3.1 México en cifras educativas
Si nos atenemos a la estadística oficial (que no informa que cerca de, por lo menos, un 3% de niños en edad escolar que no tienen ocasión de ejercer este derecho), descubriremos que al menos un 14 % de los que ingresaron a primero de primaria jamás la concluyeron , y que de los que concluyeron la primaria al menos un 5 % no ingresaron a la secundaria. La misma fuente nos dice que al menos un 14 % no concluyó la secundaria y de los que la concluyeron, 24 % no prosiguieron su educación.
Sin dudar de la objetividad de estos datos de 100 niños que ingresaron a primaria, 86 la terminan, 65 terminan la secundaria, 35 la educación media superior y 10 la superior la experiencia cotidiana hace ver cómo las escuelas con sus exámenes de admisión y la examinitis durante todos el curso, reprueban y alejan de las aulas cada año a un considerable número de educandos además de los que por otras razones las abandonan (indisciplina, no observancia de reglamentos a veces absurdos, cuestiones económicas, y otras).
La verdad es que el número de quienes no tienen accesoa la educación escolar o de quienes son explusados de ella, va formando un terrible hoyo negro que, además de quedar fuera del sistema educativo, no tiene garantía de encontrar trabajo, ya que más y más se exigen credenciales para tener acceso a él.
Si creemos en las estadísticas oficiales, sólo 6 de cada 100 estudiantes que iniciaron la primaria se titulan en el nivel superior de licenciatura o equivalente. Pero todo el sistema está creado y opera en función de esos seis, que por la cantidad de exámenes que han debido pasar así como los obstáculos intencionados para que abandonen los estudios que han podido superar, es de suponer que son los más aptos social, académica y culturalmente (¿?) ...
¿Qué educación depara el Sistema Educativo mexicano para las 94 personas que no se titulan? ¿Vale la pena tanto esfuerzo de mejora y calidad total para sólo 6 exitosos ? Esto sin contar con que quienes abandonan el sistema casi siempre lo hacen contra su voluntad, pero con hondo sentido de frustración y rebeldía.
3.2 ¿Qué nos depara el futuro?
Pero el futuro está aquí, tocando a nuestras puertas: como oportunidad o como amenaza. A nosotros decidirlo. Ante todo, debemos repensar nuestros conceptos educativos y a la luz de la educación permanente a lo largo de toda la vida, revisar qué significa el derecho a la educación y qué hacer para quienes están fuera del sistema.








