Juan, el discípulo predilecto
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1 de enero de 2015

No amemos de palabra ni con la lengua, sino de hecho y en verdad
1 Juan 3:18

Sabersinfin

El día de hoy, 27 de diciembre, se celebra la fiesta de san Juan, el apóstol, teólogo y evangelista. Su oficio era el de pescador, fue uno de los dos primeros discípulos de Jesús, junto con Andrés. Juan el apóstol tuvo la inmensa dicha de ser el discípulo más amado por Jesús y se ha hecho muy famoso por haber escrito el cuarto evangelio, se le considera además autor de los otros escritos denominados “joánicos”: el Apocalipsis y tres epístolas.

Natural de Galilea, hijo de Zebedo y María Salomé y hermano de Santiago el Mayor. Juan era considerado “iletrado, pueblerino sin cultura” en virtud de no haber frecuentado la escuela rabínica. Era discípulo de Juan el Bautista y un día al escuchar que el Bautista señalaba a Jesús y decía: “Este es el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”, Juan Evangelista se fue detrás de Él.

A Juan y su hermano Santiago les puso Jesús un sobrenombre: “Hijos del trueno”, por su carácter violento pero más tarde estos hermanos tan vanidosos y malgeniados, se volverían humildes y sumamente amables y bondadosos. En la Última Cena Juan tuvo el honor de recostar su cabeza sobre el corazón de Cristo. Siendo el único de los apóstoles que estuvo presente en el Calvario al morir Jesús. Recibió de éste en sus últimos momentos la encomienda de cuidar a su Madre María, como si fuera su propia madre, diciéndole: “He ahí a tu madre” y diciendo a María: “He ahí a tu hijo”. Juan, para cumplir el mandato de Jesús en la cruz, se encargó de cuidar a María y se fue con ella a evangelizar a Éfeso y la acompañó hasta la hora de su muerte.

El domingo de la resurrección, Juan fue el primero de los apóstoles en llegar al sepulcro vacío de Jesús. Sin embargo dejó entrar a Pedro primero y luego entró él y “vio y creyó que Jesús había resucitado”. Juan vivió hasta el año 100, y fue el único apóstol al cual no lograron matar los perseguidores del cristianismo ya que el emperador Dominiciano quiso eliminar al apóstol San Juan y lo hizo echar en una olla de aceite hirviente y al no hacerle daño fue exiliado a la isla de Patmos, donde fue escrito el Apocalipsis. Después volvió otra vez a Éfeso donde escribió el Evangelio.

A San Juan Evangelista lo pintan con una pluma, un libro y un águila al lado, como símbolo de la elevada espiritualidad que transmite con sus escritos. Un rasgo físico que convencionalmente se atribuye a Juan es que se le suele representar con aspecto más juvenil que a los demás, y a menudo imberbe. Dice San Jerónimo que cuando Juan era ya muy anciano se hacía llevar a las reuniones de los cristianos y lo único que les decía siempre era: “hermanos, ámense los unos a otros”. La figura de Juan Evangelista está rodeada de leyendas y se le atribuyen varios milagros. En una ocasión, un sacerdote de Éfeso le retó a beber de una copa de vino mezclada con veneno de serpiente y Juan Evangelista se la bebió sin que le ocurriera nada.

¿Qué importancia tiene Juan Evangelista en estas fechas? Recordando que las culturas antiguas tenían particular dedicación a la astronomía, le daban a los solsticios especial atención. Los solsticios (del latín solstitium, sol -el astro y stitum -detención) representan la armonía cósmica, que permite observar, año tras año, cómo la naturaleza cumple inexorablemente sus ciclos biológicos.

Los antiguos romanos contaban con la figura del Dios Jano el dios de los solsticios. Era también el dios de las puertas, de todos los inicios y de los finales, lo representaban con dos rostros, mirando en direcciones opuestas. Así, el solsticio de verano era llamado janua inferni, la “puerta del infierno” o de los hombres, y el solsticio de invierno, janua coeli, la “puerta de los dioses”.

Esta devoción a Jano se transmitió a la religión cristiana bajo el culto a los dos san Juan: el Bautista, que tiene su festividad el 24 de junio (solsticio de verano), y el Evangelista, que tiene su festividad el 27 de diciembre (solsticio de invierno). Etimológicamente, la palabra Juan se relaciona con el vocablo latino Janua, en castellano “puerta”, de donde a su vez deriva la palabra Januarius o enero -inicio.

Es por ello, amable lector, que se hace necesario recuperar en estas fechas a San Juan como modelo, es decir, como el hombre capaz de recostar su cabeza sobre el corazón de Jesús y estar al pie de la cruz como ningún otro. Juzgue usted amable lector.

Imagen: palabradediosdiaria.wordpress.com

Twitter @jarymorgado

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