saber que el ciclo lunar más largo de este siglo se registró entre diciembre de 2017 y enero de 2018, con 29 días 19 horas y 47 minutos, mientras que el más corto ocurrirá entre junio y julio de 2053, con 29 días 6 horas y 35 minutos.
Cada año, la UNAM pone a disposición de académicos y público en general el Anuario del Observatorio Astronómico Nacional, en donde los interesados encuentran efemérides astronómicas; información sobre los movimientos de los planetas, las estrellas y las constelaciones; además de eventos relacionados.
Puede ser adquirido directamente en el Instituto de Astronomía, o consultarse en línea en la pestaña de publicaciones del sitio www.astroscu.unam.mx.
Finalmente, Flores Gutiérrez recomendó estar atentos a la conjunción de Venus y Júpiter, los objetos más brillantes en el cielo, el 22 de enero, y al tránsito de Mercurio (cuando el primer planeta del Sistema Solar cruce el disco de nuestra estrella), en noviembre.
Boletín UNAM-DGCS-036/2019

21 de enero de 2019
Estudiantes de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas (FCFM) de la BUAP participaron este domingo en una actividad científica internacional, coordinada en México por el Instituto de Astronomía de la UNAM, que busca recrear un experimento de medición geográfica propio del año 1575, a partir de la observación del primer eclipse lunar del año.
Desde las 19 horas del domingo, estudiantes de la FCFM, así como capacitadores del programa del “Aula al Universo, un telescopio para cada escuela” y del capítulo de la OSA (Sociedad Americana de Óptica), se instalaron en la parte más alta de uno de los edificios de esta unidad académica para observar el eclipse total de Luna de este año, un fenómeno visible desde América del Norte, América del Sur, oeste de Europa y África.
Recreando el pasado
Previo a la jornada de observación astronómica, con telescopios construidos en el Laboratorio de Óptica de la Universidad, llevaron a cabo de forma paralela un experimento que data del siglo XVI (1575), el cual iniciaron en las primeras horas del día.
Este ejercicio, explicó Roberto Romero Hernández, alumno de noveno semestre de la FCFM, consistió en recrear un experimento que permitirá calcular la latitud de Puebla. Para lograrlo, trazaron dos círculos con circunferencias diferentes en un plano de papel expuesto al exterior y con el apoyo de una varilla registraron los diámetros más grandes y más pequeños de la sombra que se proyectó en la puesta y salida del Sol.
“Esto permitió marcar cómo se está moviendo por la eclíptica nuestro Sol y así conocer dónde se posiciona el norte y el sur. A partir de esa línea también hicimos una perpendicular para establecer el este y oeste”, señaló el estudiante.
Por la noche del domingo, con apoyo de un instrumento rústico construido a partir de una varilla de 30 centímetros, sujeta a una tabla que se colocó viendo hacia el sur sobre los círculos previamente trazados, se marcó la sombra que la Luna proyectó en su trayectoria durante el eclipse, añadió Paola Rodríguez Cortés, estudiante de Física que también participó en este experimento.
Con los diagramas obtenidos, los alumnos realizaron un reporte del experimento para que los datos puedan ser analizados por el Instituto de Astronomía de la UNAM y así determinen la latitud de Puebla.
Este experimento obedece a una tradición impuesta por la Corona Española en el siglo XVI, cuando se difundían instrucciones para facilitar mediciones de eclipses de Sol y de Luna con fines prácticos, ya que con los datos obtenidos se podía calcular la posición geográfica y las latitudes y longitudes de los principales puertos y ciudades de la Nueva España.
Esta práctica perduró durante la Colonia, por lo que al final de ese periodo la información astronómica lograda por la observación de los eclipses de Luna y Sol fue suficiente para que Alexander von Humboldt retomara los datos y creara las cartas geográficas de la Nueva España.
El primer eclipse del año
Respecto al primer eclipse lunar del año, este fenómeno astronómico se caracteriza por la súper luna de sangre, conocida desde la edad media como “Luna de Sangre Lobo” por relacionarse con la luna llena de enero que coincidía con los aullidos de los lobos en las noches de invierno.
Este fenómeno astronómico se produce cuando se alinean la Luna y el Sol, de forma que la atmósfera de la Tierra filtra la luz azul y verde de los rayos solares, pero deja pasar la luz roja, es por eso que la Luna se observa con un brillo rojizo que le llegará procedente de la atmósfera.
En México, la súper luna de sangre se observó el domingo hacia las 17:33 horas, mientras que las 22:13 horas de la noche es el momento de apogeo en el que mejor se observa este eclipse desde la Ciudad de México.
Fuente: buap.mx

18 de enero de 2019
Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) conformaron un Grupo de Modelación Bioestadística en Salud, integrado por especialistas de diversas áreas, quienes aplican herramientas novedosas para el análisis e interpretación de datos técnicos derivados de investigaciones clínicas de difícil manejo.
