"Ardillín" Copo de Nieve
Minuto a Minuto

 

 

Ardillín “Copo de nieve”

 

 De Gloria Carrasco Oropeza

 

Mamá Ardilla  y Papa Ardilla estaban felices esperando que nacieran sus crías… entraba la primavera y se acercaba el momento que tanto anhelaban…

Cuando el sol comenzaba a salir… nacieron sus tres hijitos… el primero en nacer fue Juardillo… era grande y gordo; después  vino Ardilana, un poco más pequeña y por último… Oh! Por último nació Ardillín… era… era… ¡completamente blanco!... No lo podían creer… Nunca habían visto a una ardilla blanca… sus cejas y su  pelaje era blanco… su hocico y la piel que se veía tras su fino pelambre, eran rosáceos…

A los 15 días cuando los bebés abrieron sus ojitos, pudieron observar que los ojos de Ardillín también eran diferentes… no eran negros como los de los demás miembros de la familia Ardilla… eran rojos…

¡Qué cosa! ¡Una ardilla blanca con ojos rojos!

Poco a poco se tranquilizaron al observar que Ardillín era igual de tierno, inquieto y curioso que sus otros dos hijos. 

A medida que fue creciendo, Ardillín se daba cuenta que no era como sus hermanos. Entonces le preguntó a su mamá:

-¿Por qué no soy  como mis hermanos?, ¿por qué no soy como las demás ardillas?

Su mamá le explicó que si se fijaba bien… tenía la misma forma, la misma agilidad para trepar árboles… lo único diferente  era su color porque era una ardilla albina…

-¿Y qué es ser albino? -preguntó Ardillín.

-Los albinos no producen la sustancia que le da el color a la piel y al cabello, respondió su madre.

Ardillín escuchaba atento la explicación de su madre y siguió preguntando:

-¿Eso que yo tengo es una enfermedad?

-Pues… creo que no… no se…, dijo la madre, un poco preocupada porque no sabía la respuesta…

El Hurón que estaba cerca, escuchando la conversación, dijo:

-¡Claro que es una enfermedad! Lo que pasa es que cuando Ardillín nació la luna estaba tan brillante que le quitó todo el color de su piel…

El padre de Ardillín lo interrumpió amablemente diciendo:

- Gracias Hurón, pero mi experiencia me dice que debemos preguntarle al Búho que es muy estudioso… Cuando tenemos dudas acerca de algo importante que nos afecta, debemos buscar la mejor  información con los mejores informantes.

Y se fueron en busca del búho para plantearle sus dudas.

Allí estaba el búho… parecía que ya se había preparado para responder…

- El albinismo no es una enfermedad-dijo-,  es una condición que hace que la piel sea más clara y más sensible al sol. Se debe a la ausencia o escases de los pigmentos que le dan color a la piel y al cabello.

 -Y… ¿eso sólo le pasa a las ardillas? -pregunta Ardillín.

-No -respondió el Buho-, el albinismo se da en otros animales y en los seres humanos. He leído que nace un niño o niña albino cada 20.000 nacimientos aproximadamente…

-Lo importante -agrega el búho-, es que tanto los animales como los seres humanos albinos pueden vivir normalmente, tomando los cuidados necesarios.

Un poco más tranquilo con la explicación dada por el Buho, el padre de Ardillín le da las gracias por su información y agrega mirando a su hijo:

-Ya sabes Ardillín que el albinismo no es una enfermedad. El color no hace mejor ni peor a nadie, por ello no debes sentirte preocupado

Con mucha ternura la madre agrega:

-Todos somos diferentes en nuestras apariencias, unos más claros, otros más oscuros, unos más grandes, otros más chicos, unos más gordos, otros más flacos.

-También somos diferentes en nuestros carácter: unos más inquietos, otros más calmados, unos más alegres, otros más reservados… pero no olvides Ardillín, que lo más importante es que seamos capaces de pensar en el corazón…

-¿Pensar en el corazón?... ¿cómo es eso mamá? -preguntó Ardillín.

