MÁS SOBRE EL AUTOR: MANUEL PUIG
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MÁS SOBRE EL AUTOR: MANUEL PUIG
Segunda Parte
Jorge Zago*


La Semana de Autor sobre Manuel Puig se celebró en Madrid del 24 al 27 de abril de 1990 en el Instituto de Cooperación Iberoamericana

 

En la madrugada del domingo 22 de junio de 1990, murió en Cuernavaca, México, el escritor argentino Manuel Puig. Tres meses antes de esa fecha había recibido en Madrid su homenaje más sincero en España.
    El Instituto de Cooperación Iberoamericana le dedicó una de sus ya instituidas "semanas de autor", cuyo contenido recogemos aquí. Lectores tempranos y atentos de su obra como Luis Goytisolo, Pere Gimferrer, Luis Suñen, entre otros, debatimos durante tres días sobre la desacralizada literatura de Puig, sobre sus vinculaciones cinematográficas, ya como guionista ya como autor de novelas traducidas al discurso fílmico...
    Sentado a mi izquierda, en el salón de actos del Instituto de Cooperación Iberoamericana, Puig me miraba durante mi intervención con un rictus de desacuerdo. Mi personal recorrido por su obra iba a ser rebatido.

Coloquio.
Néstor Almendros:
    Bueno, pues ahora, creo que podemos permitir a la gente hablar.

Un espectador de entre el público.
La característica más llamativa de su obra novelesca es más la ausencia del narrador que la presencia del cine. La mayor parte, digamos, de las novelas se componen de diálogos y cartas. Me refiero a Cae la noche tropical y a Maldición eterna a atiende a estas páginas. Los personajes se revelan en el contexto según lo que dicen. La pregunta es la siguiente: ¿piensa usted que el diálogo es la mejor forma de dar a conocer un personaje?