El grupo de trabajo de la Escuela Superior de Medicina (ESM), encabezado por el matemático y Maestro en Ciencias de la Salud, Cruz Vargas de León, aplica herramientas bioestadísticas multivariadas y realiza meta-análisis (instrumentos estadísticos útiles para sintetizar datos) con enfoque bayesiano, el cual incluye elementos de predicción e incorpora información derivada de la experiencia del especialista, para contar con análisis más completos que fortalecen la investigación teórica y aplicada.
Vargas de León dijo que la Modelación Bioestadística es ideal para analizar información derivada de muestras masivas y pequeñas, éstas últimas relacionadas con enfermedades de poca frecuencia o estudios enfocados a un universo reducido, cuyos datos son difíciles de comprender con la bioestadística clásica.
Por su parte, el maestro en ciencias Carlos Alberto Zúñiga Cruz destacó que la bioestadística es un área indispensable en la investigación médica, sin embargo en México hay pocos profesionales en la materia. “Es necesario fortalecer este campo y, para ello, este grupo especializado, imparte cursos para ayudar a formar profesionales capaces de resolver y tomar decisiones mediante la aplicación de la bioestadística”, añadió.
En los cursos de actualización que se imparten en la ESM, participan profesores de las escuelas Superior de Enfermería y Obstetricia (ESEO), Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), Nacional de Medicina y Homeopatía (ENMH) y del Centro Interdisciplinario de Ciencias de la Salud (CICS), Unidad Santo Tomás (todas ellas del IPN), así como especialistas de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
El maestro Juan Castillo Cruz comentó que el grupo (creado en 2016) ha participado en la actualización del programa de estudio de la Maestría en Ciencias de la Salud que se imparte en la ESM, por lo que actualmente este plantel cuenta con uno de los programas más completos en bioestadística, para fortalecer la preparación adquirida durante el pregrado.
En su momento, la maestra Rosa Lilia Esteban Martínez resaltó que la aplicación del conocimiento bioestadístico permite a los estudiantes incorporar a sus trabajos de tesis, herramientas más avanzadas con las que pueden dar un mejor tratamiento y un análisis más profundo a sus resultados, a fin de enriquecer sus investigaciones.
Los integrantes del grupo, al que también pertenecen la doctora Cindy Rodríguez Bandala y el maestro José Alejandro Zavala Landín, coincidieron que el área de modelación bioestadística en salud es una disciplina que evoluciona para fortalecer la investigación en salud mediante la formación de personal especializado en bioestadística.
Hicieron un llamado a los estudiantes de las áreas de la salud y de las ciencias sociales y exactas a incorporarse al grupo y fortalecer el estudio y análisis del componente estadístico de los problemas de salud que existen en México, con el propósito de promover políticas de actuación pertinentes en la materia.
Finalmente, los expertos politécnicos mencionaron que colaboran con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para realizar dos proyectos bioestadísticos que permitirán evaluar el estrés laboral en especialistas del área de urgencias e instruir al personal en la notificación de malas noticias sobre enfermedades como cáncer y aplicación de protocolos de tanatología.
Fuente: ipn.mx

BOGOTÁ D. C., 18 de enero de 2019 — Agencia de Noticias UN-
Óscar Archila, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), explica que el estudio se realizó en dos localidades del municipio de Fómeque (Cundinamarca), con el objetivo de evaluar tanto el manejo de esta enfermedad –también conocida como podredumbre gris o moho gris– como el rendimiento y la calidad del cultivo de tomate bajo planes de nutrición y un esquema de fitoprotección.
“Desde el Corredor Tecnológico de la U.N. buscamos compartir nuestros conocimientos con los agricultores para reducir la utilización de moléculas fungicidas, por medio del monitoreo continuo de la enfermedad. Sin embargo erradicarlos no es la solución, por eso proponemos aplicar las moléculas solo cuando sea necesario y que estas garanticen la inhibición de la enfermedad”, indica el magíster.
A partir de la aplicación de técnicas rigurosas que garanticen un control de los cultivos se puede determinar la dosis exacta de fungicidas, con lo cual se evitará contaminar los suelos, las aguas y el ambiente, agrega el magíster.
“Al ser más efectivos en la técnica de aplicación, se obtienen tomates menos contaminados con productos químicos”, afirma.
Para el estudio se trabajó en dos veredas del municipio, donde se recolectaron más de 20 muestras de inflorescencias, 200 g de hojas, seis tallos y mínimo 10 frutos afectados por la enfermedad en cultivos comerciales de tomate Roble tipo chonto, cultivados bajo cubierta.
“El tomate chonto es de crecimiento indeterminado, es decir que los tallos o las ramas siguen creciendo a pesar de la diferenciación de la inflorescencia y la formación de los racimos. En un momento del ciclo, la planta desarrolla simultáneamente nuevas ramas, y además diferencia y madura nuevos racimos”, explica.
Evaluación in vitro
Para hacer el aislamiento y la purificación del patógeno cada muestra se empacó y transportó adecuadamente al Laboratorio de Microbiología de Mycros International. También se llevaron muestras con las mismas características a la Clínica de Plantas de la Facultad de Ciencias Agrarias de la U.N., para hacer la caracterización taxonómica del fitopatógeno y realizar los aislamientos.
