Steve Keil: un manifiesto en favor del juego, no sólo para Bulgaria
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En TEDxBG, en Sofía, Steve Keil lucha contra el "grave meme" que ha infectado su hogar de Bulgaria -y hace un llamado para regresar al juego, para revitalizar la economía, la educación y la sociedad. Una charla brillante con un mensaje universal para las personas de todos lados que están reinventando sus lugares de trabajo, escuelas, vidas.

 

Steve Keil: A manifesto for play, for Bulgaria and beyond
At TEDxBG in Sofia, Steve Keil fights the "serious meme" that has infected his home of Bulgaria -- and calls for a return to play to revitalize the economy, education and society. A sparkling talk with a universal message for people everywhere who are reinventing their workplaces, schools, lives.

 

Steve Keil: Un manifeste en faveur du jeu, pour la Bulgarie et au-delà
A TEDxBG à Sofia, Steve Keil combat le « mème sérieux » qui a infecté son pays, la Bulgarie ; et il appelle à revenir au jeu pour revitaliser l'économie, l'éducation, et la société. Une conférence éclatante avec un message universel pour les gens, où qu'ils soient, qui réinventent leurs lieux de travail, leurs écoles, leurs vies.

 

Hoy estoy aquí para empezar una revolución. Antes que se levanten en armas, o comiencen a cantar, o elijan un color favorito, quiero definir qué entiendo por revolución. Para mí una revolución es un cambio drástico y de gran alcance en la forma en que pensamos y actuamos... la forma en que pensamos y actuamos... Pero, Steve, ¿por qué necesitamos una revolución? Necesitamos una revolución porque las cosas no están funcionando; no funcionan. Y eso me entristece, porque estoy harto y cansado de que las cosas no funcionen. Estoy harto y cansado de que no estemos a la altura de nuestro potencial. Estoy harto y cansado de que seamos los últimos.


Y estamos en el último lugar de tantas cosas... por ejemplo, en factores sociales. En innovación, estamos en el último lugar en Europa. Ahí estamos justo al final, bien al fondo, el último lugar como una cultura que no valora la innovación. En salud, somos los últimos, y eso es importante en el sentido del bienestar. Y ahí estamos, no solo últimos en la UE, estamos últimos en Europa, bien abajo. Y lo peor de todo, lo publicaron hace 3 semanas en The Economist, muchos lo habrán visto. Somos el lugar más triste del planeta en relación al PBI per cápita... el lugar más triste de la Tierra. Eso en lo social; miremos la educación. ¿Dónde nos ubicábamos hace 3 semanas en otro informe de la OCDE? Últimos en lectura, matemática y ciencia; últimos. Negocios: la menor percepción de la UE de que los empresarios traigan beneficios a la sociedad. ¿Qué sucede como resultado? El menor porcentaje de emprendimientos. Y esto es a pesar del hecho de que todos saben que los pequeños negocios son el motor de las economías. Contratamos más personas, generamos más impuestos. Entonces, si nuestro motor se detiene, ¿adivinen? Últimos en Europa en PBI per cápita. Últimos. Por eso no es sorprendente que el 62% de los búlgaros no sea optimista sobre el futuro. Somos infelices, tenemos mala educación y los peores negocios.


Y, gente, estos son hechos. Esto no es un cuento, no es una ilusión. No lo es. No es una conspiración que tramo contra Bulgaria. Estos son hechos. Por eso pienso que realmente debe quedar muy claro que nuestro sistema no funciona. La forma en que pensamos, que actuamos, nuestro sistema operativo de comportamiento no funciona. Necesitamos un cambio drástico en la forma en que pensamos y actuamos para lograr un cambio positivo en Bulgaria para nosotros mismos, para nuestros amigos, para nuestra familia y nuestro futuro. ¿Cómo sucedió esto? Seamos positivos. Vamos a ser positivos. ¿Cómo sucedió esto? Creo que somos los últimos porque -esto va a ser drástico para algunos de Uds- porque nos ponemos en desventaja. Nos estamos retrasando porque no valoramos el juego. Dije jugar, de acuerdo.


En el caso de que alguno se haya olvidado lo que es jugar, es algo así. Los bebés juegan, los niños juegan, los adultos juegan. No valoramos el juego. De hecho, lo desvalorizamos. Y lo desvalorizamos en 3 áreas. Volvamos a las mismas 3 áreas. Social: ¿45 años de qué? De comunismo; de valorar la sociedad y el Estado por sobre el individuo y aplastando, sin darnos cuenta, la creatividad, la auto-expresión individual y la innovación. Y, en cambio, ¿qué valoramos? Porque está comprobado que el modo en que aplicamos, generamos y usamos el conocimiento se ve afectado por nuestro contexto social e institucional ¿que nos pedía qué en el comunismo? Ser serios. Ser realmente serios. Era así. (Aplausos) Ser serios. No sé cuántas veces me reprendieron en el parque por dejar a mis hijos jugar en la tierra. Dios nos libre de jugar con tierra o con agua, que los va a matar. Mamá y papá nos dijeron que no deberíamos dejar jugar tanto a nuestros niños, porque la vida es seria y debemos educarlos para la seriedad de la vida.


