¿SABE EL HOMBRE QUE SABE?
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¿SABE EL HOMBRE QUE SABE? 

Por: Enrique Canchola Martínez*

La palabra saber proviene del latín sapère que significa conocer algo, tener noticia o conocimiento de ello. Este concepto nos lleva a la palabra latina conscientia, equivalente a la palabra griega syneidesis que según el diccionario de la Real Academia Española significa propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta. Lo cual implica un acto psíquico mediante el cual el individuo se percibe y conoce a si mismo en el mundo. Necesariamente, esta es una actividad mental a la que sólo puede tener acceso el propio individuo. Según Colwyn Trevarthen el conocimiento humano está sustentado en tres bases principales de la condición humana: 1. El saber el por qué y qué se está haciendo. Es lo que se denomina; intencionalidad conciente. 2. La Vigilia conciente que es la percepción de la realidad. El saber qué se ve, que se siente, que se toca o qué se oye, y 3. Saber que se sabe, es decir, tener conocimiento de las sensaciones personales y de los demás, es tener una participación conciente en el mundo. Esto permite establecer que el conocimiento varía constantemente y que la identidad personal y el saber cambian paralelamente con éste.

 

 

Cómo se constituye el saber.

 

El mismo Colwyn Trevarthen, propone que el saber, igual que la conciencia, es el resultado de los procesos organizados de la actividad cerebral y Roger. W. Sperry, propone que el saber emergió de la autoorganización cerebral y se constituyó en la función principal y la más unificada del sistema nervioso. El saber es capaz de subordinar los procesos interneuronales elementales a sus propios estados integrados y se convierte en lo más importante de cada uno de nosotros. Rige nuestra vida misma y es lo que le permite a la humanidad tener una evolución cultural, construir herramientas y arte. Sin lugar a equivocaciones es el saber lo que diferencia al hombre de los animales.

 

Características del saber que se sabe.

 

El saber que se sabe como la conciencia, es posible gracias a la organización funcional del cerebro y tiene los siguientes atributos: 1. Es un fenómeno neuronal, adquirido a través de las funciones cerebrales que dependen de su integridad morfológica y de las interacciones de los diferentes núcleos cerebrales entre sí. 2. Es una característica existente sólo en el hombre, a diferencia de la conciencia que también está presente en los animales, implica la capacidad de elección de una acción determinada, lo que necesariamente conlleva una atención selectiva que se enfoca hacia distintos objetivos o situaciones y que además permite la manipulación de ideas abstractas, predecibilidad de situaciones futuras, la advertencia de uno mismo y de los demás e induce la formación de valores morales y estéticos.

 

¿El Saber implica otros fenómenos mentales?

 

El saber que se sabe, a diferencia de la conciencia de la cual se ha propuesto que es un estado intrínseco del sistema nervioso y que es independiente de la entrada sensorial, es decir podemos fantasear o imaginar cosas escudriñando los archivos previamente formados mediante los organizadores sensoriales. El saber implica memoria que va permitiendo el almacén de los recuerdos y de la información con respecto al tiempo, lo que implica construir una memoria de corto y otra de largo plazo que nos permitan un saber histórico, un saber cósmico y el saber o conocer de nosotros mismos. El saber implica fenómenos de percepción y atención selectiva que pueden ser dirigidos hacia nuestro adentro, como sucede con la introspección o dirigidos hacia lo que hay afuera, en el mundo que nos rodea y aprender para saber de forma deductiva. No solamente podemos seleccionar las cosas o eventos que nos parecen de interés, sino que también para nuestra sorpresa somos libres de seleccionar el órgano sensorial que nos guste, es decir, podemos, ver, oír, sentir, degustar, oler etc. o incluso realizar una función especifica de un órgano de los sentidos con otro. El hombre a través de su saber tiene la capacidad de generar interpretaciones alternativas de fenómenos que le parecen ambiguos y llegar a una hipótesis congruente con la realidad.

 



 

 

 

¿El hombre al saber que se sabe genera la experiencia unificada de la realidad?

 

El sistema nervioso analiza o escanea lo que nos rodea a través de los órganos sensoriales, los cuales fragmentan los atributos de la realidad y forma imágenes precisas del fragmento en el aparato mental, en donde cada atributo de la imagen es analizada en diferente zona del cerebro y acto seguido, se unifican las partes y generan lo que conocemos como el saber o conocimiento. Esto nos permite tener una representación unificada del mundo y su imagen congruente con la realidad. Hasta el momento no conocemos el mecanismo neuronal mediante el cual el cerebro logra unificar la experiencia fragmentada que recibe y es uno de los temas más controversiales y de mayor interés entre los neurocientíficos.

 

¿Tiene límite la capacidad de saber?

 

La cantidad de objetos, sujetos o situaciones que podemos percibir y en algunas ocasiones reconocer es infinita, obviamente el cerebro no tiene un tipo de neurona para cada evento y es más complejo aún porque el sujeto a través de los órganos de los sentidos tiene una imagen perceptual simultánea de todo lo que le rodea. Lo anterior ha permitido a los estudiosos de la mente proponer que el cerebro utiliza el mecanismo de potenciales de acción o eventos eléctricos simultáneos, sincronizando en un instante todas las neuronas implicadas en el análisis de los atributos de cada objeto o evento. Por consiguiente, percibir un evento u objeto es consecuencia del disparo sincronizado, correlacionado, oscilatorio y cíclico de todas las neuronas implicadas en la percepción del evento. Durante la década de los noventas, se realizaron registros de las oscilaciones eléctricas periódicas del cerebro durante un evento perceptivo o de aprendizaje y se encontró que el cerebro genera una actividad eléctrica que tiene una frecuencia promedio de alrededor de 40 ciclos por segundo, es decir 40 Hz (rango de 35 a 75 Hz) y se propuso que estas oscilaciones son la base neural para el análisis de los diferentes atributos de los objetos y su reconstrucción mental y cerebral como una imagen congruente y completa. Francis Crik, el descubridor del DNA y Christof Koch basados en esta idea, propusieron que las oscilaciones de 40 Hz pueden ser el correlato neural de la conciencia y del saber del hombre. Por otra parte Rodolfo Llinás considera que el sistema nervioso es un sistema cerrado, capaz de generar sus propios ritmos y emular la realidad y que los órganos sensoriales son los delineadores de esa realidad.

 

En conclusión podríamos decir que las propiedades eléctricas intrínsecas de las neuronas y los eventos dinámicos resultantes de sus sinapsis, producen eventos cíclicos resonantes y globales del cerebro que son la base funcional del saber. Lo que significa que el sistema nervioso tiene la capacidad a través del mecanismo antes mencionado de aprender sin fin.

 

*Enrique Canchota Martínez (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es Médico Endocrinólogo. Profesor e Investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa y Profesor de Anatomía Humana de la Facultad de Medicina de la UNAM. Su Área de interés son los mecanismos de acción de las hormonas en el cerebro.
 

Lecturas recomendadas:

Trevarthen, C. Descriptive analysis of infant communicative behaviour. In H. R. Schaffer (Ed) Studies in Mother. Infant interaction. London: Academic Press. 1977

Sperry, R. W. The effect of crossing nerves to antagonistic muscles in the hind limb of the rat.

J. Comp. Neurol. 75: 1-19. 1941

Llinás, R., Ribary, U. Coherent 40-Hz oscillation characterizes dream state in humans.

Proc. Natl. Acad. Sci. USA. 90: 2078-2081. 1993.

Crik, C., Koch, C. Towards a neurobiological theory of consciousness. Seminars in the Neurosciences. 2: 263-275. 1990.

 

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