FORMACIÓN RETICULAR: TELAR MÁGICO CONSTRUCTOR DE LA REALIDAD Y EL APRENDIZAJE
Por: Enrique Canchola Martínez*
Fabricante de la realidad
La formación reticular forma el filtro y es la responsable de la interpretación de la información percibida mediante los órganos de los sentidos por el individuo. Todos aquellos procesos sensoriales que se transformen en percepciones y que tengan información que potencialmente se puedan convertir en emociones, deben ser filtrados y analizados por la formación reticular. Aaron Sloman ha propuesto que la formación reticular es la responsable de que los individuos reconozcan oportunidades, obstáculos, amigos o enemigos, mediante patrones físicos y psicológicos simples. De acuerdo a esta premisa la formación reticular es la encargada del proceso neural de los patrones físicos que nos permiten reconocer estructuras cognitivas que no son perceptibles directamente por las sensaciones y mediante este mecanismo fabricar la realidad. Es probable que los individuos que tienen una mayor habilidad para percibir situaciones o estructuras complejas de interacción social o humana tengan un mayor desarrollo y funcionalidad de la formación reticular y que sean más emotivos. Es importante hacer mención de la dificultad que existe para describir los procesos de inteligencia y la construcción mental de estructuras lógicas como causa o efecto de los estados emocionales, un aporte importante para entender estos complicados mecanismos mentales lo establece Jean Piaget al mencionar que los estados emocionales de los niños de diferentes edades son consecuencia de la percepción, comprensión y del aprendizaje, en su libro Psicología de la Inteligencia.
Tejedora del comportamiento
Se ha reportado que alteraciones en el entretejido de los estados emotivos por la formación reticular, guardan relación con notables deficiencias en las habilidades de los individuos para adaptarse a diferentes métodos de aprendizaje y actividades relacionadas con los procesos cognitivos. Individuos con el telar dañado manifiestan estados depresivos cuando se les asigna una tarea o se les pide aprender algo nuevo, generalmente estas personas, argumentan que no van a poder realizar la actividad o el aprendizaje sin antes intentarlo. La formación reticular es entonces la responsable de la transformación de la motivación en acción y comportamiento. El telar mágico está encargado de funciones integradoras límbico- motoras relacionadas con los procesos afectivos generadores de campos de conciencia y comportamiento que permiten las habilidades de aprendizaje de los individuos.
Telar de la atención y el aprendizaje
El trastorno de este telar maravilloso se relaciona con alteraciones cognitivas, de la atención, apatía y déficit emocional, alteraciones de la marcha y del ciclo sueño-vigilia, es la responsable de construcciones ilógicas de la realidad a lo que se le conoce como alucinaciones. La formación reticular se encarga del balance y estabilidad emocional, permite la percepción adecuada de los estímulos para interpretar la realidad, es como un especie de intérprete y tejedor de los estímulos del mundo y la concepción de la realidad por cada individuo, relacionando algunas emociones con el estado de alerta y entretejiendo los estímulos significativos para el proceso del aprendizaje. Jean Piaget propone que la habilidad de reaccionar emotivamente está relacionado con la inteligencia, ¿querría decir esto que los sujetos mas emotivos son también los más inteligentes, están mejor capacitados para entender el mundo y que son los más felices? Algunas experiencias en las aulas han reportado que los estados emocionales de un grupo de alumnos son determinantes para los aprendizajes significativos, se ha encontrado una relación entre los niveles de abstracción de un concepto con su comprensión y con reacciones de euforia en la clase.
Tejedor de la jerarquía social
En entornos altamente socializados, las acciones y actitudes adquieren gran importancia y son representativos del estado mental de los individuos y son los generadores de las limitaciones del individuo para interactuar con el grupo social, estas limitaciones debe el individuo superarlas mediante los procesos de inteligencia. El conjunto de conductas relacionadas con las emociones que despliega un individuo, es lo que le permite ser aceptado o rechazado por el grupo social al que pertenece. De manera que de acuerdo al comportamiento del individuo en el núcleo social, será el nivel o jerarquía social que tenga, lo cuál depende del maravilloso tejedor mental.
Hiladora de la conciencia
La formación reticular es la constructora de los diferentes campos de conciencia, regula el ciclo de sueño vigilia, decide y filtra las unidades de información constructoras de la psique y es quien regula las respuestas del sistema nervioso autónomo para mantener el equilibrio, ya que es un centro integrador inconciente de los diferentes tipos de sensaciones tanto internas como externas. Es el transductor de las hormonas y neurotransmisores de los que depende la función cardiovascular, respiratoria, digestiva y urinaria. El funcionamiento de la formación reticular requiere de estímulos intensos novedosos y rápidos ya que estímulos monótonos y lentos la desconectan provocando que el sujeto se duerma y pierda el interés por el aprendizaje, es posible que esta característica guarde relación con los estímulos efectivos necesarios para el aprendizaje y que sea el sustrato nervioso de los tipos de adquisición de la información: conciente e inconciente. La primera requiere de eventos intensos, mientras que la segunda se construye por la repetición del evento que termina convirtiéndose en un estímulo débil.
La tela mágica del olvido
La formación reticular es la tela donde un estímulo que se repite constantemente termina siendo bloqueado y no alcanza la conciencia. Es donde la habituación borra o bloquea los diferentes receptores sensoriales para que los fenómenos no sean registrados, por ejemplo cuando llegamos a un lugar donde se escucha el tic tac de un reloj, después de cierto tiempo, el telar mágico bloquea su percepción. Es posible que gracias a la función de este telar cerebral podamos soportar las constantes penas y sufrimientos que tienen como característica común su repetición y que por ello se anulen y olviden permitiéndonos ser felices sinfín.
Enrique Canchola Martínez es Médico Endocrinólogo. Profesor e Investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa y Profesor de Anatomía Humana de la Facultad de Medicina de la UNAM. Su Área de interés son los mecanismos de acción de las hormonas en el cerebro. E-mail Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Bibliografía
Aaron. Sloman, The structure of the space of possible minds, in The Mind and the Machine: philosophical aspects of Artificial Intelligence, Ed. S. Torrance, Ellis Horwood, 1984, Chichester
Jean Piaget. Psicología de la inteligencia. Ed. Crítica. España 1984
Richard S. Snell, Neuroanatomía Clínica. Editorial Medica Panamericana .México.
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