-Es tomar decisiones pensando en cómo nos afectan a nosotros mismos y a  los demás… tomar decisiones a través del amor, buscando el máximo bienestar  posible para todos...

-¿Me puedes dar un ejemplo?, preguntó Ardillín

-Claro hijo -dijo mamá Ardilla-, cuando sales a corretear por los árboles sabes que si saltas sobre las ramas más frágiles, se romperán… y eso dañará a los pájaros que hacen sus nidos en esas ramas… Entonces… puedes corretear teniendo el cuidado de no perjudicar a alguien…

Ardillín no sólo estaba más tranquilo porque sabía que no estaba enfermo, sino que ahora estaba más atento de tomar buenas decisiones… más pendiente de las consecuencias que podrían tener sus actos.

A su paso, lo saludaban con cariño y respeto los pájaros, las mariposas, los conejos y otros animales del bosque… Algunos le llamaban cariñosamente “Copo de nieve” por su color blanco… pero sobre todo, por la bondad y pureza de su corazón.

Ardillín se sentía tan contento que ni se daba cuenta que algunos animales se burlaban de él…

Pero, al detenerse en la laguna a tomar agua… unos sapos y ranas que se encontraban muy cerca comenzaron a decir sarcásticamente:

-¿Y qué bicho raro es éste?, parece una rata con la cola hinchada…. Jajajajaja… Mírale esos ojos… parecen candela… ¿será un fantasma? jajajaja

Incómodo por los comentarios y aturdido aún por el croar de sapos y ranas, Ardillín siguió su paseo… Se sentía molesto por la burla  y un poco abatido por haberse dejado afectar por esos comentarios tan malintencionados…

Se sentó a la sombra de un  roble rodeado de jazmines… Poco a poco se fue relajando mientras contemplaba la blancura de estas pequeñas flores y disfrutaba del rico aroma que emanaban… ahhhh suspiraba… ahhhhh… ahhhhhh…

Vio con agrado como muchas mariposas y aves de todo tipo  y colorido parecían rendir homenaje a los jazmines…

Se dio cuenta que hasta ahora solo se había fijado en las flores de colores intensos como los rojos, naranjas y violetas de algunas rosas, trinitarias y tulipanes…

Pero… en ese momento, justo en ese momento, viendo a los jazmines y disfrutando su perfume, comprendió que cada especie, que cada criatura es única y especial…

-¿Cómo pretender que los demás me acepten si yo mismo no lo hago? -se preguntaba Ardillín.

-Sé que yo también soy especial: tengo muchos amigos verdaderos que me aceptan como soy… he sabido conservar mis amistades a lo largo de mi vida… he podido sobreponerme en los momentos difíciles… me gusta mucho aprender de todo lo que me pasa…

Ardillín se dio cuenta que estaba pensando en él desde su corazón, pensando con amor…

Por fin había comprendido completamente las palabras de su mamá: todos somos diferentes y lo realmente importante es saber pensar en el corazón.

Desde ese día se aceptó como era, comenzó a usar un sombrero y unos lentes oscuros cuando el sol era muy intenso…porque esa era una manera de cuidarse y mostrar su amor por sí mismo…

…quizá algunos animales se burlarían de su imagen y de su atuendo, pero eso ya no le afectaba… entendió que nadie lo podía perjudicar tanto, ni ayudar tanto como él mismo con sus propias actitudes.

Siguió cosechando muchos amigos a los que no valoraba por su aspecto y con los que se comunicaba de corazón a corazón…

 

 

Gloria Carrasco Oropeza, Venezolana,  es consultora internacional en temas de Comunicación para el Desarrollo,  estudiosa de la Inteligencia Espiritual y asesora del Centro para el Desarrollo de las Inteligencias Múltiples CDEIM, México.

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