APUNTES SOBRE LIDERAZGO
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APUNTES SOBRE LIDERAZGO

 

 

 

Por: Abel Pérez Rojas [1] 

 

 

 

 Hablar sobre liderazgo no es nuevo ni reciente, sobre todo en las dos últimas décadas el tema ha representado rentabilidad a las casas editoras y a algunos de los gurús de moda.

 

 

Es frecuente encontrar entre los títulos de exhibición de librerías y almacenes dos o tres títulos sobre cómo ser líder y como desarrollar el liderazgo.

 

 

 Las presentes líneas no pretenden ser una exhaustiva revisión sobre el tema, tampoco constituyen una monografía, sí en cambio espero constituyan una oportunidad de reflexionar, provocar la reflexión y el análisis sobre un tema que hoy parece tan claro que sólo es preciso apropiarse y desarrollar las cualidades que lo constituyen.

 

 

 Fuentes blibliográficas de diverso origen y orientación coinciden en señalar que la palabra líder tiene su origen del vocablo inglés: leader; el que conduce, el que guía. Atendiendo al origen citado líder se define como la persona que conduce, encabeza o dirige un grupo, movimiento, organización, etc.

 

 

Por otra parte en la actualidad el paradigma imperante en la gran mayoría de las sociedades actuales ve al líder como sinónimo de hombre exitoso, a su vez se considera que las características de un hombre exitoso son la capacidad de influir en los demás, reconocimiento en los entornos en que se desenvuelve, de conocimientos vastos, capacidad de expresarse en público, toma de decisiones firmes aún en condiciones de tensión, pero sobre todo, se vincula el éxito con las posesiones: dinero, propiedades, acompañantes del sexo de preferencia, etc.

 

 Aunque el estudio del liderazgo y lo que representa ser líder afortunadamente hoy día ha tomado derroteros tan diversos e inclusive contradictorios entre sí, subyace en gran parte de estas posturas la cualidad que acuñó el término, es decir, la capacidad de conducción, de conducir al otro. En lo anterior centraré mis comentarios siguientes.

 

 

 A lo largo de la historia han existido mujeres y hombres que por sus cualidades físicas, artísticas, discursivas, carismáticas, intelectuales, etc. no sólo han despertado la admiración de quienes les rodean, también han sido elegidos para gobernar o guiar el rumbo personal, familiar y colectivo. Algunos de dichos seres han llenado los libros y leyendas de los pueblos de la tierra con sus hazañas, con sus discursos o simplemente con sus decisiones.

 

 

 Podemos encontrar en el devenir histórico que en algunas sociedades, por ejemplo la nuestra, se manifiesta una fuerte tendencia a tratar de obtener la mayor cantidad y permanencia de satisfactores con el menor esfuerzo; como lo importante es obtener lo mayoría de bienes a la brevedad y si se puede sin trabajo alguno, entonces el camino y el cómo es lo de menos; este comportamiento constituye los cimientos de la corrupción que hoy día nos aqueja.

 

 

 Las cualidades lógico – verbales- físicas ampliamente desarrolladas en un individuo no necesariamente implican el desarrollo de comportamientos éticos; si usted revisa el pasado y el presente encontrará que los grandes villanos de la humanidad han sido personas sumamente inteligentes y hábiles; inteligente no necesariamente es sinónimo de solidario, digno, libre, etc.

 

 

 Mientras el hombre vive cegado por la comodidad, la ignorancia, violencia o la angustia, no repara en depositar su libertad en las manos de otro, de otros o de cualquier sistema: religioso, político, educativo, social… aquí nuestro líder, o mejor dicho lo que nos han hecho creer que debe significar el liderazgo cobra sentido; el líder en esta tónica se convierte en aquel que sin cambiar la situación de fondo tiende sólo a paliar las situaciones adversas a la libertad y la soberanía.

 

 

 Es necesario pensar si la misma o más importancia que hoy día se le está concediendo al liderazgo, habría que concedérsela a la gestación, promoción, incubación, de entornos verdaderamente educativos.

 

 

 Bajo la serie de reflexiones que venimos realizando, pero sobre todo la situación que impera en el orbe, no se requiere de mejores líderes, sino de pueblos con hombres soberanos dispuestos a ejercer sus derechos y cumplir sus deberes, de hombres y mujeres que propicien condiciones humanizadoras, de mujeres y hombres que no estén a la venta ni a la compra, de mujeres y hombres con mentes valientes y despiertas al saber, de mujeres y hombres que permanezcan leales a la búsqueda de la evolución de la humanidad aunque parezca imposible.

 

 


 

[1] Abel Pérez Rojas (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es egresado de la Maestría en Formación Permanente y candidato a Doctor en Educación Permanente en el Centro Internacional de Prospectiva y Altos Estudios (CIPAE). Es Director General de Sabersinfin.com (www.sabersinfin.com)  

 

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