Estamos en medio de un «meme grave» Es un gen social, que se propaga entre nosotros. Es un gen grave. Hace 45 años que fue creado lo que llamo el factor mami. (Risas) (Aplausos) Y así es como funciona. Paso 1: la mujer dice, "quiero tener un bebé. Iskam bebé". Paso 2: tenemos el bebé. ¡Viva! Pero luego ¿qué sucede en el paso 3? Quiero volver al trabajo, porque quiero avanzar en mi carrera o simplemente quiero salir y tomar un café. Se lo dejo a mami. Pero debemos recordar que mami fue infectada durante 45 años por el grave meme. Entonces ¿qué pasa? Ella le pasa el virus al bebé y realmente se necesita muchísimo tiempo, como las secuoyas, para sacar a ese grave meme de nuestro sistema operativo.


¿Qué pasa luego? Entra en la educación, donde tenemos un sistema educativo anticuado que en 100 años cambió muy poco, que valora el aprendizaje repetitivo, la memorización y estandarización, y devalúa la expresión personal, la auto-exploración, el cuestionamiento, la creatividad y el juego. Es un sistema de mierda. Historia real: estaba buscando escuela para mi hijo. Fuimos a esta prestigiosa escuela y nos dijeron que estudiarían matemáticas 10 veces a la semana y ciencias 8 veces a la semana y lectura 5 veces al día, y cosas por el estilo. Y nosotros dijimos: "Bien, ¿y qué hay del juego y el recreo?" Y nos dijeron: "Ah. No habrá tiempo". (Risas) Y nosotros dijimos: "Tiene 5 años". Qué crimen. Qué crimen. Y es un crimen que nuestro sistema educativo sea tan serio, porque la educación es tan seria es que estamos creando trabajadores mecánicos, robóticos para poner tornillos en agujeros previamente perforados. Pero lo siento, los problemas de hoy no son los problemas de la Revolución Industrial. Necesitamos adaptabilidad, aprender a ser creativos e innovadores. No necesitamos trabajadores mecanizados. Pero no, ahora el meme se mete en el trabajo donde no valoramos el guego. Creamos trabajadores robóticos que tratamos como recursos, para aprovechar y luego tirar.


¿Cuáles son las cualidades del trabajo búlgaro? Autocrático: haz lo que digo porque soy el jefe. Soy el jefe y conozco mejor que tú. Desconfiado: obviamente eres un criminal, por eso voy a instalar cámaras. (Risas) Controlador: obviamente eres un idiota, por eso voy a hacer un trillón de pasos para que sigas y no te salgas de lo establecido. Así que son represivos: no uses el teléfono móvil, no uses tu laptop, no navegues en internet, no uses el chat. Está mal y es poco profesional. Y, al final del día, esto no es gratificante porque eres controlado, reprimido, no te valoran y no te diviertes en absoluto. En lo social, en lo educativo y en los negocios, no valoramos el juego. Y por eso somos los últimos, porque no valoramos el juego.


Y pueden decir: "Steve, eso es ridículo. Qué idea tonta. No puede ser por el juego. Jugar es algo estúpido". El meme está en nuestro interior. Bueno, les digo que no. Y les voy a demostrar en la siguiente parte de la charla que el juego es el catalizador, es la revolución, que podemos usar para transformar y mejorar Bulgaria. Jugar: nuestros cerebros están programados para jugar. La evolución ha favorecido a través de millones y miles de millones de años lo lúdico, en animales y humanos. ¿Y saben qué? La evolución realmente hace un gran trabajo anulando los rasgos que no nos son ventajosos y seleccionando aquellos que nos dan una ventaja competitiva. La Naturaleza no es tonta y favorece el juego. En todo el reino animal, por ejemplo, las hormigas, las hormigas juegan. Tal vez no lo sabían. Pero al jugar están aprendiendo el orden social y la dinámica de las cosas. Las ratas juegan, pero lo que quizá no saben es que las ratas que más juegan tienen cerebros más grandes y aprenden mejor las tareas, las habilidades. Los gatitos juegan. Todo el mundo sabe que los gatitos juegan. Pero lo que quizás no saben es que los gatitos privados del juego son incapaces de interactuar socialmente. Pueden cazar, pero no pueden socializar. Los osos juegan. Pero quizás lo que no saben es que los osos que más juegan, viven más tiempo. No es el oso que aprende cómo pescar mejor. Es el que juega más.


