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martinez garcilazo.jpgEPIFANÍA

Por: Roberto Martínez Garcilazo*

 

Para Miguel, Alejandra e Isaac

a

Lo escribió Rodolfo Hinostroza (Huaraz, Perú. 1941) en Contranatura, en la célebre Imitación de Propercio:

II

Los imbéciles han renunciado al Poder: yo

me confieso imbécil.

Ese juego pragmático y salvaje

por el que bramo y huyo, cosa en la cual

he quemado la mitad de mi juventud

por aceptar Tu Realidad,

oh, César

(...)

 

Cantaré a la risa

y al ridículo: esas son cosas ciertamente inmortales

no tu poder, no tu barbarie, oh César.

(...)

Oh, César, van llegando tus panfletos:

“Si no te ocupas de política

la política se ocupará de ti”

puro chantaje.

(...)

Para arrasar el Poder

Se precisa el Poder: yo buscaré el Tao & Utopía

Oh, César,

no me sueltes a tus perros de presa

la otra margen quizás no he de alcanzar

quizás me turbe

la contemplación de la belleza

y quede detenido otra vez detenido por un cuerpo

sensible a la virtud de un río

qué fueron sino rocío los prados

qué fueron sino verduras de las eras

y pasaron miserablemente sus días en la tierra ....

a

Sucedió el pasado lunes 29 de octubre, el día de San Miguel Arcángel, el día del santo de mi hijo mayor. Iba yo manejando por la 7 oriente y llevaba abajo  el vidrio de la puerta derecha del auto –algo inusual, algo no acostumbrado, unos instantes antes, de repente, sentí el impulso y abrí la ventana. Avanzaba despacio, la calle estaba vacía, cuando escuché un zumbido dentro del auto. Volteé: prodigiosamente suspendida ante mis ojos, una gran libélula flotaba frente a mi cara. El sonido de sus vertiginosas alas era como un prestísimo de violín endemoniado.  La libélula volaba dentro de mi auto. Vi con detalle su esferoide cabeza roja. Zumbó como supongo se ríe una libélula y salió por la ventana.  Se adelantó diez o quince metros y regresó viniendo de frente al parabrisas del auto. Unos centímetros antes del impacto volvió a reír y súbitamente se elevó y desapareció.   

a

Escribe Calasso, en La locura... , que varias son las formas de la ninfa: un lugar, una doncella, un dragón o un insecto. Esta última morfología es, junto a la de la doncella terrible, la más frecuente.  Puedo –recordando otra vez ese episodio- conjeturar que la ninfa cantó para mí aquel día. Asocio libremente: cantan las sirenas, Odiseo atado al mástil de la nave lucha furioso por liberarse. La mar es procelosa.

a

La vida siempre es elección. Salud y gracia.

* Roberto Martínez Garcilazo es director de Literatura, Ediciones y Bibliotecas de la Secretaría de Cultura del Estado de Puebla, México.

 

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