COMUNICACIÓN
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COMUNICACIÓN

Por: Isabel Specia Cabrera*

 

¿Cómo definimos comunicación?

 

Normalmente las respuestas son:

 

Transmitir sentimientos y emociones por medio del lenguaje hablado o mímico.

Intercambio de ideas con semejantes.

Compartir una cultura, país, tradiciones, en fin una vida.

Establecer relaciones sociales.

 

Cada definición que demos al término comunicación, resalta la relación entre dos o mas personas, con quienes se interactúa de diversas formas.

 

 

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La comunicación suele darse en varios niveles, por resaltar sólo los más importantes diremos que un primer nivel es la comunicación intrapersonal, establecida con uno mismo, aquel “Pepe grillo” que nos taladra la mente en momentos de decisiones o acciones, aquella llamada consciencia que nos habla del bien y del mal, del por qué no, del sí puedo, del haber que pasa, en fin esa vocecilla interior que en ocasiones no podemos controlar y nos agobia días enteros.

 

Un nivel más es la comunicación que establecemos con otras personas, a ella se le denomina, interpersonal. Nos permite mantener contacto con quienes nos rodean. Es indispensable para movernos en esta sociedad, y sobre todo para poder satisfacer nuestras necesidades básicas.

 

La comunicación en su nivel medio, permite la relación del individuo con grupos de otros individuos, lo que conlleva, si así se quiere ver, la forma en que nos desenvolvemos en el grupo de la sociedad en el que estamos inmersos, por ejemplo la familia, la escuela, el trabajo, etc.

 

Y por último, el llamado nivel concerniente, por los estudiosos de la comunicación, Chafee y Bergan, en su modelo comunicacional (1986), resalta la comunicación en medios masivos, esto es, aquella que se presenta mediante el uso de instrumentos visuales o auditivos que permiten que el mensaje llegue a una gran cantidad de personas. De manera irónica, en nuestro país se dice de aquella comunicación ejercida por el “cuarto poder”.

 

Durante largas décadas, los medios masivos de comunicación (MMC), han jugado un papel sumamente importante en las relaciones sociales, políticas, económicas y culturales de las naciones. Gracias a ellos, la sociedad se mantiene informada, en teoría, del acontecer diario de su país, estado o comunidad. Los mensajes transmitidos a través de los medios, también ha permitido el entretenimiento de chicos y grandes, la penetración cultural, la educación, y, por qué no, la manipulación de conciencias.

 

En su historia, los MMC han pasado por una gran cantidad de cambios estructurales, pasando por su nacimiento como medios netamente informativos, al entretenimiento y comercialización de productos, no importando si es en prensa escrita, radio o televisión. Los medios masivos, han transformado su principal objetivo, el mantener informada a la sociedad, por la venta de productos, personas, acciones, servicios, etc.  

 

El medio masivo por excelencia, es la llamada “caja idiotizadora”, la televisión, que haciendo un extraordinario uso de sus dotes físicos, sonido e imagen, ha logrado penetrar en la conciencia de millones de espectadores, al grado tal de escuchar, en muchas ocasiones, que si lo dijo la tele, es verdad.

 

Encontrar más de un televisor en una casa, ya no es asombroso, es más lo extraño será encontrar sólo un televisor, esto, por supuesto, genera una mayor individualización del ser humano, quien absorbido totalmente por esta caja mágica, se olvida de su comunicación interpersonal y, en ocasiones, de su comunicación intrapersonal.

 

En un afán de lograr la mejor noticia, la televisión ha penetrado esferas sociales insospechadas, el ambiente artístico, es cada día más conocido en las familias que los propios hijos o problemas al interior de las mismas; los deportes han logrado la desintegración familiar los fines de semana, pues si bien es cierto, que a muchos nos apasiona el deporte, también lo es que no todos los integrantes de la familia comparten esa afición, por lo que mientras el papá observa el fut bol, los hijos y mamá tendrán que buscar que hacer, eso sí, cada uno por su lado.