Y un último estudio interesante, se mostró una correlación entre el jugar y el tamaño del cerebro. Cuanto más juegas, más grande es el cerebro. Los delfines, con cerebros bien grandes, juegan mucho. Pero ¿quiénes creen que, con los cerebros más grandes, son los mayores jugadores? Nosotros mismos, los humanos. Los niños juegan, nosotros jugamos... de cualquier nacionalidad, raza, color, religión, es algo universal... jugamos. Y no sólo los niños, también los adultos.


Una palabra interesante: neotenia; la retención del juego y de rasgos juveniles en los adultos. ¿Y quiénes son los mayores neotenistas? Los humanos. Hacemos deportes. Lo hacemos por diversión, como aficionados o como profesionales. Tocamos instrumentos musicales. Bailamos, besamos, cantamos, o pasamos el tiempo. Estamos diseñados naturalmente para jugar desde el nacimiento hasta la vejez. Estamos diseñados para hacerlo continuamente... jugar y jugar mucho y no parar de jugar. Es un enorme beneficio. Así como hay beneficios para los animales, hay beneficios para los humanos. Por ejemplo, se ha demostrado que estimula el crecimiento neuronal de la amígdala, en la zona en la que controla las emociones. Se ha demostrado que promueve el desarrollo de la corteza prefrontal donde se produce gran parte de la cognición. Como resultado, ¿qué sucede? Si jugamos más, desarrollamos mayor madurez emocional. Desarrollamos mejores habilidades de toma de decisiones si jugamos más.


Estos son hechos. No es ficción, no es un cuento, no intento convencerles; es ciencia pura y fría. Estos son los beneficios de jugar. Es un derecho genético, innato, que tenemos, como caminar, hablar o ver. Y al negarnos la posibilidad de jugar es como si negásemos cualquier otro derecho innato. Nos perjudicamos. Hagamos un breve ejercicio: cierren sus ojos y traten de imaginar un mundo sin juego. Imaginen un mundo sin teatro, sin arte, sin música, sin baile, sin fútbol, sin risas. ¿Cómo sería ese mundo? Bastante sombrío. Bastante triste.

Ahora imaginen sus lugares de trabajo. ¿Es divertido? ¿Es lúdico? O tal vez el lugar de trabajo de sus amigos; aquí estamos pensando en el futuro. ¿Es divertido? ¿Es lúdico? ¿O es una mierda? ¿Es autoritario, controlador, restrictivo, desconfiado y frustrante? Tenemos esta idea de que lo contrario al juego es el trabajo. Incluso nos sentimos culpables si nos ven jugando en el trabajo. "Oh, mis colegas me ven reír. No debo estar trabajando lo suficiente", u "Oh, me debo ocultar porque mi jefe me puede ver. Pensará que no estoy trabajando lo suficiente". Pero les tengo una noticia: lo pensamos al revés.


Lo opuesto a jugar no es trabajar. Lo opuesto a jugar es la depresión. De hecho, el juego mejora nuestro trabajo. Del mismo modo que beneficia a humanos y animales el juego aporta beneficios al trabajo. Por ejemplo, estimula la creatividad. Incrementa nuestra apertura al cambio. Mejora nuestra habilidad de aprendizaje. Nos da un propósito y un dominio del tema; dos factores motivacionales que aumentan la productividad, a través del juego. No piensen en el juego como algo poco serio; jugar no significa frivolidad. El atleta profesional que ama esquiar, lo hace seriamente, pero le encanta hacerlo. Se divierte, está en su ambiente, como pez en el agua. Si bien el médico puede ser serio, es sabido que la risa es una gran medicina. Lo estamos pensando al revés. No deberíamos sentirnos culpables. Deberíamos celebrar el juego.


Un rápido ejemplo del mundo empresarial. FedEx, un lema fácil: "gente, servicio, ganancia". Si tratas a tu gente como personas, si los tratas bien, están más felices; se dan cuenta que tienen un propósito y dominio del tema. ¿Qué sucede? Dan mejor servicio... no peor, sino mejor. Y cuando los clientes llaman y hablan con gente feliz que puede tomar decisiones y se siente realizada, ¿cómo se sienten los clientes? Se sienten genial. ¿Y qué hacen los clientes que se sienten bien? Compran más servicios y hacen correr la voz entre sus amigos, lo que genera más ganancia. Gente, servicio, ganancia. Jugar aumenta la productividad, no la disminuye.


