Después de mi pequeño diálogo, concluí que tampoco “las luchas” y la traición son compatibles. Y si no pregúntele al Santo, al Perro Aguayo o ya de a perdis al peludo de Aluche, Octagoncito o Mascarita Sagrada, porque el Místico… ¡es el Místico! ( y nunca he ido a verlo luchar, por cierto); y ¿ya sabían que el hijo del Santo puso su tienda de artículos del Santo? …por cierto, se me antojan unos boxers plateados que digan…¡voy tras tu cabellera!, o “¡sí te aplico la de a caballo!”, o “¡el Santo contra la Araña Panteonera!”, o ¡sin límite de tiempo!, o ¡soy un santo y te quiero bendecir!
El caso es que “a calzón quitado”, nuestro país tiene abundantes historias de traición y poder. La revolución es una muestra de ello. Me pregunto si en nuestra particular re-evolución, -esa la que cada persona tiene, o debiéramos tener- no nos traicionamos a nosotros mismos con frecuencia, por ejemplo ¿en el umbral de Mayo, sirve recordar los propósitos de año nuevo, esos que hacemos para olvidar que traicionamos a los del año viejo?
de apagar mi juventud...
¿La juventud se apaga? porque algunos piensan que hay jóvenes que no están encendidos y no porque pidan que sean luceros, con que reflejen estaría mejor, - o menos peor, como dice mi compadrito del alma- pues hay algunos que no titiritan ni como luces de bengala.
Y si la juventud puede brillar ¿no acaso la madurez plena puede alumbrar y dar calor?; porque una cosa es que brille y otra cosa es que alumbre y otra más que comparta calor, vida. Ya ven que no todo lo que brilla es oro y no por mucho madrugar amanece más temprano.
Apagar la juventud, desde mi punto de vista, es algo ocioso por imposible. Por lo mientras le invito a que saquemos juventud de nuestro pasado y seguir prendidos como jóvenes ¿es moralmente inadecuado?, ¿vergonzoso? Dependerá de lo que conceptualicemos como juventud. Y pues cada quien habla como le va en la feria.
Por lo tanto que en este coqueteo veraniego del 2008, en plena juventud o en plena madurez, o ancianidad, dejemos que la vida nos arranque la sonrisa de tajo, que nos sintamos prendidos y sin ganas de traicionar a nadie...claro comenzando con el espejo.
* Luis Fernando Paredes Porras (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es director del proyecto Las 1001 Voces el cual consiste en desarrollar el pensamiento crítico de los niños a través de la comunicación. Luis Fernando Paredes Porras es conferencista, facilitador en educación y miembro fundador del Colectivo a Favor de la Infancia.
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