IDUS DE MARZO
Minuto a Minuto

 

 


La primavera es el despertar de la tierra. Los vientos de marzo son el bostezo de las mañanas.
Lewis Grizzard

 

Para dar la bienvenida a la primavera en esta temporada de pandemia, recordemos un hecho que marca la historia en este mes de marzo, período que levanta el ánimo y crea la esperanza de un mejor y venturoso futuro.
Según el antiguo calendario romano los idus eran días de buenos augurios que caían siempre los días 15 de los meses de marzo, mayo, julio y octubre, y los días 13 del resto de los meses del año. Aunque marzo fue el tercer mes del calendario juliano, en el calendario romano más antiguo, fue el primer mes del año.

Los idus, eran comúnmente jornadas de buenas noticias, sin embargo, ¿por qué son tan temidos, cuando debía ser lo contrario? La respuesta se puede encontrar en la historia, ya que uno de esos días, 15 de marzo de hace 2,065 años, el emperador romano Julio César fue asesinado.
Según asentaba el propio escritor griego Plutarco, César fue advertido del peligro, pero lo evadió y el idus de marzo del año 44 a.C. se tiñó de sangre.

Según el texto de Plutarco, “Lo que es más extraordinario aún es que un vidente le había advertido del grave peligro que le amenazaba en los idus de marzo, y ese día cuando iba al Senado, llamó al vidente y riendo le dijo: “Los idus de marzo ya han llegado; a lo que el vidente contestó compasivamente: Sí, pero aún no han acabado”.

Julio César fue víctima de una conspiración orquestada por un grupo de senadores opuestos a sus ambiciones. Longino Casio, Décimo Junio, Marco Junio Bruto y un gran grupo de senadores, materializaron su plan durante los idus de marzo, cuando César se hallaba junto a la estatua de Pompeyo, a quien había derrotado cuatro años atrás en la batalla de Farsalia, en Grecia.
Tras recibir 23 puñaladas, César cayó siendo sus últimas palabras frente al Senado en Roma: “Tú también, Bruto, hijo mío”.

Llama la atención sobre el asesinato de Julio César, que no solamente las palabras de aviso del adivino fueron las únicas que escuchó el emperador en los días previos al asesinato, sino que tuvo otras advertencias. Su mujer, Calpurnia, también había soñado esa misma noche que César sería asesinado y trató de impedir que ese día César acudiera al Senado, convocado para tratar la guerra contra los partos, hacia la que partiría César al día siguiente.

También ocurrió otro hecho: antes de entrar en la sesión se le acercó un Senador y le dio un rollo de pergamino rogándole que lo leyera. En ese documento figuraban los nombres de todos los conjurados para asesinarle, pero César no tuvo tiempo de leerlo y entró en el Senado con el rollo en la mano, sin haberlo visto, y sin saber que, si lo hubiera hecho, tal vez habría salvado su vida.

Bienvenida hermosa primavera.

José del Rosario Sánchez, Integrante del Círculo de Escritores Sabersinfin
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