Y me van a decir: "Eso puede funcionar para FedEx en EEUU, pero no en Bulgaria. De ninguna manera. Somos diferentes". Sí funciona en Bulgaria; por dos razones. Primero, jugar es algo universal. No hay nada que impida a los búlgaros jugar, aparte del grave meme que debemos eliminar. Segundo, lo he probado. Lo he probado en Sciant. Cuando llegué ahí, no teníamos ningún cliente feliz. Ningún cliente nos podía recomendar. Les pedí a todos. Nuestra ganancia era marginal. Teníamos ganancias insignificantes, y accionistas infelices. Mediante algunos cambios básicos, como mejorar la transparencia, promover la auto-gestión y la colaboración, alentar la colaboración, no la autocracia, cosas como enfocarnos en los resultados. No me importa a qué hora llegas en la mañana, o a qué hora te vas. Me importa que tu cliente y tu equipo esté feliz y te organices con eso. ¿Por qué me importaría que llegues a las 9 en punto? Básicamente promover la diversión. Estimulando la diversión y el buen ambiente pudimos transformar Sciant y solamente en 3 años -parece mucho tiempo, pero los cambios son lentos- todos los clientes, de ninguno a todos, nos recomendaban, ganancias por sobre la media de la industria y accionistas felices. Pueden decir: "Bien, ¿cómo sabes que son felices?" Bueno, ganamos todos los años en los que competimos, en uno de los rankings para mejor empleador de las pequeñas empresas. Análisis independiente sobre encuestas a trabajadores anónimos. Funciona, y puede funcionar en Bulgaria. No hay nada que nos detenga, excepto nuestra propia mentalidad sobre el juego.


Para finalizar, algunas medidas que podemos tomar para hacer la revolución a través del juego. Antes que nada, tienen que creerme. Si no me creen, vuelvan a casa y piensen un poco más en esto. En segundo lugar, si dentro de Uds no tienen la sensación de jugar, necesitan recuperarla. Lo que fuese que de niño solían disfrutar, que disfrutaban hace sólo 6 meses, pero que ahora que fueron ascendidos, ya no disfrutan, porque sienten que deben ser serios, redescubran eso. No importa si se trata de andar en bicicleta o leer un libro o jugar un juego, redescubran eso. Porque Uds son los líderes, los líderes de la innovación, los líderes del pensamiento. Son los que tienen que volver a la oficina y hablar con sus amigos y encender el fuego del cambio en la revolución del juego. Ustedes lo tienen que hacer, y si no lo sienten, sus colegas, sus empleados, tampoco lo van a sentir. Tienen que volver y decir: "Oye, voy a confiar en ti". Idea rara. Yo te contraté. Debo confiar en ti. Dejaré que tomes decisiones. Voy a darte poder. Y voy a delegar hacia el nivel más bajo, en vez de hacia el más alto. Voy a alentar la crítica constructiva. Voy a dejar que desafíen la autoridad. Porque es volviendo a pensar la manera tradicional de hacer las cosas que podemos salir de la rutina en la que estamos y crear soluciones innovadoras para los problemas de hoy.


Como líderes, no siempre tenemos la razón. Tenemos que eliminar el miedo. El miedo es enemigo del juego. Y vamos a hacer cosas como eliminar restricciones. Saben qué, dejen que usen sus móviles para llamadas personales -Dios no lo permita. Dejen que naveguen en Internet. Dejen que usen la mensajería instantánea. Dejen que tomen largos almuerzos. El almuerzo es como el receso para el trabajo. Es cuando sales al mundo y recargas tu cerebro, te encuentras con tus amigos, tomas una cerveza, comes algo, hablas, tienes algunas sinergias de ideas que tal vez no hubieras tenido antes. Permítanles que lo hagan. Denles libertad. Y, en general, déjenles jugar. Permítanles divertirse en el trabajo. Gran parte de nuestra vida la pasamos en el trabajo, y si caemos en una rutina miserable, en 20 años un día van a despertar diciendo: "¿Esto es todo? ¿Eso es todo lo que había?" Inaceptable. Nepriemliv. (Risas)


En resumen, necesitamos un cambio drástico en la forma de pensar y actuar, pero no necesitamos una revolución obrera. No necesitamos una revolución obrera. Lo que necesitamos es una insurrección lúdica. Hace falta una insurrección lúdica. Hace falta una insurrección lúdica. En serio, necesitamos unirnos. Hoy es el comienzo de la insurrección. Pero lo que hay que hacer es avivar las llamas de la revolución. Deben compartir sus ideas e historias exitosas que funcionaron para impulsar nuestras vidas, nuestras escuelas, y nuestro trabajo con el juego; compartir cómo el juego fomenta un sentido de promesa y autorrealización; compartir cómo el juego fomenta la innovación y la productividad; y, finalmente, cómo el juego crea significado. Porque no podemos hacerlo solos. Tenemos que hacerlo juntos. Y juntos, si hacemos esto y compartimos estas ideas sobre el juego, podemos hacer de Bulgaria un país mejor.

Gracias.

(Aplausos)

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