Mi último viaje
Minuto a Minuto

6 de enero de 2017

A mi regreso del viaje que hice en el verano de 974 por Europa, estaba muy feliz, con otra visión de la vida. Había conocido otro mundo muy diferente y vi que existían otras alternativas para continuar mi vida y no estar pensando en el novio que me había dejado. Me di cuenta de que tenía que seguir preparándome y conocer más.

También continué con la relación que había iniciado con Enrique Ake, quien trabajaba en su agencia de turismo y, por lo mismo, tenía muchas actividades y vida social y se la pasaba viajando al extranjero.

Cuando llegaba a la casa, se ponía a tocar la guitarra y a cantar, que era uno de sus hobbies, y alegraba a toda la familia. A mí solía dedicarme Ojos españoles a la hora del café, y cuando mi papá y mis hermanos se habían retirado de la mesa después de comer, mi mamá y él se ponía a cantar.

Enrique insistía en casarse en octubre porque era el mes con la luna llena más hermosa.

Me enteré de la convocatoria para inscribirse a una universidad de reciente creación; la UAM. Me interesó y solicité la ficha para el examen de admisión. Cuando le platiqué a Enrique, le dio mucho gusto saber que quería seguir estudiando y él me dio todo su apoyo.

Enrique era muy alegre, trabajador, bohemio, amiguero y cantaba en diferentes bares de la ciudad, coqueto con todas las mujeres, conquistador. Por todo esto yo no estaba muy segura de quererme casar, además de pasar largas temporadas sola por sus continuos viajes. No estaba segura tampoco de haber olvidado del todo a Fernando.

En agosto me avisó que se iba de viaje nuevamente por más de un mes a Europa por cuestiones de trabajo, pero me prometió que sería "el último viaje que haría". Surante su ausencia yo me preparaba para el examen de admisión a la UAM.

Recibí cartas y postales todo el tiempo, me platicaba del recorrido y de las buenas regalías que había recibido en Brujas y en Holanda. Que ya se quería regresar porque me extrañaba mucho.

Estaba terminando de leer una postal que acababa de llegar, cuando me avisan que el hermano de Enrique me quería ver. Me extraño que me buscara. Lo hice pasar, lo vi muy serio, triste, y me dijo que me daría una mala noticia: Enrique había tenido un accidente y, desgraciadamente, había fallecido. Contesté que eso no podía ser cierto, que acababa de recibir una tarjeta postal, confirmé que tenía fecha de días atrás y el accidente había sido el día anterior, le argumenté que eso no podía ser, que debía haber un error; no entendía nada. Entonces me explicó que viajaba de Florencia a Roma al medio día, que estaba haciendo mucho calor y todos los pasajeros que viajaban con él se quedaron dormidos.

Mis papás, que estaban en la casa, me consolaban, todos estábamos consternados, sorprendidos de la manera en que había muerto. El autobús, al rebasar un camión, chicó con él y, al frenar bruscamente, Enrique se estrelló contra el parabrisas, pues iba sentado en el lugar del copiloto, y rebotó en el respaldo del asiento y se desnucó. Murió instantáneamente. No sintió nada porque iba dormido. Fue el único pasajero que falleció.

Una vez que me tranquilicé un poco, el hermano de Enrique me pidió ayuda para trasladar el cuerpo. La compañia terrestre para trasladar el cuerpo. La compañía terrestre para la que trabajaba, Petra, no quería hacerse responsable. Entonces, una amiga de la familia, Ana Elena, me ayudó. Le habló al abuelo de su esposo, quien llamó a la Secretaría de Turismo y, en menos de 10 horas llegó embalsamando el cuerpo.

Después de todas las ceremonias religiosas, le entregué a su familia las cosas que Enrique me dejó.

Cuando ya estuve tranquila en mi casa, en mi cama, escuchaba en la noche a Enrique que me cantaba como todas los días. Me quedé pensando y sintiendo una más ese hueco, ese hueco, ese vacío en el corazón y en el estómago. Ya no estaba conmigo. Recordé que me prometió que ése sería "su último viaje" y, desafortunadamente, así fue.

En el mes de septiembre empezaron las clases en la UAM. Inicié una nueva aventura llena de experiencias, de nuevos aprendizajes y de gente nueva, de lo que les contaré en el siguiente capítulo.

Imagen: eltiempo.com

Sweet, Distrito Federal.