- INTELIBELLEZA -
SUEÑO ABSURDO
Isabel Specia Cabrera*
Cada día es más común escuchar y ver que estamos acabando con miles de especies animales y vegetales en aras de nuestro supuesto desarrollo. Ya no nos conformamos con dañar a la tierra, sino que hemos buscado la forma de llenar al espacio con grandes cantidades de basura. ¿Hasta dónde queremos llegar?
Pensando que tal vez, los matrimonios gay lleven a la reducción importante de nacimientos, pues todos querrán adoptar a los que han nacido en condiciones poco gratas, me imagino que el número de malos habitantes (humanos en general) se vería reducido significativamente.
La idea de que un matrimonio perfecto es un hombre y una mujer ha quedado superada a partir de las manifestaciones y reconocimiento de la comunidad gay, quienes con toda razón reclaman su derecho a vivir como lo que son, seres humanos. Bien, esta comunidad será quien eduque a esos pequeños y tal vez, sólo tal vez, les transmitan su preferencia sexual acabando así con las parejas heterosexuales, definitivamente la especie en extinción, seríamos los humanos.
Pareciera un tanto irónico este sueño provocado por las declaraciones del papa Benedicto XVI, en las que condena la legalización del matrimonio entre homosexuales, argumentando que “el matrimonio entre personas del mismo sexo, al igual que el cambio climático, amenazan la creación”. Pero bueno, creo que omitió comentar que hay algunos otros aspectos importantes y sobre todo acciones no tan bien vistas por parte de la iglesia que también atentan contra la creación, pero por supuesto no es de ello de lo que quiero escribir, eso no me corresponde.
Creo que sería bueno cuestionar a los pequeños, susceptibles de adopción, si prefieren un padre y una madre para formar una familia o si están de acuerdo en establecer un vínculo familiar con dos papás o dos mamás. La respuesta de esta población tal vez nadie la sepa, pues finalmente si como pareja, no importando sexos, cubrimos los requisitos de adopción, se nos entrega un o una pequeña en las manos.
Como adultos somos libres de elegir qué hacer con nuestras vidas y sobre todo con nuestros cuerpos, lograr que la comunidad gay sea aceptada, reconocida y sobre todo legislada, es un gran triunfo en una sociedad tan poco ortodoxa como la nuestra. Hoy en día ver a dos hombres o dos mujeres de la mano como pareja, ya no llama la atención ni provoca morbo, tal vez, en un futuro no muy lejano, lo contrario provoque asombro.
Pero debemos cuestionarnos, todos aquellos que en su momento dimos vida a un nuevo ser, ¿realmente el pequeño quería vivir en este mundo? Claro está que la respuesta no es fácil, cuántas veces hemos escuchado la gran frase “yo no pedí nacer” y sin embargo aquí están, pero bueno la justificante es que como parte de nuestro cuerpo no se le puede cuestionar si lo desea o no, pero la adopción va más allá, son pequeños seres que han llegado a un mundo llenos de carencias, empezando por una familia, y ahora requieren de amor, cuidados, cariño, pero sobre todo de una buena educación y ejemplo de sus padres, no importando el sexo.
Dicen que soñar no cuesta nada y bueno, reducir el número de habitantes en el planeta es cada vez más apremiante.
* Isabel Specia Cabrera es periodista, académica y escritora mexicana radicada en el Distrito Federal.
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