Masca la Iguana
Luis Fernando Paredes Porras
La legendaria frase “del padrino” nos permite mantener una distancia entre la moral y la economía fría y calculadora: “negocios son negocios” y las bodas gay lo son. Existen libros como “Corleone Business School”, escrito por Guillermo de Haro y cuyo primer capítulo lleva el nombre de “voy a hacerle una propuesta que no podrás rechazar”, amparado en ello y dadas las últimas noticias y las necesidades manifiestas del sector católico en Tuxtepec, tengo una propuesta que no deberían rechazar, pero lo harán.
Sabemos que la construcción de la Barca, la catedral de San Juan Bautista Tuxtepec Oaxaca, puede ser analizada desde muchas ópticas, por nombrar tan sólo algunas: desde su valor arquitectónico, desde su ubicación, desde su propia historia, desde el costo de construirla ahí, desde la necesidad de construirla ahí, desde el riesgo de no construirla ahí, desde las necesidades de la parroquia, desde las necesidades de la diócesis, desde las necesidades de los jerarcas católicos en el planeta, desde el simbolismo, desde el crecimiento de otras iglesias, desde la economía de la fe, desde idiosincrasia mexicana y desde donde se le ocurra, porque la religión tiene que ver con todo, es a fin de cuentas, el resultado social de la necesidad inherentemente humana de creer.
La Barca tiene la necesidad de obtener grandes cantidades de dinero para continuar su construcción y ha acudido a varias estrategias para la obtención de recursos financieros y humanos que van desde el radiotón, el peso al terminar la misa, la cenas, los bailes, las espectáculos, las rifas, la donación, la venta de alimentos y hasta los espectáculos nudistas, esto último sin que causara revuelo entre la feligresía que ve en el fondo la justificación de la forma como lo comenta el blogspot “El chaquiste” (http://elchaquiste.blogspot.mx/2012/10/para-construir-la-catedral-olvidan-o.html).
En realidad nadie hizo “olas” y esa noche la gente que compró su boleto debió haberse divertido viendo los desnudos parciales de hombres y mujeres que se alquilan con gusto para ello y todos felices y contentos, los organizadores con su dinero, los encuerados con el suyo y la iglesia católica con sus pesos: negocios son negocios. Por eso me atrevo a proponer que sea Tuxtepec la primera ciudad de Oaxaca en donde en una iglesia pequeña, si no se quiere correr tanto riesgo, a las orillas de la ciudad, en alguna colonia que requiera servicios básicos, ahí la iglesia católica realice los matrimonios de parejas homosexuales.
El realizar bodas homosexuales en Tuxtepec lo planteo como estrategia, para lo cual deberán fijarse los actores intelectuales del asunto qué sacerdote tiene el perfil de rebelde como para que aguante el que públicamente los feligreses lo vayan a crucificar, y que las autoridades de la Iglesia manifesten su encono y por ello reciba el llamado de atención público del poder divino encarnado, pero que por el otro lado, como premio, podrán hacerse de muchos recursos para la Barca, porque en Oaxaca, sus leyes, las juaristas, ya permiten el matrimonio no sólo para la preservación de la especie, tal como se lee en el artículo 143 del código civil, sino que el fallo de la Suprema Corte de Justicia, señala que el código civil oaxaqueño viola el principio constitucional de la igualdad y, hay que recordar que la carta magna prohíbe que en México se discrimine por las preferencias sexuales de las personas, entre otras muchas cosas y si otras parejas se amparan y luego otras y otras y otras y otras entonces pudiera darse el caso de una jurisprudencia y esto es cuestión de tiempo, y el tiempo en los negocios, como en todo, es oro y usando un léxico más empresarial, esto de los matrimonios gay en Oaxaca es una oportunidad.
