Con cuarzos y agua bendita
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RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

2 de septiembre de 2013

En esta era digital, repleta de tecnología que facilita la interacción virtual, los foros variados para los innumerables colectivos cibernéticos, la facilidad de aprender, divulgar, compartir y hacer nuestro el conocimiento del cual nos encontramos bombardeados desde el momento de iniciar sesión en cualquier ordenador o artefacto tecnológico, esa sensación de poder, porque ¿que acaso no la información es poder?

Informar nunca había sido más sencillo, por ello distintos grupos del pensar como hombres de fe y hombres de ciencia pueden aportar en su particular punto de vista los datos capaces de convencer adeptos hacia un lado o el otro.

La carrera en demostrar con evidencias o con fe lleva ya varios milenios pero, ¿estamos en tiempos de la unificación de ambas corrientes? Simplemente pienso que NO, porque cada vez más científicos toman argumentos de la fe, nuevos religiosos  usan bases científicas pero ambas partes sólo lo hacen a manera de metáfora para arremeter contra la opinión contraria.

Einstein, Newton, Stephen Hawking han sido estudiosos de los libros sagrados, Dios no juega a los dados, el código bíblico, el universo no requiere de ningún dios... "Ah que dura sentencia" pero nada alejada de la posible realidad. Nuestra naturaleza requiere explicar lo inentendible, lo que sorprende, lo "mágico" ya sea encontrando la respuesta o simplemente creyendo en poderes divinos.

La ciencia y la religión se han combinado, pero si se admite una definición tan elástica del término religión, ¿qué palabra se deja para la religión convencional, para la religión que entiende la persona sobre el banco de una iglesia o sobre una alfombra de oraciones? de hecho ¿como la habría entendido cualquier intelectual de los últimos siglos, cuando los intelectuales eran religiosos como todo el mundo?

Si Dios es un sinónimo de la explicación de los  principios físicos más profundos, ¿qué palabra se deja para un ser hipotético que conteste a las oraciones, intervenga para salvar a los enfermos de cáncer o ayude a la evolución en sus saltos difíciles, perdone pecados o muera por ellos? Si nos permitimos renombrar el sobrecogimiento científico como impulso religioso, el asunto resulta fácilmente. Se ha  redefinido ciencia como religión, así que no es sorprendente que acaben "convergiendo". Tal vez aún estemos alejados de este momento donde en tiempos críticos no es suficiente saber o querer saber, sino sólo creer.

Atender al ¿cómo?  es menester de  la ciencia que se topa siempre con un "por que" que explica la fe.

A final de cuentas con ciencia, protocolos o cuarzos y agua bendita la búsqueda de una respuesta que nos dé tranquilidad y sentido a nuestras vidas siempre nos acompañará como especie pensante e inevitablemente creyente.     

AMILCAR CHAN

 

Amilcar Chan es médico cirujano egresado de la Universidad Autónoma de Tlaxcala.

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