EL ZARCO. IGNACIO MANUEL ALTAMIRANO. SÍNTESIS
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foto_elda_ruiz.jpgEL ZARCO

IGNACIO MANUEL ALTAMIRANO

Síntesis de la obra.

Por: Elda Ruiz Flores*

Sin duda alguna hablar de Ignacio Manuel Altamirano es hablar de una parte de la historia de México, quien con sus poemas y escritos retrató de manera literaria las últimas décadas de 1800.

Altamirano nace en la ciudad de Tixtla Guerrero, el 13 de noviembre de 1834.

Inició sus estudios básicos de forma tardía, pero  tal fue su empeño, que fue becado en gran parte de los mismos por el escritor, poeta, periodista de combate, abogado, político e ideólogo liberal Ignacio Ramírez Calzada, mejor conocido como El Nigromante, quien nació en San Miguel el Grande, hoy San Miguel de Allende, Guanajuato, el 23 de junio de 1818 y fallece en 1879.

 

 

Ignacio Manuel Altamirano estudia la carrera de leyes, y debido a la situación política del país y en congruencia con sus ideales, toma parte en la Revolución de Ayutla, en la guerra de Reforma, como combatiente y a través de artículos a favor del citado movimiento, también participó en el sitio de Querétaro contra la intervención francesa.

Fue magistrado de la Suprema Corte de Justicia, oficial mayor de la Secretaría de Fomento, diputado, cónsul en España y representante de México en diversos eventos de carácter internacional, funda junto con don Ignacio Ramírez y Guillermo Prieto, el periódico El Correo de México. Posteriormente, reúne a escritores, tanto liberales como conservadores, para crear la revista literaria El Renacimiento, con el objetivo de dar nuevo impulso a las letras nacionales.

Altamirano nos deja un gran legado con sus escritos de género narrativo: Clemencia, considerada como la primera novela moderna de México; Navidad en las montañas y El Zarco.

Cabe hacer mención que Nicolás, uno de los personajes principales de El Zarco, reúne todas las cualidades con las que se identifica el mismo Altamirano.

Esta novela, El Zarco, ya fue llevada a la pantalla grande, filmada en México y protagonizada por Pedro Armendáriz.

Manuel Altamirano muere el 13 de febrero de 1893 y su cuerpo descansa en paz en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

La obra lleva por subtítulo Episodio de la vida mexicana de 1861 a 1863. Se trata de una novela inspirada en hechos reales, y tomada del natural en cuanto a las principales figuras y a las costumbres de la época. A pesar de ello, son muchos los toques románticos en que abunda la obra. El argumento es sencillo y está desarrollado con gran habilidad hasta su desenlace, por cierto que El Zarco es considerada como la primera novela romántica de la era moderna.

En la hacienda de Altihuayán vive, con su madre, la linda chica Manuelita. Ardiente e imaginativa, que menosprecia al buen Nicolás, el herrero enamorado de ella, quien ama al Zarco, jefe de una banda de bandoleros que en el aquel entonces acampaban en el territorio mexicano, aprovechándose de las circunstancias que creaban las luchas políticas.

Manuelita desprecia a la raza india a la que pertenece Nicolás. Aunque la bondad de éste y sus rectas intenciones son comprendidas por doña Antonia, madre de la chica, que favorece las pretensiones del herrero, pero con ello no hace más que atraerse la hostilidad de su hija.

La pasión del herrero se exacerba con los desdenes de su amada, pero acaba resignándose y sufre en silencio. Doña Antonia forcejea durante algún tiempo para que su hija modifique sus sentimientos hacia Nicolás, pero Manuelita no cede. Es de un temperamento fuerte y voluntarioso que se mezcla con la coquetería y la astucia y por si fuera poco se une con una buena dosis de romanticismo, que la hace considerar al capitán de los "plateados"—que así se llama a la banda del Zarco—, que es además fanfarrón y buen mozo, como una especie de héroe. Por otra parte, Manuelita no pierde el tiempo, arreglándose ingeniosamente para hacer frecuentes escapadas nocturnas y entrevistarse con el Zarco, que la hace su amante.

En vista del fracaso de sus ardides para que su hija acepte a Nicolás, doña Antonia rápidamente decide su traslado a México; pero Manuelita, al conocer los planes de su madre, huye con el bandido en la víspera del viaje. Fue tan terrible la impresión de este desacato, que doña Antonia muere a los pocos días. Mientras tanto, el fiel Nicolás, ansioso de vengar la afrenta y la muerte de su patrona, se une a los que persiguen a los "plateados". Pero como siempre sucede en nuestro país, son vencidos por los maleantes.

Manuelita, en su vida con los bandoleros, comprende la terrible equivocación en que ha incurrido. Su amante se muestra entonces como es, un hombre violento, cínico y salvaje, que no la quiere más que como mujer de placer. Entre los "plateados", que la tratan como a una mujerzuela, solamente reinan la codicia y el crimen. Sin embargo, siempre alucinada por el Zarco, no deja de amarle. Sin embargo, Nicolás reacciona saludablemente, gracias a los sentimientos que despierta en él su noviazgo con otra bella muchacha de nombre Pilar.

Las fechorías de los "plateados" prosiguen. Pero don Martín Chagoyán, cuya familia ha sido víctima de ellos, solicita la autorización del presidente Juárez para organizar con los campesinos de la región una ofensiva a sangre y fuego contra el Zarco y los suyos. Obtenida la autorización del benemérito, no tardan en sorprender a los malhechores, justamente cuando se disponían a atacar el cortejo nupcial de Pilar y Nicolás. Chagoyán, entonces,  manda a ahorcar a los principales cabecillas y al Zarco lo cuelga de un árbol al pie del cual celebraba el jefe de los "plateados" sus nocturnas entrevistas con Manuelita. Ésta fallece al poco tiempo, presa de remordimientos y, sobre todo, por la muerte de su amante. El carácter de Manuelita está admirablemente sostenido. Y es, hasta el final, que la mujer un día dijo: "Yo no quiero casarme. Yo quiero ser la querida del Zarco, el ladrón."

Ignacio Manuel Altamirano mezcló a su obra la alusión a hechos políticos, que ocurrieron en aquel agitado periodo de la historia mexicana, de modo que ésta viene a dar ambiente y a servir de fondo a la trama novelesca.

 

Hasta la próxima, y recuerda que “Un mundo sin libros es como un cuerpo sin alma”

*Elda Ruíz Flores (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es licenciada en Periodismo y Comunicación Colectiva, y  Coordinadora  de Difusión Cultural en la Universidad Pedagógica Nacional U 211 Puebla; colabora en los programas de radio: Sexo Sentido e InteligenciaSexual.com

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