EL SILENCIO DE LA CIENCIA MEXICANA ANTE LA EPIDEMIA DE INFLUENZA
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enrique canchola.jpgEL SILENCIO DE LA CIENCIA MEXICANA ANTE LA EPIDEMIA DE INFLUENZA

Por: Enrique Canchola Martínez*

(24 mayo 2009)

 

A un poco más de un mes (23 abril de 2009) del anuncio de la alerta sanitaria por la epidemia de influenza que en ese momento se llamó porcina H1N1 y posteriormente influenza humana en México, el silencio de la ciencia mexicana es realmente preocupante, 

 

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fue penoso enterarse que en México no exista la tecnología para detectar y caracterizar la presencia del virus H1N1 y por consiguiente, no tener o por lo menos no se tenía en ese momento, la capacidad para diagnosticar con certeza la presencia del virus en los sujetos sospechosamente infectados.

    

Este acontecimiento fue fundamental para que se reportaran inicialmente un gran número de personas infectadas,  lo que ocasionó que autoridades gubernamentales y sanitarias no sólo del país y la Organización Mundial de la Salud (OMS) se alarmaran y dieran a conocer la noticia provocando temor en la población en general.

 

Es igualmente preocupante que tuvo que ser el Ex Rector de la UNAM Juan Ramón de la Fuente quien en una reunión con el Presidente Calderón y otros ex secretarios de salud, como se dijo en la diferentes medios de comunicación, quien propuso algunos lineamientos sobre las acciones que deberían de implementarse para el adecuado manejo sanitario de esta epidemia, ejemplo de ello fue la sugerencia “de ir al encuentro de los enfermos y no esperar a que lleguen a los centros de salud” lo que permitió instalar las caravanas de salud y, bueno, la sociedad nos preguntamos: ¿qué fue lo que pasó con los epidemiólogos de este país, donde están?, ¿porque no fueron ellos los que encabezaron las medidas o estrategias sanitarias a seguir?. Y por si fuera poco, debo mencionar que fue también el mismo Ex Rector quien se atrevió por vez primera a mencionar que la incapacidad para detectar y caracterizar el virus de esta epidemia y por consiguiente la incapacidad para el diagnóstico preciso de la enfermedad, era una consecuencia natural debida a la deficiencia presupuestaria para la ciencia y la tecnología de nuestro país, producto del poco o casi nulo interés de los gobiernos estatales y federal para invertir en la ciencia y en la educación.

 

Sin embargo a pesar de las deficiencias en la ciencia y tecnológica por las razones que se quieran, los mexicanos nos preguntamos y no podemos contestarnos satisfactoriamente que ha pasado con el valor, el ingenio y la creatividad de nuestros científicos dedicados a la microbiología, virología, biología molecular, inmunológica, salud pública, la medicina y otras disciplinas, que se han quedado callados ante todos los dichos y rumores difundidos por todos lo medios, de que esta enfermedad es causada por un virus fabricado en algún laboratorio, que es un mecanismo para vender antivirales para enriquecer más al imperio, que fue un acuerdo entre los gobiernos de Obama y Calderón, que fue una siembra del virus por el narcotráfico o que es una nueva manera de operación del terrorismo internacional para tener sumisa a la población y particularmente a los mexicanos, etc. Ante este silencio de la ciencia lo único que se garantiza es la especulación, no pudiendo dejar de pensar en la posibilidad de que el gobierno tiene callados a nuestros eminentes científicos o ¿será que la ciencia mexicana está en complicidad con las autoridades?

 

Sin lugar a dudas este silencio de la ciencia mexicana tiene a la población al borde de la desesperación por la angustia de no saber la verdad sobre lo que pasa y en el miedo por ver que nadie de las autoridades académicas en esta área se ha expresado para aclarar las distintas versiones que al respecto se han escuchado.

 

¿O será a caso que la sociedad mexicana no merece que sus científicos la informen para saber la verdad? O a caso no existe una voz valiente y autorizada de algún académico especialista en este saber?  En fin, lo que si podemos decir con toda certeza es que, a un poco más de un mes del anuncio de la alerta sanitaria por la influenza en nuestro país. ¡El silencio de la ciencia mexicana es vergonzoso!

 

*Enrique Canchola Martínez es Médico Endocrinólogo. Profesor e Investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa y Profesor de Anatomía Humana de la Facultad de Medicina de la UNAM. Su Área de interés son los mecanismos de acción de las hormonas en el cerebro.

 

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