Masca la Iguana
Genotipo del desmadre Tuxtepecano
Luis Fernando Paredes Porras
Me gustan los estudiantes
porque levantan el pecho
cuando les dicen harina
sabiéndose que es afrecho.
Y no hacen el sordomudo
cuando se presente el hecho.
¡caramba y zamba la cosa,
el código del derecho!
Violeta Parra
Tuxtepec ya se merecía un movimiento parido por estudiantes. Lo terrible es que su nodriza huele a sección 22, es decir mala madrastra aunque en el fondo, de este crío estudiantil, la mitad de los cromosomas son de la sección 22 y los otros de las demás organizaciones a las que van los hijos de le educación oaxaqueña, a militar con fe ciega.
Cromosomas que nos dan el genotipo de lo que los estudiantes han parido con la asistencia de todos los que vivimos en Tuxtepec, es decir hemos sido las comadronas de este fenómeno.
El útero utilizado para que creciera y se desarrollara este Frankenstein, fue la cloaca que las autoridades municipales han fomentado para pasar a la historia como los villanos más descaradosque ha padecido Tuxtepec, a grados de tan alta deshonra, que alcanzará para la vergüenza de varias generaciones de su descendencia. No hay escribano a sueldo que pueda hacer algo para que la suciedad pase por fragancia.
Lástima que los estudiantes protestan por el aumento del precio del pasaje y no por la pésima educación que reciben de su madrasta.
Regocijo que protesten por el aumento del pasaje porque ya era hora que algo les molestara y les llevara a la acción, para orgullo, por desgracia de su madrastra quien alza la mano para decir ¡son mis hijos!
Quiero pensar en los motivos de Violeta Parra y que podemos deducir al escuchar la canción “Me gustan los estudiantes”…los nuestros, los tuxtepecanos, todavía no me remiten a los de Violeta. Pero algo es algo, dijera el que encontrar desea.
Estamos en un momento histórico, el parte aguas, el antes y después del movimiento estudiantil de marzo del 2013, siento no exagerar y sólo el tiempo lo podrá desmentir; no es el momento de enfatizar los elementos en que baso mi predicción, tiempo hay.
Las primaveras de jóvenes, como se ha dado llamar a las manifestaciones de estudiantes en los últimos años en el mundo, no habían hecho eco en la región de Tuxtepec ni en las universidades y sus funcionarios, ni en asociaciones de alumnos ni en nada que se le parezca; pocas consciencias aguijoneadas por la utopía, esa utopía que luego se escupe siendo adulto para no ser etiquetado, quedando el resquicio de pretender pasar por intelectual, porque suele suceder.
Esta no es una primavera Tuxtepecana, pese a que se da a días del fenómeno estacional. No es una protesta que demande calidad de la enseñanza. Es la manifestación de que se ha aprendido bien las lecciones, de que el genotipo del desmadre existe al igual que sus comadronas, que ya dije, somos todos.
Viernes de Tregua, mientras hay quien en su ignorancia se lamenta porque no se lleva a cabo el carnaval de la ignominia y de las miserias programado por él fétido útero, sin ver que estamos viendo el verdadero carnaval con sus comparsas y sus patrocinadores reales, sus cortes y sus quemas.
Me gustan los estudiantes de Tuxtepec, porque tal vez en esta tregua y el paro anunciado por parte de su madrastra, lean “La tregua” de Benedetti y les sean significativas dos ideas manifiestas en la obra:
- Tengo la horrible sensación de que pasa el tiempo y no hago nada y nada acontece, y nada me conmueve hasta la raíz…
- Es tan sólo un detalle, un episodio casi insignificante, eso lo comprendo bien, pero tuvo lugar en uno de esos momentos en que el dolor lo pone a uno exageradamente receptivo…
Dice la iguana, relojera del arroyo Moctezuma, que ya contará si “el genotipo del desmadre” se ubicará históricamente bien parido, en marzo del 2013; pero lo que me puede asegurar es que nunca una madrastra había sentido tanto orgullo por sus entenados…y que no comprende el por qué me gustan los estudiantes.








