EL CALENDARIO AZTECA O PIEDRA DEL SOL (I)
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calendarioazteca.jpgEL CALENDARIO AZTECA O PIEDRA DEL SOL (I) 
Por: Lucio Vilchis Zapata*

El desarrollo de las actividades humanas desde la aparición del hombre sobre la tierra, demostró la importancia de la medición del tiempo, por lo que éste creó diversos métodos, a menudo erróneos, para tal fin, valiéndose de la observación de elementos y fenómenos naturales como los movimientos del Sol y la Luna. Estas imperfecciones se corregían periódicamente.

Para hacernos una idea de lo costoso que fue llegar al calendario único para toda la cristiandad, no hay más que anotar que en Portugal adoptó la era cristiana hasta casi las vísperas del descubrimiento de América. Otras "eras" de menor entidad, ya en el cristianismo, en la zona de oriente, la era bizantina, que empezaba el 5509 a. de J.C. (por la cuenta bíblica del principio del mundo).

 

 

Está claro que mientras se le daba vueltas al tema de la era (del principio de la cuenta de los años), que al fin y al cabo era un tema menor, se iba acercando al Calendario Juliano, el instituido por Julio César en el año 47 a. de J.C. (707 de la era romana, es decir, de la fundación de Roma), a la sazón dictador y gran pontífice.

En 1582 el papa Gregorio XIII promulgó el nuevo calendario, llamado Gregoriano por ser él su promotor. Habían pasado más de 1.600 años de vigencia del calendario Juliano y los pequeños desajustes se habían hecho muy ostensibles al cabo de tanto tiempo. El calendario civil se había retrasado 10 días respecto al calendario astronómico; por lo que Gregorio XIII tuvo que decretar en 1583 el salto del día 10 al 20 de diciembre. Ese año, diciembre tuvo sólo 21 días.

En esencia, la principal aportación de la reforma gregoriana consiste en que la cuenta de los años bisiestos no es rígida como en el Juliano; así pues, de la regla general del bisiesto cada cuatro años, se exceptuaban los años múltiplos de 100, excepción que a su vez tenía otra excepción, la de los años múltiplos de 400, que sí eran bisiestos. La nueva norma de los años bisiestos se formuló del siguiente modo: La duración básica del año es de 365 días; pero serán bisiestos (es decir tendrán 366 días) aquellos años cuyas dos últimas cifras son divisibles por 4, exceptuando los años que expresan el número exacto del siglo (100, 200..., 800..., 1800, 1900, 2000...), de los que se exceptúan a su vez aquellos cuyo número de siglo sea divisible por 4. Asimismo se corrigió en el calendario gregoriano la duración de los meses, ya fijada básicamente en el calendario Juliano.

El año bisiesto fue ya instituido por el calendario juliano, que añadía un día cada cuatro años en el mes de febrero, intercalándolo entre los días 23 y 24. Los romanos llamaban al 23 de febrero, "sexto calendas Martii" (el sexto día antes de las calendas de marzo). Al no permitir la peculiar cuenta y denominación de los días por los romanos "alargar" el mes, sólo les quedaba la opción de "repetir" un día. El día elegido para ser repetido fue el 23 de febrero, el sexto calendas, por lo que a los años en que se repetía (bis) ese día se les llamó bis-sextilis, que nos dio finalmente el nombre de bisiesto. "23-F bis" es un buen recurso nemotécnico para recordar el origen de la palabra "bisiesto".

El Papa Gregorio XIII reunió un grupo de expertos que, después de cinco años de estudios, implantó el calendario que actualmente tenemos en vigor en la sociedad occidental, realizando las siguientes reformas al calendario juliano.

  1. Se excluyeron diez días, disponiéndose que el 5 de octubre se contase como 15 de octubre.
  2. Se corrigió la duración del año solar, estableciéndose en 365 días, 5 horas, 49 minutos y 12 segundos.
  3. Se hizo empezar el año el 1 de enero.
  4. Los años seculares se convirtieron en bisiestos sólo si resultaban divisibles por 400, de este modo se ganaba la fracción de un día cada cien años, que en 15 siglos había ascendido a 10 días.

El nuevo calendario fue inmediatamente adoptado en todos los países católicos, pero el resto del mundo tardó en aceptarlo, siendo Rusia el último país que lo adoptó en 1918.

El calendario europeo antiguo y el actual, no han encontrado una forma para computar el cuarto de día que sobra de los 365 días muy problemático resulta el tener meses de 28, 30,31 días y cada cuatro años el mes de 28 días es de 29.

Pero como la costumbre se impone por la fuerza en este caso la conquista los romanos impusieron su deficiente calendario a los Galos, Iberos, Celtas, etc. y este más tarde fue impuesto en los territorios de la nueva España por la misma razón.

La incertidumbre sobre el estudio de la medida de tiempo creo muchos problemas a los estudiosos del siglo XVI hasta nuestros días.

alt altConstantemente nos enteramos que los calendarios mesoamericanos son más exactos pero nunca se nos da una explicación del como es esto, en este trabajo trataré de darla.

Lucio Vilchis Zapata ( Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Esta dirección de e-mail está protegida contra spam bots, necesita Javascript activado para verla Esta dirección de e-mail está protegida contra spam bots, necesita Javascript activado para verla ) realizó estudios de física matemáticas y bibliotecología.

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