Poder adquisitivo y capacidad de ahorro es lo que más afecta la inflación
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10 de mayo de 2022

Cualquiera que sea su tipo, la inflación siempre impacta la capacidad de adquirir bienes o servicios en los hogares, empresas y Estados; además, al tener que gastar más dinero, sobra menos para ahorrar o invertir.

De otra parte, para los actores financieros la inflación se convierte en un enemigo porque cuando el dinero pierde valor en el tiempo, se pierden retornos o ganancias.

El profesor Diego Guevara, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que la inflación es el aumento generalizado y sostenido de los precios de bienes y servicios en un país durante un periodo de tiempo sostenido, normalmente un año.

Las oficinas de estadística de los países construyen una canasta de los bienes y servicios más representativos o fundamentales para una sociedad, como los alimentos, el transporte y la vivienda.

“A partir de esa canasta se empieza a construir un indicador que muestra el cambio en los niveles de los precios; por eso cuando se habla de inflación, el ciudadano suele relacionarlo con un alza de precios”.

En la mayoría de los países, la medida de la inflación toma como referencia el índice de precios al consumidor (IPC). En el caso colombiano, el cálculo y la publicación de dicho indicador son realizados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).

Precisamente, el pasado jueves 5 de mayo el DANE reportó que en abril de este año la variación anual del IPC fue del 9,23 %, es decir 7,28 puntos porcentuales mayor que la reportada en el mismo periodo de 2021, cuando fue de 1,95 %. Además, se trata de la inflación anual más alta desde julio de 2000, cuando el dato llegó al 9,29 %.

Efecto de pandemia, entre las causas

Entre las causas más habituales de la inflación se encuentran: una excesiva emisión de papel moneda; cambios en la demanda de los bienes y servicios; cambios en sus costos de producción, y menos demanda de dinero, que surge de la desconfianza de los ciudadanos.

El experto señala que “la inflación se puede dar tanto por la oferta como por la demanda. Una inflación jalonada por la oferta significa que los costos de producción, de transporte o de las materias primas se elevan, y ese aumento se transfiere a la canasta”.

“Por ejemplo, el estado inflacionario de varios países de Occidente es una de las principales consecuencias de la pandemia; con la reactivación económica se han visto afectadas las cadenas de suministros, lo que ha generado escasez de materias primas, que afectan los precios de los bienes y servicios en todo el mundo, situación que está destinada a convertirse en uno de los retos más grandes a resolver en 2022”.

“Justamente los precios que más están subiendo son los de los alimentos y la energía, situación que afecta más a las personas que han visto reducidos sus ingresos, porque el poco dinero que tienen lo gastan básicamente en alimentos”.

Con respecto a una inflación por la demanda, el docente explica que “esta se da cuando muchas personas salen a comprar bienes y servicios de manera desbordada, lo cual también incrementa los precios”.

Muy pronto para hablar de estanflación

Al hablar de inflación se suele usar cierta terminología para describir sus diferentes formas de variación, algunas de las cuales son:

Deflación: es la disminución de los precios, es decir inflación negativa. Japón es uno de los países que afronta este problema desde hace varios años.

Hiperinflación: es el aumento de los precios en más del 1.000 % anual, lo cual provoca graves crisis económicas, ya que el dinero acaba valiendo prácticamente nada y el precio de los bienes y servicios resulta excesivo. Un ejemplo de este fenómeno lo afronta Venezuela.

Estanflación: se puede producir en épocas de crisis económica y conlleva el aumento de la inflación y el desempleo a la vez que hay un estancamiento del PIB.

Frente a las proyecciones de la economista Carmen Reinhart, vicepresidenta sénior y economista en jefe del Grupo Banco Mundial, quien advirtió recientemente que varios países latinoamericanos, entre ellos Perú y Colombia, estarían en riesgo de estanflación, el profesor Guevara afirma que “es muy pronto para afirmar que el país podría entrar en un periodo estanflacionario”.

“En este periodo de reactivación económica, aunque lentamente, el país ha crecido más que otros de América Latina, por lo que no se darían las condiciones para hablar de estanflación”, concluye.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co
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