Manuel Puig:
En mi primera novela el protagonista era yo de niño, y como ya dije: "basta, ya con una novela basta, mi voz ya la explotaré", y creo que una de las razones principales de esta ausencia del narrador es que mi voz, mi propia voz, me aburre no me interesa. Yo estoy más interesado en oír la voz de los personajes. Yo con el aburrimiento tengo mala relación, no lo tolero; entonces, cuando encuentro un personaje interesante que, de algún modo, comparte algún problema profundo conmigo, ahí ya hay posibilidad de un protagonista de novela, y con el pasar del tiempo las voces han dominado mis libros, incluso, El beso de la mujer araña no iba a ser todo diálogo, estaba previsto que iba a utilizar otros recursos literarios pero no pude hacer callar a esos dos personajes. Estaba previsto el primer capítulo de diálogo y el segundo ya era otra cosa. Y no; me pareció que ellos contaban la historia mucho mejor que otro narrador en el que yo me infiltrase. Claro que estas voces están filtradas, sí, hay una subjetividad inevitable en todo esto pues son recuerdos míos. Elijo que cosa colocar allí de mis recuerdos, pero es siempre una fascinación por la voz de otros.
Otro espectador entre el público.
Volviendo poco a la idea... usted dijo que la había hecho con la versión made in USA.
Manuel Puig:
Yo ví la película sólo la primera vez en una cabina de proyección me pareció horrible, me pareció la verdad, desmayada. William Hurst hacía una cosa que no tenía que ver mucho con el personaje. No me gustó nada. Después que la vi como publicó en encantó el efecto que la película tenía en el público; pero les voy a contar ciertas intimidades de la gestación de la película para que, un poco más, me acompañen a mí como autor que va a ver su película.
    Babenco había tenido un éxito, había ganado un premio en Estados Unidos y le gustaba mi novela. Empezó a hablar con productores, nadie se interesó. Pero se cursó en una cena con Burt Lancaster había leído este libro, y oyó que se hablaba de eso, y a Burt Lancaster le dijo: "yo haría Molina encantadísimo" ya, en esa época, tendría unos 70 años. Babenco ya había tratado de todos modos de conseguirse dinero y no lo había conseguido... pensó "con Burt Lancaster ¡bah! Empezar por lo menos a proyectar me llama y me dice: "bueno, que te parece si es un pintor americano que vive en Río y que está ahí en el puerto pintando marineros y por eso es viejo y recuerda algo..." Entonces, yo ya había afirmado algún papel y ya era demasiado tarde, ya estaba en manos de eso. Se cambió un poco el guión, la idea que se tenía, y pensaron en Raúl Juliá, que tenía cuarenta y algo años, en vez de un muchacho de 26 como es el guerrillero. Opusieron uno de cuarenta y algo para acercar lo más alertas de Burt Lancaster y Juliá aceptó, le gustó la idea de la película. Y cuando está todo casi listo Burt Lancaster enferma, tiene una operación a corazón abierto y sale del proyecto. Así que Juliá dice: "¿Qué pasa? ¿Se acabó todo?". Juliá, antes de que El beso de la mujer araña, había hecho algunas películas con mala crítica. Se decía siempre lo mismo: "gran actor del teatro que no se encuentra bien en la pantalla". Entonces él dice a Babenco: "ay, hoy me habló un amigo deprimido de Londres por qué dos películas que parecía que lo situaban definitivamente han andado muy mal, está medio suicida..." “¿Quién es?” Y contesta: "William Hurst”. Entonces me llama Babenco y en el ínterin alguien había creído que era John Hurst el otro. Me llama y me dice: "no, es William Hurst", y digo: “pero William Hurst es un muchacho - en esa época tenía treinta y pico de años, tenía como diez menos que Juliá-, entonces, el personaje en vez de tener 20 años más, como en la novela, tenía diez menos. Y él propone: "pero dicen que es buen actor", yo digo: "pero es un hombrazo, ¿cómo va ser, cuando justamente Molina es la ausencia de cuerpo? El niega a su cuerpo, no quiere aceptar su cuerpo de hombre, es la base. Es la negación del cuerpo, ese hombre no tiene cuerpo". Entonces me dice: "mira Manuel, yo ya tengo mucho tiempo en esto, de algún modo hay que hacer la película", y yo le digo: "esto es un disparate, los odio a todos ustedes, son unos chapuceros, hacen cualquier porquería con tal de filmar, yo tengo un cuidado infinito en caracterizar un personaje, ustedes lo saben, le dan un cuerpazo" entonces llaman a William Hurst en su depresión y le cuenta la historia. Ahora viene el asunto, y espero no ha ya ningún periodista, y que si lo hay no lo cuenten por qué yo me siento así como incómodo, pero no puedo aguantarme de contarlo, porque es una cosa tremenda.
    Entonces, a William Hurst le cuenta la historia y dice: "yo voy y no cobro nada, les cobro después por porcentaje, me parece fantástico". Entonces llega y se empieza a filmar y nos encontramos y yo vi que el hombre estaba muy nervioso, entonces digo: "¿por qué está tan nervioso?", y nadie me quería decir. Entonces hubo un indiscreto que me dice. "Es que no leyó la novela y lo peor es que no la quiere leer porque ya tiene su idea y ya le nació un personaje que él lo siente, e hicimos un ensayo y está fantástico y es un hombre muy neurótico que no lo podemos toquetear con más cosas y no le hemos pagado un centavo, y le mandamos boleto de clase económica, no lo toque es que se nos va".
    El gran éxito de la película fue, yo creo, la actuación de él, de William Hurst, que hizo una creación; pero es su creación, a partir de una historia que le contaron. No es el personaje. Pero, gracias a ese modelo de escrupulosidad en la elaboración, casting y demás, yo he llegado a una cantidad de lectores que no me la soñaba porque la película dio  a la novela una difusión muy especial. Así que ya ven que los caminos que unen a un autor con sus lectores pueden ser bastante tortuosos.

(...) Néstor Almendros:
Bien: ¿alguien más?

Otro espectador de entre el público.
Vuelvo sobre la temática del cine. En la novela, El beso de la mujer araña, Molina le cuenta muchas películas muchas películas a Valentín. Sin embargo, en el cine hay la restricción y solamente queda una de ellas. ¿Hubo algún acuerdo entre Babenco y usted para elegir la que colocaron dentro del texto cinematográfico?

