Vivir feliz con Dignidad (Artículo)
Minuto a Minuto

 

 

 

1 de mayo de 2022

 

ConoSER Bien

 

 

El filósofo griego Aristóteles es el autor de una de las frases más conocidas de todos los tiempos: “El fin supremo del hombre es la felicidad”. Convicción, que ha pervivido por muchos siglos. Para él, vivir como hombre significa elegir un objetivo y dirigir hacia él toda nuestra conducta.

Afirma el sabio griego que cualquier actividad humana tiende hacia un fin: nada se hace sin un objetivo que pretenda alcanzarse. Con esta premisa, Aristóteles llega a la conclusión de que el bien último del hombre es la felicidad. La felicidad la escogemos siempre, por encima de todo, a diferencia del honor, de la riqueza o del placer. La felicidad es autosuficiente y por sí misma hace que la vida valga la pena.

Nuestro filósofo considera que los bienes que nos aportan felicidad son: 1. Bienes externos: la riqueza, la fama, el poder o los honores; 2. Bienes del cuerpo: la salud o el placer y 3. Bienes del alma: la contemplación o la sabiduría. De todos ellos, el mayor bien será el que favorezca el pleno desarrollo de la esencia humana. Por eso, Aristóteles considera que los bienes del alma son los bienes por excelencia.

La felicidad es un estado emocional que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado el objetivo deseado, propiciando paz interior, una visión positiva de su medio y le provoca el trazar y conquistar nuevas metas . Vivir, es tomar decisiones, poner límites, saber decir NO, tener aspiraciones, fines, proyectos de vida, y hacer todo lo que de uno depende para alcanzarlos, es tener voluntad, empeño, perseverancia, paciencia.

El ser feliz es autorrealizarse, alcanzar las metas propias de un ser humano, es ser autosuficiente, valerse por sí mismo sin depender de nada ni de nadie, es experimentar placer intelectual y físico y conseguir evitar el sufrimiento en cualquiera de sus formas.

Y la pregunta obligada es: ¿Se podrá ser feliz cuando se atenta contra la libertad del Ser? Y aquí es donde entra la dignidad -del latín dignitas, significa excelencia, nobleza, valor: por lo que “digno” es lo que tiene valor y, por tanto, merece respeto-, que será tanto mayor cuando más la persona es “digna”.

Dignidad hace referencia al valor inseparable al Ser humano en cuanto ser racional, dotado de libertad y poder creador, pues los seres humanos pueden modelar y mejorar sus vidas mediante la toma de decisiones y el ejercicio de su libertad y cuando se siente restringido o limitado deberá de tomar las decisiones y actuar como le indique su parte más íntima, es decir, su Ser interior.

La dignidad se basa en el reconocimiento de la persona de ser merecedora de respeto, es decir, que todos merecemos respeto sin importar cómo seamos, ricos o pobres, inteligentes o tontos, negros o blancos, hombres o mujeres, siempre hay que tener respeto al ser humano.

El reconocer y tolerar las diferencias de cada persona, para que ésta se sienta digna y libre, se afirma la virtud y la propia dignidad del individuo, fundamentado en el respeto a cualquier otro ser. Suele decirse a menudo que al orgullo lo alimenta el ego y a la dignidad el espíritu.

La dignidad actúa escuchando en todo momento la voz de nuestro ser interno para alcanzar lo más bello y valioso del ser humano, como es el autorrespeto, sin olvidar el respeto por los demás.

La dignidad de un hombre libre y de buenas costumbres, parte de ser respetuoso de todo y de todos, que es leal y fraterno con sus congéneres, además de ser un hombre honesto, humilde, trabajador, tolerante y en especial generoso en los momentos buenos o en los momentos difíciles.

Estudiosos del tema recomiendan que el hombre debe caracterizarse por ser humano y ciudadano del mundo, en el sentido de que debe de respetar y hacerse respetar, y esto lo consigue por su forma de proceder en todas las circunstancias, en especial por su manera de afrontar las dificultades y siendo magnánimo en la fortuna y en el éxito, y humilde en la desventura.

Lo anterior, no quiere decir, y sugieren los especialistas, que el ser humano tenga que ponerse a la misma altura de quienes lo agreden o insultan, porque eso sería perder su dignidad, sino que con la magnanimidad de un hombre del mundo y de ser correcto y justo, por lo tanto, guardando un prudente silencio o retirándose oportunamente, impedirá que las situaciones se desborden.

Le invito, amable lector, a seguir las recomendaciones de los expertos, para vivir feliz y con dignidad.

 

Twitter @jarymorgado
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
conoSERbien; www.sabersinfin.com
next
prev

Hay 720 invitados y ningún miembro en línea