Dos poemas
Minuto a Minuto

10 octubre del 2021

Esa inmensidad

Levanto la mirada, y tú con la tuya,
sigues rondándome con ese cinismo
engullendo bestial a mi cordura,
corazón y miedos...
Llegas cuál rocío, que provee a la tierra seca,
con esa fragancia calmando mis tormentas,
meciendo flores, espinas, raíces
y recuerdos vándalos
que han saboteado lágrimas
a este corazón dañado.
Dejo atrás diluvios de placer,
inclemencias de desolación,
alegrías disfrazadas, sólo algunas,
creyéndome que puedo otra vez nacer...
Y me detengo en ese fulgor
rasguñando las metáforas
que aluden a mi corazón,
sacudida por la soez, dura y presa realidad;
tus ojos, que me embrujan, me abruman,
me desnudan y me incitan a creer,
me gritan en silencio,
que existe la posibilidad de esa inmensidad…

Momento...


Cállame los besos con tus labios
que a este cuerpo no le han llegado,
y sigue hundiendo los verbos en tu nombre
con ese destello que tu mirada me ha labrado...
Desliza tus caricias más allá del incierto
profanando toda tierra infértil y sedienta,
haciendo de tu soledad y la mía escondida,
un templo para adorar ese momento...
Bebe hasta el último aliento oscuro
del más íntimo deseo,
toma de mi pecho el latir extremo
que tu sangre e impaciencia me provoque...
Halla en mi mirada esta herida
que ha logrado aislarme
y que a mi paso ha marchitado.
Y siente el frío, este gélido roce
que mis palabras han dejado.
Bésame y no preguntes,
acaríciame y no me dejes
adorando en este momento;
tus verbos, tus labios y tu silencio.

V. Yamell Mendoza, integrante del Círculo de Escritores Sabersinfin