Manuel Puig:
Si, si les cuento más chismes. En el cine no se podían contar más de seis películas como se cuentan en la novela, no había tiempo. Entonces, yo sugerí una, contar una sola como ya había sucedido en la adaptación teatral. Pero en la adaptación teatral habíamos elegido la mujer pantera, Cat people, y eso no traía ningún problema de copyright porque era contar en el escenario una película, no importaba que se contará una película existente, eso no infringía ningún derecho de autor. En cambio, si elegíamos de nuevo Cat people y la refilmábamos, eso sí, eso no se podía hacer porque no teníamos los derechos, además acababa de refilmar Paúl Schraeder, lo había hecho con Nastassia Kinski otra vez y la cosa era muy complicada. Insistieron en que podía ser ésta pero tratar con la RKO, que ya no existía, y que esto y que lo otro, bueno, era muy difícil conseguir esos derechos...

Otro espectador de entre el público:
En sus novelas, el padre está totalmente ausente, por ejemplo en El beso de la mujer araña. Esos personajes, digamos, están muy atados a las figuras maternas. Molina, Larry, de Maldición eterna a quien lea estas páginas.
Al contrario, la madre funciona en su obra novelesca como un personaje muy afectivo. El caso, por ejemplo, de Josemar. Quiero saber si esa presencia positiva de la madre no es un homenaje a la madre de autor.

Manuel Puig:
Sí, yo ya he dicho que siempre las situaciones que me llevan, los personajes que llevan a contar una historia, de algún modo tienen que ver con mis problemas y, por desgracia, en mi época, estaba la figura paterna. Por reglas del machismo, tenía que mantener cierto... ¿cómo decirles?, el hombre tenía que reprimir mucho la expresión de sus sentimientos por qué eso no era considerado masculino.
Entonces, con eso yo no estaba de acuerdo. Las mujeres tenían permiso para expresar más libremente el afecto y esto me pareció siempre un problema. Yo lo vi en mi casa. Entonces eso estaba siempre presente. Mi papá era la persona más afectiva del mundo pero se sentía obligado a seguir ciertos esquemas, a mí lo que más me molestaba de eso es que él sufriera. Yo veía que se sentía como dentro de una coraza, que él era mucho más blando de lo que quería mostrarse, mientras que  mi mamá tenía toda la libertad de expresar lo que sentía. Entonces. Ya no es que sintiese tanto la falta de él, pero veía que dentro de ese personaje él no se sentía cómodo. Claro que esto yo no lo veía claramente. Sentía que había en el aire una incomodidad y esto está siempre presente en mis novelas...


Bibliografía:

 
•    Amícola José, Manuel Puig y la tela que atrapa al lector, Buenos Aires, Grupo editor Latinoamericano, 1992.
•    Debove Juan Pablo, La forma del destino sobre El beso de la mujer araña de Manuel Puig, Argentina, Beatriz Viterbo editora, 1994.
•    Freud Sigmund, “Tres ensayos para una teoría sexual”, en Obras completas, Madrid, Biblioteca Nueva, 1973, 3 tomos.
•    -------------, “Sobre algunos mecanismos neuróticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad”, en Obras completas, Madrid, Biblioteca Nueva, 1973, 3 tomos.
•    García Ramos Juan Manuel (Coord.), Manuel Puig. Memoria de la Semana de autor Manuel Puig (Madrid 24 al 27 de abril de 1990), Madrid, Ediciones de Cultura Hispánica, 1991.
•    Manrique Jaime, Maricones eminentes, Madrid, Editorial Síntesis, 1999.
•    Otero-Krauthammer Elizabeth, The psicosexual unity in the narrative of Manuel Puig, Tesis para optar por el grado de Doctor of Philosophy, New Jersey, State University of New Jersey, 1987.
•    Puig Manuel, Bajo un manto de estrellas y El beso de la mujer araña, Barcelona, Seix Barral, 1983.
•    Puig Manuel, El beso de la mujer araña, Barcelona, Seix Barral, 1976.
•    Puig Manuel, El beso de la mujer araña. Edición crítica, José Amícola y Jorge Panesi (Coords.), Barcelona, Fondo de Cultura Económica / ALLCA XX, 2002, (= Archivos, 42).
•    Santesteban Luisa, Lo femenino en la cultura popular en El beso de la mujer araña y Pubis angelical, Tesis para optar por el grado de Master of Arts, Houston, Rice University, 1987.

*Jorge Zago es psicoanalisista y director teatral.
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