Veracruz, el hermano incómodo
Minuto a Minuto

 

 

27/sept/2011

- Masca la Iguana -
 

Rinconcito donde hacen su nido las olas del mar…

Veracruz es el hermano incómodo de la región de la cuenca del Papaloapan. Pero utilizo la expresión de manera distinta al como la conocimos cuando se dieron los escándalos de Raúl Salinas de Gortari, hermano del entonces presidente de la República. Hablo desde la empatía, es decir, desde la incomodidad de todos los hermanos porteños.


Veracruz está ligada a mi historia personal no sólo por el gusto - que descubrí, al vivir un tiempo en Tehuacán, Puebla – que tienen los habitantes de esta ciudad cuna del maíz, por visitar el puerto, quizá tanto o más que visitar a Puebla capital – igual que sucede con Tuxtepec y  la capital Oaxaca de Juárez - , razón por la cual tengo presente la visita que hiciéramos a San Juan de Ulúa, el acuario y Plaza las Américas – tour natural del turista nacional - Doña Mari, Iván, Don Jorge y su perro Lazarillo “Tobi”. La forma en que Don Jorge reconocía y disfrutaba desde su ceguera y la experiencia primera que Doña Mari tuvo con el mar, al que vio y sintió a sus 52 años, forman parte de los gratos recuerdos que se crearon en un sólo día “de entrada por salida” al puerto de palmeras borrachas de sol.


Mi esposa y mi cuñado son egresados de la Universidad Veracruzana y como los miles de estudiantes de la región de Tuxtepec que han ido a formarse al puerto, recorrieron sus calles con el dinero justo para cumplir la razón de su estadía, pero siempre con la tranquilidad de una vieja ciudad en su centro y de un desarrollo pujante en otras zonas.


Ya viviendo en Tuxtepec asistí por vez primera al barrio de la Huaca, donde imaginé las condiciones que le dieron fama y disfrute de su gente y de la gente de otras colonias al verles gozar de su carnaval. También supe que otros porteños aprovechan el carnaval para salir de la ciudad que es invadida por deseosos del desenfreno.


Aprendí en la Piragua, viejo barrio Tuxtepecano, a bailar danzón motivado por Felipe Matías y llevado por mi esposa, así que la vez primera que bailamos en el zócalo de Veracruz, con música en vivo de la Danzonera La Playa,  es igualmente memorable, como cuando meses después Julio Domínguez Medina, motivado por nuestro deseo de experimentar, improvisó décimas para presentar un danzón.


La última vez que estuve en Veracruz puerto fue hace dos meses en la reunión de generación de licenciatura de los compañeros de mi esposa. El punto de encuentro fueron los portales y al otro día el desayuno en Plaza las Américas.


Jessica, papaloapeña, compañera de trabajo, es también egresada de la Universidad Veracruzana e iremos a su ceremonia de graduación en los próximos días.


El grado de incomodidad de quien vive en el puerto no lo alcanzo a dimensionar, pero si mi cuñado, que tiene viviendo ahí 7 años me dice “este no es mi Veracruz, no es el que yo conocía”, el dolor de quien tiene enterrado su ombligo en el tres veces Heroico Puerto de Veracruz, debe ser inmenso ante los actos de violencia que todos conocemos.


Pienso en que llegaron  tarde mis visitas a Veracruz, porque  aquel que disfruté en mi infancia durante  la visita familiar en Mandinga hace 30 años, y el que mi familia política disfrutó al igual que miles de oaxaqueños de esta región cuenqueña,  se está desdibujando entre el estrés y el miedo que se incrementa en los habitantes de este legendario puerto. Su incomodidad no nos es ajena.


La iguana que no entiende ni le interesan las fronteras políticas, dice que si el puerto se recupera de esta oleada de malas noticias que dejan a las palmeras borrachas de espanto, será el cuatro veces Heroico Puerto de Veracruz. Se necesitan de héroes y heroínas para el hermano incómodo. La iguana, tan verde y tan audaz, ya se apuntó.


luis fernando paredes

 

*Director del Instituto Cultural de Información del Sotavento Oaxaqueño, INCISO.

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