PEPE ÁLVAREZ ES UN LOCO
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alejandro tamariz campos.jpgPEPE ÁLVAREZ ES UN LOCO

Por: Alejandro Tamariz Campos*

 

Pepe Álvarez no le debe nada a nadie, una de sus cualidades es cumplir con sus deberes, sin que haya adeudo sin pagar, ni deudor que se duela de cantidad alguna, ni grande ni pequeña.

 

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Pepe Álvarez tiene convicciones, y cuando ha estado encumbrado en el poder, ha servido con honradez al servicio público, sin ser servil al que corrompe, al que medra, al que de manera oportuna utiliza para beneficio propio lo que es público, y nunca ha sido pelele de nadie, aunque le haya costado su trabajo, su libertad y su carrera ascendente.

 

Pepe Álvarez ha defendido lo que ha creído justo, y esta decisión le ha costado, a veces muy caro, posiblemente se ha equivocado, lo más seguro es que se equivocó, pero siempre escogió lo que creyó bueno y apegado a la ley, y cuando la ley estaba equivocada, trató de cuadrar lo que legalmente era incorrecto, con lo correcto y aparentemente ilegal, sin importar la forma, cuando el fondo es lo que interesaba.

 

Pepe Álvarez siempre cobró lo justo, y siempre cumplió con su trabajo, sin que se le pueda señalar lo contrario, a menos que sean los reclamos de algunas gentes, de obligarlo a lo imposible o a lo que nunca les prometió, porque nunca lucró con las fantasías ni los sofismas de sus clientes, siempre se apegó a la realidad, y este hecho le hizo dejar muchos casos, no por incompetencia, si no por imposibles e improbables, y nunca cayó en la tentación de la estafa y de la mentira, aún en las épocas más difíciles, cuando lo más cómodo era el engaño, y lo más difícil era dejar el asunto, a costa de la falta de trabajo.

 

Pepe Álvarez nunca lucró con las injusticias, ni se prestó a los fraudes ni a los chanchullos, aún y cuando importaban grandes cantidades de dinero y de poder, a sabiendas de que esto afectaba su economía, y que posiblemente marcaba como fue, un futuro de vivir al día, en el incierto y en la pobreza, y que esto es visto, como falta de talento y como ausencia de triunfo y de fortuna, porque quienes han lucrado lo ven con desconfianza, como si el tener supliera el ser, y así muchos colegas tienen lo que el no, porque para tener había que dejar de ser un hombre de principios.

 

Pepe Álvarez se bebió el dinero que se ganó honradamente, en varias libaciones a Baco, sin importar las críticas y envidias que esto despertaban, porque fue su decisión tomarse de un par de tragos la vida, sin escatimar el gusto y la alegría de vivir, de ser y de estar con lo amigos, pero sobre todo sin dejar de cumplir con su familia y demás deberes que siempre estuvieron cubiertos.

 

Pepe Álvarez siempre fue responsable, sin que la humedad del licor le haya hecho presa de iniquidades con sus deberes para con su familia, cumplió y cumplió bien, por el contrario, a cada trago fue destilando su vida, y combinando su trabajo y su gusto en el gran alambique de la vida, sin que exista reclamación en contrario, y sin que el sentimiento de culpa haya llegado por esta causa algún día, y quizás, sólo de vez en cuando apareció una enorme sed, que posiblemente no ha podido saciarse.

 

Pepe Álvarez fue un melómano empedernido, coleccionista de cualquier tipo de música, amante de la buena música, de la música griega y de la rusa, y de alguna que otra rareza que siempre estaba en su fonoteca; recuerdo que alguna vez nos gastamos media noche para buscar una canción llamada “cariño nuevo”, y ya casi de madrugada la encontramos, y cuando la encontramos se le oyó decir, -“ya ven como si estaba”.

 

Pepe Álvarez viajó mucho, con un amplio kilometraje en territorio nacional, no sé si al extranjero, pero sus pasos desandaron los caminos del norte y del sur del país, con una colección de fotos de hermosos paisajes, como atrapando su memoria de recuerdos en unos álbumes que se han quedado en un cajón olvidado donde nadie las mira.

 

Pepe Álvarez habla con fantasmas, cuando la conciencia es minada por los tragos, de repente empieza a hablar con las paredes, e incluso los que estamos con él somos ignorados, y les grita y les reclama quién sabe qué cosas, como si se presentaran de repente todos aquellos con los que tiene necesidad de externarles una mentada de madre que se había quedado reprimida, y a veces, también recibe llamadas y las realiza, no a sus fantasmas, si no a personas de carne y hueso, confusión que a veces le sale cara, no por la cuenta del recibo telefónico, si no por perderse entre las ficciones y las realidades.

 

Pepe Álvarez fue en su pasado algo de lo que se ha contado en estas líneas, y sabe que se encuentra en un estado de su vida madura, enfrentando la realidad de los elotes mal comidos, y pagando las facturas de sus actos y omisiones, sabiendo que el cuerpo en el tiempo y el espacio gasta su vida durable, sin temerle a la muerte.

 

Pepe Álvarez fue y sigue siendo un buen amigo, y quizás el adjetivo calificativo que le quedaría mejor es ese que le oí decir en una tarde de ron en su casa, “Pepe Álvarez es un loco”, de su propia  y viva voz.

 

Cosa en la que estoy de acuerdo, porque no solamente ha sido mi maestro, y mi amigo, al que no le puedo hablar si no es de Usted, por el enorme cariño y respeto que le tengo, ya que a pesar de que hace treinta años le diagnosticaron seis meses de vida por problemas en el corazón, con la Diabetes que soporta, y alguno que otro achaque más, todavía queda Pepe para rato, y puedo decir que es y sigue siendo, como lo dice el mismo:…Pepe Álvarez es un loco…

 

* Alejandro Tamariz Campos egresado de la Facultad de Derecho de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, combina la pasión por la pintura y las letras con el ejercicio profesional.

 

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