En el proceso también se evaluó in vitro el efecto inhibitorio de tres cepas de microorganismos: Trichoderma harzianum, Bacillus subtilis y Pseudomonas fluorescens. La respuesta se obtuvo por medio de pruebas de sensibilidad a las moléculas Iprodione, Boscalid, Cyprodinil, Pyrimethanil, Fluopyram, Pyraclostrobin y Captan sobre aislamientos de B. cinerea provenientes de la zona de estudio.
Entre las cepas evaluadas de Trichoderma harzianum y Bacillus subtilis (bacterias usadas como fungicidas) se comprobó que estas ejercieron niveles de inhibición sobre dos asilamientos evaluados de Botrytis cinerea, por lo que se pueden considerar en planes de manejo integrado de la enfermedad.
Además, las pruebas de sensibilidad in vitro permiten concluir que las moléculas Pyrimethanil y Captan impidieron el crecimiento de los aislamientos de Botrytis cinerea y también se pueden considerar en los planes de manejo de la enfermedad en campo.
Cabe resaltar que en Colombia se cultiva un promedio de 16.000 hectáreas de tomate chonto. Los departamentos con mayor área cultivada en su orden son: Norte de Santander, Santander, Cundinamarca, Valle del Cauca y Antioquia.
“Según el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, los rendimientos son variables entre los municipios productores, entre los cuales Fómeque es el que presenta los promedios más bajos (entre 70 y 80 toneladas), en contraste con Urrao (Antioquia), que reportó 173 toneladas en 2013 y 117,69 toneladas en 2014”, concluye el investigador.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

18 de enero de 2019
En la tarea de generar alimentos saludables, investigadores de la Facultad de Administración de la BUAP elaboraron un empanizador a base de amaranto y chía, lo que le brinda la capacidad de absorber una menor cantidad de grasa en comparación con el pan molido comercial, además de que tiene grandes cantidades de proteínas, vitaminas y minerales, así como de fibra benéfica para el funcionamiento gastrointestinal.
Norma Angélica Santiesteban-López, profesora investigadora de esta unidad académica, dio a conocer que el objetivo es que además de un buen sabor, las carnes, como pollo, res o cerdo, cuenten con elementos nutricionales proporcionados por otro tipo de alimentos como los del citado empanizador.
En este sentido, informó que el amaranto es un nutriente esencial para un sano crecimiento ya que contiene vitamina B1 (tiamina), que juega un papel importante en el metabolismo de carbohidratos, grasas, proteínas y ácidos nucleicos, entre otros.
La chía, a su vez, se utiliza para disminuir los niveles de obesidad y mantener los controles de peso, cuenta con grandes cantidades de fibra, sustancias antioxidantes naturales como los flavonoides, es rica en ácido graso omega 3 y provee vitaminas del grupo B, así como hierro y calcio.
A diferencia de un pan molido comercial, con este empanizador no se utiliza huevo, lo cual contribuye a no elevar los niveles de colesterol en personas que sufren de enfermedades cardiovasculares; en su lugar se usa agua de garbanzo que contiene una gran cantidad de almidón que hace que se pegue a la carne. Así también contiene proteínas y vitaminas.
La doctora en Ciencias en Alimentos subrayó que otra característica es que el empanizador no necesita freírse en aceite, puede ser horneado junto con la proteína animal, hecho que reduce la cantidad de grasa entre 35 y 40 por ciento.
Sin embargo, aseguró que si aun así se desea freír, la cantidad de grasa sigue siendo de hasta 20 por ciento menos que con el pan molido.
Los resultados de las pruebas realizadas para comparar los niveles de grasa entre el producto comercial y el elaborado por los expertos fueron publicados en la Revista Iberoamericana de las Ciencias Biológicas y Agropecuarias, en el artículo Breading Process Using Legumes: Chickpea (Cicer arietinum), Pea (Pisum sativum) and Fava Bean (Vicia faba).
Dio a conocer que se realizó un registro de solicitud de patente del empanizador a base de chía y amaranto, para que pueda ser adquirido en tiendas de conveniencia.
Aparte de este producto, en la Facultad de Administración también se crearon unas botanas saludables de diferentes granos y semillas como frijol de soya, churritos de amaranto, palomitas de sorgo, rosquetas de arroz inflado, gelatinas a base de fibra de zanahoria y betabel, y gomitas bajas en grasa adicionadas con probióticos. Aparte de la chía y el amaranto, la doctora Santiesteban-López trabaja en la elaboración de otros empanizadores a base de pistache y almendra.
Dichos comestibles son el resultado de un trabajo de investigación realizado para contribuir a una mejor nutrición de la población, ya que gran parte de la alimentación actual se basa en embutidos, enlatados y grandes cantidades de grasa, hecho que ha contribuido a incrementar los niveles de obesidad y sobrepeso entre la población, además de que se padezca otro tipo de problemas como depresión.
“La clave para tener una nutrición equilibrada no es que te prohibas comer lo que quieres, sino cambiar tus hábitos alimentarios”, puntualizó Santiesteban- López.
Fuente: buap.mx