Precaución: Si siendo mexicano considera que aprender a conjugar “malas palabras” es contrario a la buena educación, es probable que también crea que Octavio Paz escribió sobre el origen de la Chingada en su obra “El laberinto de la soledad” tan sólo porque tenía ganas de mentar la madre. De ser así le agradeceré su comentario en la siguiente liga originada en el año del 2008 (http://www.sabersinfin.com/artlos-mainmenu-89/692-i-chingar-a-la-madre-iir-o-no-ir-ihe-ahel-dilema.html) ahora que, si está de acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española en el uso de este sustantivo, adjetivo calificativo y verbo, o siente curiosidad de por comprender los contextos mexicanos que originan su uso, espero disfrute esta oda a la chingada y su curiosidad se vea satisfecha.
El poema a la Chingada, nos explica su autor Felipe Matías Velasco* es la respuesta a la incomodidad de una mujer que visitaba la región del sotavento, pues escuchando una plática entre los oriundos, manifestó su desagrado por la utilización de constantes e injustificadas “groserías” durante la conversación, ante esto, Felipe escribió la explicación para todo aquel que en el futuro escuchare el florido leguaje cuenqueño dándonos una llave para apreciar la riqueza cultural de la región y del país.
Comparto la forma correcta de conjugar el verbo chingar aportada por la Real academia de la lengua española: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=chingar sin embargo, la riqueza del contexto que da origen al uso del verbo es donde radica la utilidad y por ende, la riqueza del vocablo. En este sentido el poema dedicado a “La chingada” de Felipe Matías, nos presenta la vivacidad de los pueblos rivereños de río de las mariposas, el Papaloapan, que baña los estados mexicanos de Oaxaca, en su parte norte y a Veracruz. Esta región conocida también como “el sotavento”, hermana culturalmente a sus pueblos sin importar los límites territoriales, de ahí que en los municipios de Tabasco, Oaxaca y Veracruz que integran el sotavento, también conocida como la región jarocha, el uso de la palabra chingar con todas su posibilidades y variantes creativas, es parte de la expresión llana y sincera de la gente que está distante de las intenciones del uso que hacemos de ella en otras partes de México. Siempre los referentes que tengamos es lo que determinará la emoción que nos provoque el escuchar y/o pronunciar la palabra en cuestión: la chingada.
LA CHINGADA
Dizque del verbo “chingar”
es descendiente directa
¿en qué grado familiar?
tal vez su hija o su nieta.
Lo que sí se con certeza
su lugar de nacimiento,
la considero de casa
pues nació aquí, en Sotavento.
Y se ha hecho tan famosa
que se oye en todo México,
y de manera exitosa
acrecentó nuestro léxico.
Del habitante cuenqueño
es alimento del día,
en voz de los lugareños
ya no suena a picardía.
Pues con ella engalanamos
nuestro lenguaje sin par,
así el ingenio aguzamos
y empezamos “a chingar”.
El que es bueno, es un “chingón”,
así está clasificado,
el que es malo sin razón
ese es un vil “rechingado”.
Excelente es “chingonzo”
las tonterías son “chinguetas”
un golpe es un “chingadazo”
“chinga y chinga” es cantaleta.
“Chingonería” y “chingonada”
es algo de lo mejor,
si nos lleva “la chingada”
es cuando nos va peor.
Si diste…¡pues ya “chingaste”
!pues el que pega “chingó”
pero si acaso perdiste
te “chingaron” ¡sea por Dios!
Que mi verso es “chingolón”
¡carambas! Que más quisiera
me llegó la inspiración
y escribí estas “chingaderas”.
La “chingada” ¿qué será?
cuando hay enojo o rencilla
toma el lugar de mamá
y a todos…¡mandan con ella!
Felipe Matías Velasco.
Felipe Matías Velasco es presidente vitalicio del Instituo Cultural de Información del Sotavento Oaxaqueño, INCISO. Es el cronista costumbrista de San Juan Bautista Tuxtepec, México. Es artesano, poeta y filántropo del sotavento.








