¿Cuántos pétalos tiene la flor de la piña?
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RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

18 de octubre de 2015

Préstame tu Recuerdo

Filemón Modesto Hernández se adentró en el piñal y por muchos minutos caminó como en un laberinto, cuando pensé que desistiría buscando la flor, su  grito jubiloso: “¡ven, aquí hay una!” se convirtió en símbolo de su pasión educadora y en una de las experiencias más bellas de mi vida”, narra Luis Fernando Paredes Porras al Diario Noticias y a nuestro portal sabersinfin.com al recordar, a un año de su fallecimiento, a su maestro, amigo y cómplice Lomabonitense.

Sabersinfin: ¿Dónde nace su admiración por el profesor Filemón Modesto Hernández?

Luis Fernando Paredes Porras: De la descripción que de él hiciera una de sus hijas, la profesora Ada, a quien conocí al llegar a la región en el 2009 y me hablara de la pasión de su padre por fotografiar la flora de Loma Bonita, por grabar los sonidos de las aves, de su tesón para ayudar a la gente a aprender no sólo contenidos de la escuela, sino conocimientos y habilidades para la vida. El profesor Filemón se presentó ante mí a través del cariño, respeto y profunda admiración con que su hija me lo dibujó en palabras. También ese día, durante nuestro corto viaje de Tuxtepec a Loma Ada me confió la gravedad de la enfermedad que venía minando a su padre y ahí fue que tome la decisión de involucrarme con un hombre que habiendo nacido en los fríos de la sierra Juárez, amaba el trópico húmedo del Sotavento y su huella educativa se sentía, se siente y se palpa en Loma Bonita

Sabersinfin: Habla de involucrarse con él ¿eso cómo lo hizo?

Luis Fernando: Ada conocía bien a su padre, pues junto con sus hermanas caminaron muchas veces la región de Loma, investigando, aprendiendo, disfrutándola y al ser ella con quien vivieran sus padres podía seguir escuchando los deseos y las búsquedas del maestro Filemón. Así fue como me enteré que él quería hacerle un homenaje al fundador de Loma Bonita, a Frank Peters, quien está sepultado en el panteón de la ciudad y cuya tumba el maestro ubicaba muy bien. Fue esta visita  una de las primeras experiencias que tuve en Loma para identificar, resguardar y divulgar su patrimonio cultural. El homenaje lo hicimos, sólo que por su estado de salud no nos pudo acompañar el maestro Filemón, acudiendo la Directora de Cultura de este entonces, su hija Ada, mi maestro de repentismo Julio Domínguez Medina y yo. En ese entonces no conocía físicamente aún al hombre y gracias a su intención educativa ya estaba investigando, aprendiendo y disfrutando de Loma Bonita.

Sabersinfin: Conoce al profesor y le propone que el Instituto Cultural de Información del Sotavento, INCISO, una de los proyectos que usted dirige desde el CDEIM, llevara su nombre en Loma Bonita ¿cómo lo tomó el maestro?

Luis Fernando: Todo en él era servicio y humildad. Le compartí mis razones para que el INCISO capítulo Loma Bonita llevara su nombre, pues además de ser un homenaje en vida representaba para nosotros en el CDEIM, la brújula con la cual guiarnos para identificar, resguardar y divulgar el patrimonio cultural de Loma Bonita, realizar un diagnóstico del lugar a través de la mirada de un hombre que conocía a su gente, que había trabajado toda su vida, desde que llegó a Loma, por la educación de su pueblo y por los derechos de sus habitantes. El maestro Filemón logró un enorme desarrollo de su inteligencia espiritual, bastaba con escucharle hablar de las lagunas, riachuelos, arroyos de Loma, su flora y fauna. Fue un gran explorador y quienes lo tuvieron como maestro en la escuela, dan testimonio de que su didáctica era acertada y profundamente  humanista.

Así que al  hacernos el honor de aceptar que el INCISO capítulo Loma Bonita lleve su nombre en el CDEIM nos comprometimos a conocer y pretender aprender a amar a Loma Bonita cómo él lo hizo. Desgraciadamente no le conocí en su mejor momento físico, pero sí en un estado mental y espiritual de trascendencia, así tuvimos la suerte de realizar algunos viajes con su guía por Loma y por supuesto muchas horas de pláticas con sus recuerdos los cuales iremos compartiendo con el Diario Noticias; si su estado de salud era estable, podía hacer el viaje de Loma a Tuxtepec para acompañarnos en la conducción de nuestro programa de televisión “Préstame tu Recuerdo”; fue fantástico dialogar con él y con el maestro Felipe Matías Velasco, quien por cierto, al conocer la labor del maestro Filemón nos pidió permiso a un hombre de entrar a sus piñales. Era medio día y el sol nos auguraba una exploración corta pero el maestro Filemón Modesto Hernández se adentró en el piñal y por muchos minutos caminó como en un laberinto, cuando pensé que desistiría buscando la flor, su  grito jubiloso: “¡ven, aquí hay una!” se convirtió en símbolo de su pasión educadora y en una de las experiencias más bellas de mi vida, por la belleza de la flor en sí misma, por lo que para mí desde entonces significa la piña y porque esta frutisencia, como me enseñó a llamarle, es símbolo de su estilo de vida. Desde entonces veo una piña y recuerdo a mi maestro Filemón. Ese día tomé muchas fotos de la flor, estaba siendo de los pocos privilegiados de mirar sus pétalos, por supuesto que los hombres de los piñales le han mirado, pero miles de personas estamos en la creencia de conocer la flor de la piña y estamos en un error, como diría una tía, vivimos en el engaño. El maestro dio muchas pláticas a distintos públicos para conocer más de la piña, lo hizo hasta que su cuerpo se lo impidió, pero esa ocasión tuve mucha suerte. Si me lo permites te iré contando otras cosas del maestro, fue fué el creador de la artesanía en Loma, amante de la apicultura, desarrolló muchos oficios para poder ejercer su vocación de educador nato.

¿Cuántos pétalos tiene la flor de piña? ¡bellísima pregunta que nos abre a la riqueza de esta nuestra basta y hermosa tierra del Sotavento!

Sabersinfin: ¿Pero cuantos pétalos tiene la flor de la piña?

Luis Fernando: Es bellísima la flor, toda la piña es bella,  Dios se lució, si me permites la expresión y  entiendo por qué mi amigo, mi maestro, estaba enamorado de la piña, de la tierra que la produce y de la gente que la cuida.   Te la muestro en fotografía y te cuento lo que me enseñó  el maestro Filemón en otra ocasión, ¿me lo permites?, en verdad es muy especial para mí, y de esas cosas que tiene la vida, hace un año, el 10 de octubre mientras mi amigo se despedía de sus seres amados en Oaxaca, yo viajaba a la capital a la Bienal de Radio, para cuando lo velaban, recibía mi premio internacional; no es extraño si te digo que sentí que me acompañó, que ahí también él estaba, como ahora que lo recuerdo, como siempre que veo una piña.

Luis Fernando Paredes Porras.

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