Pero por supuesto que la estrategia no concluye ahí, el dinero no está tan sólo en las bodas gay, sino en todos los eventos que tendrían que organizarse para impedir dichas bodas y hacer entrar en el camino de Dios a todos lo que llegarían a Tuxtepec a casarse – los cuales dejarían una derrama económico que no hay que menospreciar, pues la economía rosa es poderosísima- sino para prevenir de este mal y corregir a los que ya lo tienen y están en los terrenos del gobierno de la Diócesis. ¡Se imagina cuanto chamaco sería motivo de esta cruzada! Amigos, familiares padres de familia angustiados para sacar del pecado a sus hijos todos ellos listos para comprar boletos para conferencias, retiros y magnos eventos de oración; pero ahí no se acaba la cosa, no, por otro lado, organizaciones internacionales vendrían a hacer su tarea pero al contrario; el padre rebelde pasaría en poco tiempo a ser no tan importante y las bodas gay seguirían realizándose como para indicar que se va perdiendo la batalla, es ahí cuando esta ría justificado redoblar todo esfuerzo. Un momento culmen del asunto es cuando por un lado tengamos la primera manifestación lésbico, gay, transexual, trasgénero y trasvesti de Tuxtepec y la región y por el otro lado, una cabalgata con el estandarte de la Guadalupana y de San Juan Bautista, para esto miles de banderas anti bodas, souvenires de todo tipo: playeras, llaveros, sobreros, sombrillas, micas con oraciones, abanicos, botellas de agua, pulseras, forros para libretas, todo lo que se le ocurra, al servicio de la Barca, que no, de la igualdad.
Por supuesto que los chamacos actuales no entrarían tan fácil en el juego, para ellos el tema es más común de lo que creemos, el juego y el negocio está entre los adultos. El IEEPO tendría que manifestarse en contra del bulling por preferencia sexual y en cuestión de días Tuxtepec es nota en el estado y si bien no va, en el país y por supuesto los bonos de la Barca subirían, además de sus arcas claro está.
Recomendaría que viniera un hombre que ya estuvo en Jalisco dando conferencias para dejar de ser homosexual, se llama Richard Cohen y pueden encontrar datos en el link siguiente: (http://enriquetorremolina.wordpress.com/2010/10/18/iglesia-catolica-y-gobierno-de-jalisco-promueven-%E2%80%9Ccura%E2%80%9D-de-la-homosexualidad/), y estoy seguro que la experiencia sería benéfica por donde se le quiera ver, sólo hace falta un sacerdote rebelde y una capilla medio escondida, que para el final de todo esto sería tan famosa que incluso podría haber un nicho para el santo propuesto para los homosexuales (http://es.wikipedia.org/wiki/Icono_gay) San Sebastían, y si bien nos va, si no nos gusta ese, pues puede ocurrir un milagro de cualquier tipo, ya sea que un gay en plena misa donde está a punto de casarse diga ¡no, no acepto, esto es un error, yo soy heterosexual!
Esta conversión a la heterosexualidad provocaría largas peregrinaciones de todo México de padres y gente que quiera orar para salvar a los que son y prevenir a los que están y los aún no llegan de las garras del homosexualismo y, para que amarre el asunto, en cualquier árbol de mulato cercano a la capillita, que alguien le de machetazos hasta que aparezca algo parecido a una virgen y después de eso ya la escena del: ¡No, no acepto!
Esto se llevaría su tiempo pero la iglesia católica no corre con tanta prisa como otras empresas, así que sabe hacer las cosas y Oaxaca es una oportunidad que la Barca merece.
No es nada personal, no es ofensa, no es aliento, es una reflexión que compartí con la iguana y le pareció conveniente que la escribiera, porque como dice ella, más negocios ha hecho la iglesia a lo largo de su historia con eso del sexo y en los negocios, las oportunidades eso son, sino pregúntele al padrino: nada personal, sólo negocios y pues si se hace el negocio, en Tuxtepec, dice la iguana, podríamos afirmar que la homosexuaidad tiene Cura..








