
28 de marzo de 2022
ConoSER Bien
Este día, 28 de marzo de 2022, se cumplen 507 años del nacimiento de Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada, más conocida como Santa Teresa de Jesús o simplemente Teresa de Ávila (1515–1582), escritora, monja y santa española, la cual fundó la orden de las Carmelitas Descalzas, rama de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo.
El origen del nombre Teresa se ha documentado desde 1330, se ha propuesto que deriva del griego “Therasia”, que Plinio y Lucio Anneo Séneca (siglo I d.C.) citan como una isla vecina de Creta, en Grecia. Puede identificarse también con el nombre de “theros” -verano- o con el de “therizo” -cosechar-, por lo tanto, el nombre hace referencia a la abundancia o a la cosecha de productos del campo. Este nombre, utilizado sobre todo en España, se populariza a partir del Siglo XVI gracias a Teresa de Jesús. Asimismo, el nombre de Jesús viene del latín Iesus y este del griego Iesous y este del hebreo Yeshua con el significado de “Salvador”.
Teresa de Jesús basó su vida y obra en el servicio a sus semejantes, el amor, la oración y la escritura. Su influencia en la sociedad fue tan grande que, en pleno auge de la inquisición, se quiso quemar su obra literaria y biografía en múltiples ocasiones, sin llegar a conseguirlo. Se considera a Santa Teresa la cumbre de la mística experimental cristiana, y una de las grandes maestras de la vida espiritual en la historia de la Iglesia.
Aunque Teresa de Jesús no llegaría a ver publicado en vida ninguno de sus libros, sí trabajó activamente para que se editara el segundo de ellos, su “Camino de Perfección”, este salió hasta febrero de 1583, cuando ella ya había fallecido.
De su primera obra llamada “Libro de la Vida”, escrito en 1562, se sabe que uno de sus 12 hermanos, compartía el gusto por la vida de los santos y libros de caballerías, por lo que Teresa a su vez desarrolla una gran afición a ello. Pronto se dio cuenta que su auténtico "caballero andante" era Jesucristo y entró el 2 de noviembre de 1535, con tan sólo 20 años, en el convento de las hermanas carmelitas de la Encarnación de Ávila.
El cambio de vida y de alimentación afectó la salud de Teresa, por lo que al cabo de dos años vuelve con su familia para recuperarse, a pesar de que muchos ya la daban por muerta. En 1539 quedó paralizada y un año después se produce una lenta, aunque progresiva curación. Teresa recuperó la salud y según la tradición ello fue debido a la intercesión de San José.
Fue en 1541, cuando Cristo se le apareció en persona por primera vez. Fue en aquel año en el Convento, cuando descubrió en un hueco de su oratorio en la pared, una estatuilla de un Ecce Homo -imagen de Jesucristo con el cuerpo lleno de llagas-, Santa Teresa en oración, le preguntó a Cristo ¿qué las causaban? Él le contesto: “La pérdida de tiempo, sin oración”. A partir de esa revelación Santa Teresa de Ávila, se encerraba sin esperar visitas ni desearlas, a reza y a escribir poesía a Jesús.
En todas sus revelaciones se atestigua que Teresa creía firmemente en una unión espiritual entre ella y Jesucristo; veía a Dios, la Virgen, los santos y los ángeles en todo su esplendor, y de lo alto recibía inspiraciones que aprovechaba para la disciplina de su vida interior.
Se cuenta que “pasaba de los cuarenta y tres años cuando por vez primera vivió un éxtasis”. Sus visiones intelectuales se sucedieron sin interrupción durante dos años y medio (1559–1561). Varios testigos contemplaron como “levitaba sobre el suelo” en algunos de estos éxtasis, suceso muy extraño ya que, al día de hoy la ciencia, todavía, no es capaz de explicar estos fenómenos de levitación.
Se dice que al morir Santa Teresa la noche del 4 de octubre de 1582 (día que entraba en vigor el calendario gregoriano), la autopsia revela en su corazón una cicatriz de espada, llamado: la transverberación, esta palabra viene del latín "transverberare", que quiere decir "traspasar de un golpe, hiriendo", definiéndolo los teólogos como una gracia espiritual especial por la que la persona que la recibe, llena de amor divino: “Tiene el corazón traspasado por una espada. Es un signo de comunión sublime, con Jesucristo sufriente”.
Para perpetuar la memoria de dicha herida, el Papa Benedicto XIII, estableció en 1726, la “Fiesta de la Transverberación del corazón de Santa Teresa”.
El cuerpo de Santa Teresa fue exhumado el 25 de noviembre de 1585, quedó allí un brazo y se llevó el resto del cuerpo a Ávila, donde se colocó en la sala capitular; pero el cadáver, por mandato del Papa, fue devuelto al pueblo de Alba, habiéndose hallado incorrupto (1586). Se elevó su sepulcro en 1598; se colocó su cuerpo en la capilla Nueva en 1616, y en 1670, todavía incorrupto, en una caja de plata.
Beatificada Teresa en 1614 por Paulo V, e incluida entre las santas por Gregorio XV el 12 de marzo de 1622. Fue designada, en 1627, patrona de España por Urbano VIII.
Fue nombrada Doctora honoris causa por la Universidad de Salamanca y posteriormente fue investida patrona de los escritores españoles.
En 1970, Santa Teresa de Jesús se convirtió (junto con Santa Catalina de Siena) en la primera mujer elevada por la Iglesia Católica a la condición de Doctora de la Iglesia, bajo el pontificado de Pablo VI.
Decía Santa Teresa en uno de sus versos: “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa. Dios no se muda, la paciencia lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta: sólo Dios basta”.
Es así, amable lector, que dedico esta estrega como un humilde homenaje a Teresa de Jesús patrona de los escritores españoles, mujer emprendedora, decidida y con una fuerza de voluntad inquebrantable, que ha dejado un extraordinario legado con sus cerca de quinientas cartas, más de treinta poesía y decenas de libros, llegando a la actualidad su obra con el espíritu de transformar al ser humano para alcanzar la virtud.


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