 

En cuanto al entretenimiento, si contamos con un sistema de cable, entre la gran cantidad de anuncios publicitarios, podremos disfrutar de una que otra película o programa de televisión, que satisfaga esa necesidad de recreación que los seres humanos tenemos de forma natural. O bien, si carecemos de un sistema de televisión privado, debemos conformarnos con la gran cantidad de mensajes absurdos, telenovelas con la misma trama, o simplemente con programas que en ningún momento reflejan la realidad social, o lo peor, no aportan datos o material que permita incrementar el nivel cultural de los televidentes; por el contrario, cada día encontramos en los programas televisivos una gran cantidad de deformaciones del lenguaje, con frases y palabras inventadas o mal pronunciadas, que de manera natural, los niños, jóvenes y adultos, repiten en su comunicación diaria.

 

Igualmente, podemos observar que los MMC, nos atacan con una gran cantidad de publicidad, claro, de ello viven, lo que genera la compra masiva de productos y marcas, no importando si satisface una necesidad o sólo es el deseo de tener algo que marque mi clase o estatus social. En esta avalancha de consumo, podemos ver quien tiene el mejor auto, la mejor ropa de marca, los mejores zapatos, pero, ¿y sus necesidades básicas?

 

En momentos electorales, los medios masivos se sienten con el derecho de guiar nuestra conciencia hacia uno u otro candidato, eso sí, siempre y cuando el elegido, haya contraído compromisos con la televisora que, de llegar al triunfo, deberá cumplir cabalmente, de lo contrario, será desacreditado por quienes en un momento lo llevaron a las nubes, haciéndole creer que era el mejor, el único, el poderoso, el conocedor de realidades, el Dios de la tierra.

 

Y qué decir del momento en que la televisión nos debe informar, qué decir de aquellas llamadas noticias, que son los hechos importantes que se suscitan en un lugar y hora determinada, y que por su importancia, son dignos de llegar a todos los hogares por medio de un aparato televisivo.

 

En materia noticiosa, la televisión ha llegado a darle el nombre de noticia a cualquier acontecimiento. Resulta que ahora es noticia el hecho de que un niño se levante muy temprano el primer día de clase, después de gozar de sus vacaciones de diciembre, ¿acaso no es algo que se repite constantemente en miles y miles de niños cada año?; es noticia la detención de un conductor en estado de ebriedad y llega a ser noticia el hecho de que un bache impida el paso de un auto. Claro esta que en la medida en que los MMC dimensionen los acontecimientos diarios, darán el enfoque de noticia o hecho de trascendencia.

 

Los acontecimientos en que se vea involucrada la muerte, la sangre, la promiscuidad o el escándalo han motivado que los noticieros informativos de la televisión, difundan imágenes agresivas, poco éticas, e incluso faltas de respeto para los involucrados, logrando así una mayor audiencia que ve satisfecho su morbo en ellas.

 

Y de esta forma, resulta que el narcotráfico es ahora el protagonista de los noticieros, es la moda noticiosa y de esta manera, la actividad delictiva, hace de los medios lo que quiere y manda, y a su vez, los medios aprovechan al narcotráfico para vender sus espacios noticiosos a los mejores publicistas.

 

Es indignante escuchar que una cadena de televisión fue objeto de ataque por parte de un comando de hombres encapuchados, que baleó y arrojó una granada de fragmentación a sus instalaciones en Monterrey. El escrito en una cartulina, “dejen de transmitir nada más a nosotros también transmitan a los narco mandatarios, esto es un aviso”, es igual de indignante. E incluso llega a agredir a todos aquellos que en busca de la información realizan un trabajo.

 

Muy poco se puede hacer, hay una real denuncia en la frase narco mandatarios, que las autoridades deberían atender de inmediato, pero igualmente hay una verdad: los medios se han convertido en investigadores, denunciantes y hasta jueces. Mis preguntas serían, ¿a dónde se pretende llegar?, ¿cuántas vidas más costará la labor periodística?, ¿Quién detendrá la vorágine de la información y del actuar delictivo?

 

* Isabel Specia Cabrera es periodista, académica y escritora mexicana radicada en el Distrito Federal. 

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