Los jinetes del Post-apocalipsis
Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

 

 

6 de enero de 2017

Reflexionando al amanecer del primero de enero, tras una noche relativamente tranquila luego del paroxismo de las 12, reparé en un hecho sorprendente: el extraordinario parecido de nuestra época con las que pinta la ficción post-apocalíptica, como la en su momento popular película australiana MAD MAX (1979), protagonizada por un Mel Gibson aún no aquejado del síndrome del pecador arrepentido -o santurronería reactiva-.

Esto me hizo recordar, por asociación de ideas, un ensayo sobre el tema que leí en un suplemento cultural abandonado en el jardín japonés del Cosmovitral de Toluca en 1991, durante el paseo guiado que me diera por la Ciudad una gran amiga que vivía allí.

Así fue como ahora a más de tres décadas de haber leído la clásica NINETEEN EIGHTY-FOUR -1984- de Orwell y aún más de haber visto en la infancia producciones como THE TIME MACHINE (1960) y PLANET OF THE APES (1968), cuyas historias transcurren todas en épocas distópicas –utópicas negativas-, consideré por primera vez la existencia de ciertas constantes ambientales en este tipo de relatos, su ESCENOGRAFÍA, en términos visuales.

Pero como el estado de arruinamiento material generalizado resultante de una catástrofe natural o social de proporciones globales, ubicuo en ellos, no corresponde obviamente al presente, había que buscar la causa de esa ominosa sensación en otra cosa, siendo una bastante probable la opresiva anomia de no saber a qué atenerse, pues al parecer hemos entrado a un Mundo bizarro, como de historieta, donde las reacciones del medio a las acciones individuales son, para decir lo menos, insospechadas y el SENTIDO COMÚN, la pequeña brújula por la que solemos orientarnos, resulta prácticamente inútil.

Así sucede, por ejemplo, en el vital asunto de la integridad y SEGURIDAD personales, antes garantizadas, en el exterior, con tan sólo transitar por lugares conocidos, preferentemente concurridos y no a deshoras de la noche, que ahora son tan peligrosos como cualquier otro. Al respecto, la muletilla tanto de “informadores” desaprensivos como Autoridades incompetentes, es que siempre está al acecho una Delincuencia Organizada cuyas acciones, por alguna enigmática razón, son imposibles ya no de contener sino incluso prever.

¿Es esto así? Ciertamente no, pero si algún provecho ha de obtenerse de ello, primero hay que asumir que habitamos un Mundo DIFERENTE, del que debemos aprender para vivir en consecuencia, desarrollando nuevos hábitos y habilidades para sortear los peligros inéditos que nos depara, como en la secuela de la fantasía cinematográfica citada al principio, en que de la nada, los habitantes construyen una estructura social viable a medida que toman conciencia de su verdadera situación, dejando atrás esquemas mentales inoperantes. (“Survival of the fittest,” lo llamaba Darwin.)

Porque sólo con un cambio masivo de actitud -o filosofía-, que resulte en uno de COMPORTAMIENTO, podrá lidiarse eficazmente con estas nuevas cepas de jinetes (post)apocalípticos, humanos o impersonales –como la contaminación-, ya que desde una perspectiva materialista, los Pueblos son los que tejen, en una u otra dirección, SU PROPIA HISTORIA.

Imagen: fmaesteban.blogspot.mx

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey - es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño, SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.

  1. Facebook
  2. Twitter
next
prev
next
prev

Hay 2696 invitados y ningún miembro en línea